Qué decir sobre… «Nebraska» (2013)

Nebraska posterDirección: Alexander Payne

Guión: Bob Nelson

Fotografía: Phedon Papamichael

Música: Mark Orton

Montaje: Kevin Tent

Reparto: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Stacy Keach, Bob Odenkirk

“- ¿Qué harás con el dinero?
– Compraré una camioneta y un compresor, necesito un compresor”. 

Lunes noche. Habías quedado para ir al cine. La película no es otra que Nebraska, lo nuevo de Alexander Payne. Casi nada. Palabras mayores para mí, una historia sin más misterio para mucha otra gente. Así es el cine de este autor, tan sutil que pasa desapercibido. Siempre me ha parecido uno de los mejores, pues me encanta el sentimentalismo con el que adorna a sus relatos. Todo lo hace natural, humano y creíble. Emociona sin tener que recurrir al almíbar, para el caso de los paladares más dulzones, o sin panfletos lacrimógenos, para el caso de los amantes de los pañuelos. Él simplemente saca su cámara y retrata la vida tal como esta es.

Los viajes, a excepción de Election (1999), siempre han estado presentes en sus historias. Actores como Jack Nicholson, Paul Giamatti o George Clooney pueden dar buena fe de ello, pues todos estuvieron excepcionales al servicio de personajes tremendamente humanos que luchaban épicamente frente a las batallas de todo tipo que se presentaban en ese universo tan mágico y tan sencillo que es la cotidianidad. Quizás por ello, siempre digo que los relatos de Alexander Payne son relatos pequeños. Al menos, a primera vista, dado que detrás de esa fachada existe una complejidad emocional, en torno a un determinado personaje, que te va contagiando poco a poco, casi sin darte cuenta. 

Sucede nuevamente con Bruce Dern, testarudo anciano, y su cómplice de correrías en esta película, su hijo Will Forte. Un timo de un millón de dólares será la excusa idónea para relatar esta odisea emprendida por padre e hijo camino de Lincoln (Nebraska), a través de la cual se extenderán lazos que terminarán por ligar al resto de la familia y al pueblo de la juventud de aquel, sumergiéndonos, a su vez, en la idiosincrasia característica de este lugar, del que, por cierto, es natural Alexander Payne.

MV5BMTQzNjIxMzY0N15BMl5BanBnXkFtZTcwNjAzMDg0OQ@@._V1_SX640_SY720_

Una vez más, el cineasta vuelve a bañar su relato con la mordaz y afinada sátira que tanto domina. Nos brinda escenas muy divertidas. Todo parece mundano, triste, cómico. Es una sensación extraña, pues asistimos a una comedia dramática, otra más, muy bien elaborada, consiguiendo sacarte una sonrisa vitalista al final de la narración. Donde debería haber lágrimas, hay carcajadas. Donde debería campar la profunda melancolía, vence el estoicismo más profundo y el inevitable tempus fugit.  

Nebraska contiene la quintaesencia del cine de Alexander Payne. Todos sus puntos fuertes están en esta joya de película, aun no estando presente, por primera vez en su carrera, la firma del autor en el guión. Este viene elaborado por Bob Nelson, aunque parece hecho a la medida del director. Las páginas de ese libreto, en manos de Payne, terminan por germinar en un paisaje precioso, donde nada falla y en el que los diálogos se tornan fabulosos, arreciando sutilmente esa épica sentimental tan agradecida de ver.  

El blanco y negro con el que está rodada esta cinta es pura contradicción, pues la narración se convierte en un alegato colorista, en una explosión emocional cargada de matices y tonos. La profundidad dada a los personajes, con apenas cuatro pinceladas, es asombrosa. Ahí tienen como prueba a June Squibb, una octogenaria que se come la pantalla cada vez que sale en ella. Me gusta mucho, tengo que decirlo, el personaje de Will Forte, un bonachón que lucha bárbaramente por dignificar y honrar a su padre. Pero, por supuesto, destaca Bruce Dern, un hombre que se levanta cada día con una única idea en la mente. Quiere dejar algo a sus hijos antes de partir para siempre, aunque solo sea una camioneta. Piensa hacer su revolución. Espectacular.

Votación | 4/5 

‘Walk the line’. Johnny Cash.

poster_03It ain’t me, babe. It ain’t me you’re lookin’ for“.

Conviene hacer una primera advertencia: esta no es una película que abarque toda la vida de “El hombre de negro”. El cineasta, James Mangold, focaliza su atención, sobre todo, en el Johnny Cash treinteañero, un icono del country que parece tenerlo todo -familia, dinero y popularidad- pero al que se le resiste una única cosa: June Carter, el amor de su vida.    

La relación establecida entre ambos es preciosa. Quizás sea porque los encargados de darles vida son Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon, dos estupendos actores que brillan con luz propia en este relato. Un relato edificado, a su vez, en torno a un guion bien trabajado, una dirección eficaz y un repertorio musical de auténtico lujo.

Un amor servido a fuego lento. Por tanto, una sentimental historia tan penitente  y sufrida como, al fin, dulcemente feliz.

8/10 

‘Sideways’. El vino como excusa.

sideways_ver2Alexander Payne es un artesano de los sentimientos. Su filmografía está repleta de obras que destilan humanidad en el sentido más amplio, consiguiendo transmitir de un modo sumamente veraz los volátiles estados de ánimo de las personas. Así sucedía en la melancólica ‘The descendants’ (2011), su mejor película, o en la solitaria ‘About Schmidt’ (2002). Pero el árbol, en cualquier caso, no debe impedir que veamos el bosque. Y es que su cine esconde una ácida caricatura acerca de los vicios y defectos, de las contradicciones y sinsabores, de las alegrías y tristezas, en definitiva, que marcan el devenir de nuestra  sociedad actual.

Un par de amigos, siete días de vacaciones y un coche con muchos kilómetros por recorrer. Eso es lo que necesita el cineasta de Nebraska, además de una suculenta variedad de vinos, para brindarnos un recital espléndido, en el que destaca un Paul Giamatti cautivador, acerca de las mil y una cosas que rodean al mundo del corazón tal como lo entendemos nosotros: citas, divorcios, bodas, rupturas, infidelidades, temores, ilusiones, dudas y qué sé yo cuantas cosas más. 

Su cine tiene mucho de introspectivo, volviendo a pincelar aquí una comedia dramática en la que nos expone un costumbrismo caracterizado por los vaivenes emocionales, los virajes sentimentales, así como las frustraciones y desesperanzas de cada uno. Es la vida mostrada a través de los ojos de Alexander Payne.

‘Entre copas’, en resumen, desentraña de un modo certero y empático todo aquello que envuelve al universo de los estados de ánimo. En realidad, tiene un don especial para mostrar sin tapujo alguno lo idiotas y vulnerables que podemos llegar a ser. Y no me pregunten cómo, pero el cineasta siempre logra adornar sus historias con un toque alegre, divertido y vitalista que hace que uno, además de enamorarse de su cine, termine riéndose de sí mismo. 

8.5/10

‘Identity’. En la mente de un psicópata.

1824Noche de frío y tormenta. Diez desconocidos, por azares de la vida, terminarán reunidos en un motel barato perdido en mitad de la nada. Pronto, se darán cuenta de que entre ellos anda un asesino con ganas de marcha.

Es la premisa con la que abre ‘Identidad’, película dirigida por James Mangold, notable cineasta, quien conduce con buen pulso la historia escrita por Michael Cooney. Conviene realzar la magnífica labor de casting aquí realizada, pues se consiguió juntar a un conjunto de actores, que sin ser pesos pesados, componen un cartel de lujo: Ray Liotta, John Cusack, Amanda Peet, John Hawkes, Alfred Molina, Clea DuVall o Rebecca De Mornay, entre otros.  

Un thriller que cautiva e inquieta. Se palpa la tensión, la intriga está bien pulida y nos encontramos con un final que no deja ningún cabo suelto, cosa extraña para este tipo de cintas. Total, un lujo. Una grata noticia, siempre que, eso sí, estén dispuestos a adentrarse en la mente de un psicópata. Vaya escalofrío.

7.5/10

‘This is 40’. Lucky now.

Si en 2005 nos trajo la graciosa ‘Virgen a los 40’, ahora Judd Apatow vuelve a la carga, siete años más tarde, con ‘This is 40’, otra película que ahonda en los entresijos de ser un cuarentón. En aquélla nos divertíamos con las andanzas de un soltero con vocación de capellán, mientras que en ésta recurrimos a la carcajada cuando vemos como Apatow disecciona lo que es la vida, básicamente el matrimonio con hijos, de dos personas que entran en una etapa espinosa de la misma.

Llena de buenos secundarios y múltiples matices, ‘Si fuera fácil’ termina por ser una carta abierta en la que el autor de la misma se sincera a través de la vía que mejor domina: la comedia. Todo queda resumido en las melancólicas palabras que Ryan Adams nos recitaba en su Lucky now…. “I don’t remember, were we wild and young. All that’s faded into memory. I feel like somebody I don’t know. Are we really who we used to be. Am I really who I was”.

this-is-401

7.5/10