Cat on a hot tin roof

cat_on_a_hot_tin_roof_xlg“Tengo arrestos para morir. Lo que querría saber es si tú tienes arrestos para vivir”.

Qué bonitas son de ver películas como La gata sobre el tejado de zinc (1958), un buen ejemplo de que hace falta bien poco para elaborar relatos cautivadores. Las palabras de la obra original de Tennessee Williams nos sumergen en el torbellino de miserias, penas y alegrías que azota a una familia, los Pollitt, residente en el corazón de Mississippi.

La codicia, la desorientación, la falta de ternura, la estoica lucha. Son muchos los mensajes que esconde esta historia. Los sentimientos eclosionan en todo su esplendor cuando vemos a Paul Newman, Elizabeth Taylor o Burl Ives en escena. Qué gusto da ver a actores de este tallaje. Solo por el diálogo entablado entre padre e hijo en el viejo sótano de la mansión, la película ya merece la pena.

Un drama sureño tejido con esmero por Richard Brooks que guarda, como mayor tesoro, una preciosa metáfora entre las líneas de sus diálogos, entre los fotogramas que le dan color y forma. 

8.5/10

‘The towering inferno’. Un referente en cuanto a catástrofes.

El coloso en llamasEn 1974 se estrenaba una de esas películas que siempre salta a la palestra de tanto en tanto. Es una obra mítica, de referencia. Hablamos de ‘El coloso en llamas’, una cinta que hará las delicias de todos aquellos a quienes gusta el cine de catástrofes.

Un rascacielos colosal. Una inauguración por todo lo alto. Miles de personas invitadas al banquete. Y un derroche triunfalista… “enciendan todas las luces”. Pues ahí lo tienen, un incendio de primer nivel como resultado de todo ello. Y por allí andaban, con intenciones de solventar el desaguisado, dos pesos pesados de esto de la interpretación: Paul Newman y Steve McQueen. Casi nada. 

Película comercial, rodada con pretensiones de lucir como ninguna. El drama no queda muy elaborado, perdiendo terreno, por tanto, respecto a la adrenalínica acción, verdadero pilar del film. Uno palpa la tensión y asfixia de verse metido en un infortunio de tal calibre. Ayudan los conseguidos efectos especiales (teniendo en cuenta la época en la que se elaboró esta cinta). ¿Lo malo? Su excesiva duración. Con todo, entretenimiento de calidad.

7.5/10 

‘Road to Perdition’. Esto es cine del bueno.

Sam Mendes lograba con ‘Road to Perdition’ una de las películas más completas de los últimos años. Una historia con sabor añejo, de las que ya no se hacen en Hollywood, focalizando su atención en la jugosa acción gangsteril del Chicago de los años 30.

En ella, un padre y su hijo, se verán devorados por su propio entorno, iniciando un memorable viaje por el este de la geografía estadounidense, buscando, al tiempo, venganza y clemencia, acechando, por igual, la libertad y la muerte, poniendo en jaque al mismísimo Al Capone.

Servida a fuego lento, con unas interpretaciones memorables, tanto de Paul Newman como de Tom Hanks, y ofreciendo una factura técnica impecable. Es una de esas películas en la que sobran las palabras, pues no requiere de presentación ni de pleitesía alguna. Simplemente, uno la ve, se emociona con ella, disfruta y aplaude.