Qué decir sobre… «Waking life» (2001)

Waking_Life-164464544-largePocos son los que dudan a estas alturas de la siguiente afirmación: Richard Linklater es un genio. Es difícil dudarlo, sobre todo si uno a visto la mejor historia romántica de los últimos tiempos, desplegada a través de una fabulosa trilogía compuesto por Before sunrise (1995), Before sunset (2004) y Before midnight (2013). Por cierto, los nueve años que hay entre película y película… no son casualidad. Además, se está anunciando, rodeada de un tsunami de críticas positivas abrumador, el inminente estreno de Boyhood (2014), otra película que seguro no pasará desapercibida.

En fin, a Linklater no le gusta el gris. Lo pone de manifiesto a través de esta rareza llamada Waking life. No es una obra mayor, ni mucho menos. Es una película estridente, compleja y ataviada de innumerables conversaciones filosóficas, principalmente. Además, contiene otro alarde de rareza: la película está filmada de un modo animado, pero los actores son de carne y hueso. Todo destila virtuosismo, pero también un punto de locura creativa.

El caso es que Waking life te asesta un golpe y termina por despertarte bruscamente. Lo hace de un modo extravagante. Y por el camino, conviene decirlo, me aburro con alguna que otra conversación. Prolífica labia y encanto visual para una de las películas más extrañas de la pasada década.   

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‘Before midnight’. Romance en el sur del Peloponeso.

Antes_del_anochecer-553664687-largeRichard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke lo han vuelto a hacer. En ‘Before midnight’ vuelven los inolvidables paseos, las interminables charlas y la cascada de sentimientos a flor de piel. Ahora todo ello queda envuelto en torno a reuniones amigables, ensaladas, olivos y feta. Las ruinas, los pequeños pueblos, el encanto del mediterráneo y la tradición de las tragedias griegas ejercen de marco idóneo para presenciar un nuevo capítulo de una de las trilogías más emblemáticas dentro del género romántico.   

Si en Viena nació el romance, y en París asistíamos al reencuentro del mismo, ahora, en el sur del Peloponeso, nos encontramos, de un modo natural, sencillo y veraz, con la madurez del amor entre Jesse y Celine. ¿Cómo les irá después de tantos años, ahora que ya han entrado en la cuarentena? Diálogos atinados, situaciones brillantes y una complicidad entre la pareja protagonista que sigue deleitándonos como el primer día. 

Repleta de matices, difícil no emocionarse con esta pequeña joya a la que las arrugas, los kilos de más y los épicos reproches de sus protagonistas no le han quitado ni un atisbo de magia a su encanto principal: los caprichos del corazón.

9/10 

‘Before sunset’. Romance en París.

before-sunset-posterEsta película es como una canción pop. Breve, ágil, sentida y vibrante. Todo cabe en 76 minutos. Y es que el autor de la misma, Richard Linklater, vuelve a desplegar, nueve años después de aquel enternecedor amanecer vienés, todas las inquietudes que pululan en torno a los asuntos del corazón.    

Los diálogos, llenos de matices, vuelven a desprender una naturalidad asombrosa. El café, los paseos, el Sena, la belleza de Notre Dame y el paso del tiempo. Uno se siente cautivado por las conversaciones que mantienen esa pareja de treintañeros, reflexionando éstos sobre las mil y una cosas, sintiéndose especiales mientras caminan juntos por las calles parisinas. 

Un romanticismo especial centrado en la magia del reencuentro. Linklater, Hawke y, especialmente, Delpy nos emocionan con esta entusiasta, efímera y romántica historia. La encontrada nostalgia, los dulces recuerdos, la fugacidad del momento y la fantasía del porvenir se darán de la mano para pincelar esta encantadora postal. 

9/10 

‘Before sunrise’. Romance en Viena.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA“Creo que puedo enamorarme de verdad cuando sé todo sobre alguien. La manera en que se peinará, qué camisa se pondrá ese día, exactamente qué historia contará en una situación dada. Es cuando sé que estoy realmente enamorada”.

Un lujo. Así etiqueto yo a ‘Before sunrise’, una de esas películas que se hace sentir de un modo especial. La historia en sí no tiene mucho misterio, lo que le otorga todavía más mérito a un guión que es una auténtica maravilla.

Todo comienza con dos jóvenes viajando en un vagón de tren. Por azares de la vida se conocerán. Uno norteamericano, la otra europea. Próxima estación: Viena. Y un día para recorrer las calles de la ciudad, juntos. Caminar, charlar, fantasear, dejarse llevar. 

Monumento al tacto, al detalle y a la magia de la incertidumbre. Las palabras de Linklater, tejiendo unos diálogos y momentos cautivadores, desprenden un romanticismo especial. Mientras tanto, Julie Delpy y Ethan Hawke nos hacen sentir partícipes de los inesperados encantos que siempre depara el caprichoso destino. Lo dicho, un lujo. 

8.5/10