‘El hijo de la novia’. Monumento al amor.

“- De mí no te libras. Voy a estar siempre a tu lado. Siempre.

– ¡Qué pesado!”.

El pobre Rafael Belvedere observa como su madre, poco a poco, va perdiendo la memoria a causa del alzheimer. Él es el hijo de la novia. Pero situémonos. Estamos en la Argentina del corralito. Tiempos de crisis económica… y tiempos de crisis sentimental para nuestro protagonista. Su vida, la de Rafael digo, se ha ido al traste. “Hice todo mal“, reflexiona para sí en voz alta. Un divorcio, una hija desatendida, un restaurante que lo lleva loco, una madre enferma, una novia con la que no termina de comprometerse y un padre… ilusionado con volver a casarse, de blanco y por la Iglesia, con su madre. “Fue lo único que no le concedí“, le dice su padre. “Se lo debo”.

Un relato sentimental que roza la perfección. El cineasta, Juan José Campanella, tira de su propia experiencia personal para elaborar una tierna y sencilla historia acerca de la vida, el amor y el paso del tiempo. Todo ello perfectamente equilibrado, servido de un modo natural, veraz y realista. Sin almíbar ni algodón de azúcar. No es necesario cuando uno cuenta con Ricardo Darín, Norma Aleandro, Héctor Alterio o Eduardo Blanco. No es necesario cuando uno tiene esa magia especial para escribir tan fabulosos diálogos, tan logradas situaciones y tan encontradas emociones.

Entrañable, graciosa, espontánea, emotiva. Qué sé yo. Sobran las palabras con este tipo de películas. Una historia imperecedera. Un monumento al amor. Imprescindible.

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9/10

‘El juego de la verdad’. Una comedia “a lo spanish”.

El 2004 era una fecha idónea para que se estrenara en España una comedia como “El juego de la verdad”, dado que las salas de cine todavía estaban sometidas al efecto “El otro lado de la cama” (2002). Es decir, esta cinta, se antojaba, iba a responder en taquilla.

Así fue. Cumplió con creces, a pesar de que la película de Fernández Armero no tenía nada especial. Un cuarteto de caras autóctonas conocidas (Verbeke, Esteve, Ulloa y Jaenada) le daba chispa a una historia sencilla acerca de amores confusos, líos de falda y tensión sexual. Detrás de todo ello no había más que una imitación de la comedia americana actual, siendo el resultado final, desgraciadamente, fallido.

En fin, alguna sonrisa de complicidad le darán a esta cinta. Eso sí, las carcajadas puras se pueden contar con los dedos de una mano, pues no abundan. Exclusivamente para ratos muy libres. Encaja bien con las palomitas.

4.5/10

‘El otro lado de la cama’. Divertida, impúdica, fresca.

El género musical estaba muerto y sepultado en España hasta que un buen día a alguien se le ocurrió apostar por el guión de David Serrano, cogiendo forma así ‘El otro lado de la cama’, una desvergonzada y fresca comedia musical que hizo las delicias de los espectadores allá por el 2002.

Los líos de faldas y los enredos amorosos, tan mordaces ellos, estaban definidos con precisión, brillando el ingenio y la gracia en su relato, quedando todo salpimentado por clásicos de la música pop tales como ‘Echo de menos’ (Kiko Veneno), ‘Dime que me quieres’ (Tequila), ‘Las chicas son guerreras’ (Coz) o ‘Salta’ (Tequila) entre otros. Un acertado reparto (Alterio, Verbeke, Toledo, Vega, San Juan, Esteve) ponía el resto al brillar, más que nunca, interpretando a esos penitentes del amor. Mucho ojo en cómo se lucen a base de gallitos con las canciones.

Película gamberra, impúdica y divertida. Proporciona más de una carcajada sana, gracias a unos diálogos conseguidos y a escenas tan alocadas como la del niño melón. A los cruces dados por el cuarteto protagonista, súmenle unos secundarios esplendorosos con nombres y apellidos: Alberto San Juan y María Esteve. En fin, es difícil no reír con esta cinta. Muestra un encanto especial. Realmente conseguida.

7.5/10