‘From dusk till dawn’. Titty twister.

Tarantino ya tenía caché cuando se lanzó, de un modo tan gamberro, a escribir/estrenar ‘Abierto hasta el amanecer’. Había mostrado sus dotes con ‘Reservoir dogs’ (1992), nos había dejado alucinados con el guión de la mítica ‘True romance’ (1993), y ya formaba parte de la historia del cine por la excelentísima ‘Pulp fiction’ (1994). Era el año 95, y tocaba divertirse. Sí señor, y qué mejor colega que un tal Robert Rodríguez para conseguir tal cometido por cuenta doble: ‘Four rooms’ y la obra que aquí nos ocupa. La fiesta la pagaron los hermanos Weinstein (por la vía Miramax) y los chicos de A band apart (Lawrence Bender, además de los coautores de esta cinta), engalanándola, hablando de reparto, con el feo de Tarantino, un tal George Clooney (aún no era el galán del nespresso), valores consagrados como Harvey Keitel o Juliette Lewis, sin olvidar al mítico Danny Trejo ni a la incendiaria Salma Hayek.

Hay dos partes claramente diferenciadas en esta película, y México ejerce de frontera entre ambas dos. Una, la primera, me gusta mucho. La lógica que marca el ritmo no es otra que la huida de los reos (con secuestro incluido) hacia la libertad (entendida, por nuestros protagonistas, como una farra crónica). De un modo u otro, el prólogo está en el top10 del cine americano de los 90. Es el momento culmen, así de inicio, de las fechorías de los hermanitos. Pero no conviene olvidar la magistral interacción entre los criminales bravucones y la familia del reverendo (sí, la tensión sexual enfermiza entre Tarantino y Lewis es de lo mejor de la cinta). Luego, pasada la vibrante escena de la frontera, viene la segunda parte: México, el desierto y ‘La teta enroscada’. Ojito porque aquí tienen una de las cintas, con vampiros de por medio, más fresca, alocada y divertida que ha parido Hollywood en su larga vida (gracias a los Weinstein por meter su dinero en esta barbarie argumental). El baile de la Hayek es el preliminar idóneo para abrir el apetito ante la cascada fanfarrona, chulesca, colmillera y sanguinolenta que inunda nuestra atención.

En fin, admitiendo cierto grado de sobrevaloración por mi parte, he de reconocer que ‘From dusk till dawn’ es uno de los híbridos (road movie, comedia, thriller, acción, terror) más gratificantes que yo haya visto nunca. Eso sí, no le busquen la profundidad ni la reflexión a la cinta, porque no la encontrarán. En su lugar tienen oficio, tensión, clase, ingenio, espectáculo, diversión y entretenimiento a raudales. Forma parte del Club.

8/10

‘Machete’. Coña fronteriza.

Lo poco gusta, lo mucho cansa. Cuando tres años atrás “Machete” encandiló al público (de risas) en uno de los curiosos tráilers que se insertaban en ‘Grindhouse’ (2007), pocos esperábamos que esa excéntrica idea fructificase en un largometraje. Sin embargo, el clan Rodríguez pareció ver el filón, subiéndose al carro del dólar con una propuesta pasada de vueltas, en la que hay poco de novedoso y mucho de recreación.

La trama tampoco conviene tomársela muy en serio. La cosa va sobre un asunto fronterizo entre México y USA, con mafias, políticos conservadores y espaldas mojadas de por medio. Por tanto, poco ya se puede esperar de esta cinta, más allá de alguna escena meritoria con cierto ingenio y humor, o de ver en acción a carcas que evocan nostalgia como Steven Seagal.

Entiéndanla como un sentido homenaje a Danny Trejo, ese eterno secundario (al pobre siempre lo han matado en su filmografía) que se convierte en estrella protagonista en este cartel. Aquí no sólo no lo matan, sino que es él quién corta cabezas y abre ríos de sangre a tutiplén. Además, el campeón se monta un ménage à trois con Lindsay Lohan y una pelirroja, y acaba zumbándose a Jessica Alba y Michelle Rodríguez. Ahí es nada.

‘Sin City’. Viejos tiempos, malos tiempos.

‘Sin City’ fue llevada a la gran pantalla por los hermanos Weinstein, generalmente un seguro de calidad, en el año 2005. Teniendo en cuenta que el autor del cómic, Frank Miller, se volcó en la adaptación cinematográfica del mismo, y que sus compañeros de trabajo fueron ni más ni menos que Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, muy mal lo tenían que hacer para que la cosa no quedará apañada y digna de admiración. Más aún, rizando el rizo, si vemos entre el reparto a gente de la talla de Bruce Willis (uno de mis favoritos), Mickey Rourke, Clive Owen, Benicio del Toro, Elijah Wood, Brittany Murphy, Rosario Dawson o Jessica Alba. Es decir, todo un lujo a la vista del cartel.

El film se estructura en torno a tres historias con distintos puntos de conexión pero que guardan suficiente independencia entre sí. La primera historia está protagonizada por Bruce Willis, un Don Nadie dentro del mundo policial que busca retirarse de una manera honrosa. Es decir, salvándole el pellejo a una niña de 11 años que está a punto de ser violada y asesinada por el hijo del Senador de la ciudad. No será fácil tarea. Conviene advertir que la historia se encuentra dividida en dos partes. La primera abre la película, en la segunda la indenfensa niña se ha convertido en una explosiva bailarina (lanzó al estrellato a Jessica Alba).

La segunda historia es, para mí, la mejor de las tres. Está interpretada principalmente por Mickey Rourke, quien se pone el traje de un tipo malo, rudo y con un físico facial alejado del concepto estándar de hermosura. Sin haber tenido nunca a una mujer entre sus manos, quedará prendado por Goldie, una encantadora rubia que le satisfará sus necesidades sentimentales y sexuales. Sin embargo, al amanecer la mujer no despertará. Alguien la asesinó, y él buscará venganza en la figura de un sicario muy sutil movido a través de las órdenes de un religioso que impera en la ciudad. Curiosamente el poder religioso y el político van de la mano en Sin City, pues éste líder espiritual no es más que el hermano del Senador.

En la tercera historia nos encontramos a una desorientada mujer, interpretada por una Britanny Murphy que ya nos ha dejado, que frecuenta compañías nada recomendables. Entre sus amantes se encuentra un violento Benicio del Toro, con ganas de marcha, atiborrado de alcohol y anclado a la puerta de la atractiva rubia, esperando que ésta abra. Lo que no sabe es que dentro del apartamento está Clive Owen, un sanguinario tipo que no dudará en eliminarlo. Historia irregular que combina el naufragio de Murphy con la miserable existencia de Old Town, el barrio donde la ley es la ley de las putas. Un barrio sin policía ni mafiosos. Un orden que no conviene alterar.

La esencia de ‘Sin City’ se encuentra en el cariz grisáceo, lluvioso y sombrío que envuelve a la ciudad. Una ciudad donde la ley parece existir no tanto para dictar justicia como para imperar de manera despótica. Tres individuos, tres hombres crespusculares, de esos que viven en el borde del abismo de una manera crónica, son los escogidos para explicitarnos la turbiedad de esa castigada ciudad. Fueron ellos, pero a la vista de lo que nos muestran, podría haber sido cualquier otro el protagonista de una película  con una factura técnica impecable, adornada con mucho mimo, lo cual ayuda, y mucho, a conseguir la ambientación necesaria para hacer creíble este tipo de historias donde el espectador no puede hacer otra cosa que no sea identificarse con esos perdedores que buscan hacer el bien, dictar justicia a su modo, sabedores que no tienen nada que perder, tratando de olvidar los viejos tiempos, los malos tiempos. Unos tiempos que marcan el día a día en Sin City. Una ciudad llena de corruptelas y mafioseo. Una ciudad donde las élites juegan a lo que quieren, cuando y donde quieren, bien sea violando niñas o despedazando a prostitutas. Una ciudad donde el polícia que trata de hacer algo acaba en chirona. Una ciudad repleta de miserables llenos de dolor y resentimiento. Una ciudad que desprende poesía, poesía crespuscular de toda esa triste realidad. Verdaderamente conseguida, de lo mejor de la década.

¿Lo mejor? El garito que sirve como nexo entre las distintas historias, donde todos los personajes se combinan en un marco cargado de vicios, desprendiendo un aroma salvaje gracias a esos rudos hombres que beben sus copas mientras contemplan sedientos de sexo el baile de una explosiva rubia, a la espera de cualquier mal gesto o mala palabra para poder enzarzar una pelea con cualquier otro tipo duro como él. O simplemente a la espera de proteger tu honor, lo único que te queda. Curioso que las tres historias tengan como motor de acción la protección de indefensas mujeres (Bruce Willis/Jessica Alba, Mickey Rourke/Jaime King, Clive Owen/Brittany Murphy).