‘American beauty’. Algún día lo entenderán.

american_beauty_xlgCuando en 1999 decidían juntar esfuerzos la mordaz escritura de Alan Ball y la elegancia narrativa de Sam Mendes, nadie esperaba que el resultado fuera ‘American beauty’, una auténtica obra maestra con la que cerrar una esplendorosa década de cine. La película era un puñal en el corazón del american way of life, clavado, además, por dos desconocidos con mucho desparpajo que irrumpían con fuerza en el escaparate del séptimo arte.

Mena Suvari y sus pétalos de rosa han pasado a la inmortalidad. Pero no menos que una simple bolsa de plástico bailando al son del viento. El guión de Alan Ball, repleto de matices, es una maravilla. No le andan lejos la fotografía de Conrad L. Hall, la música de Thomas Newman o el estilo de Sam Mendes. Eso sí, en cuanto a elección no hay lugar para la duda: Kevin Spacey, monumental.

Si todavía no han visto esta película, apresúrense. La nostálgica mirada final de Kevin Spacey habla por sí sola. Sus últimas palabras, voz en off, no dejan lugar a la duda. En el camino, la narración ha destripado las miserias del bienestar americano. Una corrosiva, inteligente y sensual instantánea a la sociedad estadounidense de finales del siglo XX.

9.5/10 

‘The hole’. Pesadilla subterránea.

Sorprendía Nick Hamm en 2001 con esta cinta, ‘The hole’. Inmiscuyéndose por los pasillos de un elitista campus universitario, el cineasta conseguía amenizar la velada con este cocktail efervescente en el que los líos de faldas de los hijos de papá terminaban por tornarse en una auténtica pesadilla subterránea. 

Tras arrancar con un prólogo inquietante, el poder de atracción de la cinta va menguando progresivamente. La narración, de pronto, se torna caótica e imprevisible, apoyándose en un guión de poca consistencia que ofrece, no obstante, una buena dosis de entretenimiento juvenil. Cuenta con el lujo, eso sí, de juntar en el cartel a la hoy desaparecida Thora Birch, turbia interpretación aquí, y a la por entonces desconocida Keira Knightley. 

Ñoñería juvenil como base de todo, combinada ésta con logrados momentos thrill y deshojada a partir de un suspense un tanto blandengue que, eso sí, aguarda un efectista punto final. Lo dicho, no está del todo mal si tus pretensiones no son exigentes. 

6/10