‘Million dollar baby’. Cine auténtico.

2005milliondollar“Sólo te escribo para hacerte saber qué tipo de persona era tu padre”.

‘Million dollar baby’ contiene el mejor clasicismo, hablando de cine, que uno pueda ver y escuchar en tiempos recientes. Es el mejor Clint Eastwood, luciendo en su faceta como director, pero también dando empaque al reparto y alcanzando la gloria a través del compás de su música. Es el mejor Paul Haggis, ideando un guión que es una absoluta maravilla. Es el mejor Morgan Freeman, dignificando la profesión de actor. Es la mejor Hillary Swank, tremenda actriz, interpretando esa joya de personaje que es Maggie Fitzgerald, Mo Cuishle.  

Un viejo gimnasio, el sol angelino, la galería de personajes sufridos y una emotiva historia que contar. Le bastan estos ingredientes a Clint Eastwood para, además de homenajear al mundo del boxeo, hilar una película sentida como pocas, repleta de matices y llena de vida. Todo ello gracias a la relación entablada entre el castigado Eastwood y la valerosa Swank. Esto es cátedra. Cine auténtico, puro.

9.5/10 

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‘The dark knight rises’. Trepidante pero rutinaria.

the_dark_knight_rises (1)Batman había desaparecido del mapa. La ciudad de Gotham parecía volver a respirar bajo el amparo brindado por la Ley Dent y el rigor cívico del Comisario Gordon, así que las heroicidades del hombre murciélago ya no eran precisas. Pero todo no podía ser tan bonito, pues pronto tendremos al malvado de turno, Bane, haciendo de las suyas, sembrando el terror y el caos por las pulcras aceras de esta gran y ficticia urbe. En fin, que el bueno (y lisiado) de Bruce Wayne deberá ponerse en forma y enfundarse el traje… de nuevo.

Dentro de la trilogía elaborada por Christopher Nolan, ‘The dark knight rises’ aparece como la más floja de las tres entregas que componen la saga. En cualquier caso, tampoco caigamos en dramatismos, pues hablamos de una buena película. Ofrece un espectáculo poderoso, sustentado en la tensión narrativa que el cineasta siempre ha sabido impregnar a sus relatos. El problema aquí no es otro que las limitaciones de la historia, la cual parece dar la sensación de que ejerce de puente hacia un cuarto volumen más que otra cosa.

La felina Catwoman, el germen de Robin y la alargada sombra de Ra Al Ghul son los tres aditivos que buscan darle el valor añadido a las andanzas de “El caballero oscuro”. En fin, una factura técnica de diez, un reparto estelar liderado por el colosal Christian Bale y un cineasta con pedigrí a cargo de todo ello. Es lo que hay, lástima que el relato carezca, en esta ocasión, de la profundidad que antaño sí tenía. Con todo, una historia tan trepidante como frenética.

7.5/10

‘The dark knight’. La cumbre de una saga.

Después de la presentación que había supuesto ‘Batman begins’ (2005), Christopher Nolan retomaba la acción justo donde aquélla la había dejado. Cambiando, eso sí, un tanto la estética de Gotham, pues ésta da la sensación de ser ahora una ciudad más cercana, más coetánea. Incluso los malos, una panda de capos mafiosos, no son ajenos a nuestra realidad. La verdadera singularidad del film la aporta un excéntrico personaje, el Joker, a quien da vida un fabuloso Heath Ledger. 

El guión venía elaborado por el mismo tándem originario, Goyer y Nolan, sumándose también para esta ocasión, el bueno de Jonathan Nolan. Conseguían dar así, entre los tres, con la fórmula exacta para narrar una verdadera epopeya futurista sustentada en una formidable tensión narrativa, fruto ésta de la milimétrica combinación entre la potente acción, la correcta intriga y, sobre todo, el logrado drama.

La lucha por erradicar el mal, verdadera Biblia de Batman, se ve agitada por el Joker, un tarado con vocación de tornado que abre a su paso un caos repleto de violencia y locura que no tiene más fin que tocar las narices al mismísimo hombre murciélago. En el vértice opuesto encontramos a Harvey Dent, el caballero blanco del pueblo, verdadero azote de los criminales de Gotham y cumplidor galán, qué infortunio para Batman, de Rachel Dawes. El juego queda completado por Gary Oldman, el honrado Jim Gordon, ejecutor de la ley en las mugrientas calles de la ciudad.

Gotham parecía brillar con más fulgor que nunca gracias al encomiable trabajo del fiscal Dent. Sin embargo, la caída a los infiernos maquinada por el Joker volvía a poner en la encrucijada a una ciudad que no siempre podría acogerse a la oscuridad redentora que suponía Batman. Una ciudad que requería de un caballero blanco, de un héroe de carne y hueso que fuera capaz de prolongar el imperio de la ley en el tiempo.

La historia avanza así de forma frenética. Contemplamos, por tanto, un thriller urbano realmente meritorio. ¿De lo mejor de la década? Sin duda, un rara avis en este tipo de cintas. La disputa entre los jugadores que componen la partida será resuelta de un modo magistral, entrelazándose la tragedia y la amargura a la hora de perfilar la figura del guardián nocturno de las calles de Gotham. Mítica.

9/10

‘Batman begins’. Bienvenidos a Gotham.

Gotham es una ciudad depravada, ejemplo claro de que el sistema tiene sus deficiencias. Cada esquina está infestada de inmundicia, pobreza y dolor. Los cimientos que sostienen a tan magna ciudad están a punto de resquebrajarse por la vía de la economía, dadas las asombrosas diferencias interclasistas en temas de renta. Bien lo sabe Thomas Wayne, un empresario filántropo que no escatimará dólares en aras de modernizar la ciudad. Una regeneración justa, en la que ninguno de sus conciudadanos quede excluido. Por desgracia, sus planes no pasarán la línea de las buenas intenciones cuando la tragedia se cruce en su camino.

Christopher Nolan se atrevía con el reto de volver a dar vida a uno de los estandartes del mundo del cómic, pues hablamos del mismísimo hombre murciélago. El gran Tim Burton había hecho lo propio de un modo excepcional allá por 1989, mientras que Joel Schumacher no lograba igualar los méritos del mismo en la tercera y cuarta entrega de la saga. ¿Dónde colocar al nuevo Batman? En lo más alto del escalafón, sin duda. La trilogía del Batman moderno diseñada por Nolan arrancaba de un modo soberbio gracias a estos orígenes.

Era el prólogo idóneo, adentrando al espectador en la infancia de un Bruce Wayne marcado por la fatalidad y los temores. Los pasos del joven multimillonario, apresado por la ira y el afán de venganza, eran erráticos, descuidados e insanos. Fue la voz de su eterno amor, Rachel Dawes, la que transformó al penitente vagabundo en el caballero oscuro, aquel que entregaría toda su existencia al servicio del proyecto iniciado por su padre: salvar a Gotham de la injusticia.

La Warner acertaba con este fastuoso proyecto. Desde la dirección, pasando por el guión, la fotografía o la música, hasta llegar al casting. Todo es sinónimo de tino en esta película, pues rebosa calidad y oficio. Este Batman sabe entremezclar a la perfección la profundidad de la historia con la tensión narrativa, encajando bien el drama con la acción. En fin, no nos perdamos en los detalles y vayamos a lo realmente importante: vean esta película.

8.5/10  

‘Along came a spider’. Digno entretenimiento.

El notable Lee Tamahori asumía el reto de dirigir ‘Along came a spider’, proyecto que engrandecía en Hollywood la figura de Alex Cross, el popular personaje ideado por James Patterson. Un actor de primer nivel, Morgan Freeman, repetía el mismo personaje que cuatro años antes había interpretado en la conseguida ‘Kiss the girls’ (1997).

Entretenida cinta con varios puntos a su favor. Uno, el principal, contar con un tal Morgan Freeman como estrella del cartel. Ahí es nada. En segundo lugar, tiene un guión que, sin grandes alardes ni florituras, consigue plasmar una intriga interesante, digna de ver. Por último, agradecer que la narración no caiga en la chabacanería ni en lo rutinario, consiguiendo así manufacturar un thriller cargado de vigor y brío. 

En fin, no estamos aquí ante la herencia del mejor Hitchcock. Tampoco es la continuación directa de ‘Seven’ (1995). Por tanto, es conveniente contextualizar esta cinta con tal de no pedirle peras al olmo, enfatizando así su fuerte vocación comercial. Con todo, haciendo comparativa con historias similares en temática y tiempo, tengo la sensación de que se ha hecho un buen trabajo en esta hora de la araña. Recomendable.

7/10

‘Unforgiven’. La inolvidable historia de William Munny.

“Ella era una muchacha guapa y con ofertas de matrimonio. Así que a su madre se le rompió el corazón cuando decidió contraer matrimonio con William Munny, un ladrón y asesino conocido, un hombre notorio por su carácter vicioso e inmoderado. Cuando ella murió , no fue a causa de él, como esperaba su madre, sino de viruela. Fue en el año 1878”.

Estamos en el año 1992. El western, salvo contadas excepciones, es un género sepultado en Hollywood, pues ya no aparece por las carteleras de ninguna gran ciudad. En este contexto es cuando Clint Eastwood decide inmiscuirse en esta gran película, ‘Sin perdón’.

Esta es la historia de William Munny, antaño un asesino despiadado, cuya sangre se decía era más fría que la nieve, dispuesto a poner bajo el fulgor de su cañón a todo aquello que osase moverse en su presencia. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a Claudia Feathers, su esposa. Ésta le llevó por el buen camino, alejándolo de aquel sendero cargado de violencia, fuego cruzado y alcohol. El cruel asesino sabía que ya tenía su billete ganado para ir al infierno, pero había decidido, en el tiempo que le quedaba, formar un hogar y vivir bajo el yugo de la rectitud.

Ahora, el viejo Munny, viudo y a cargo de dos hijos de corta edad, malvive entre cerdos enfermos y mendrugos de pan, reconfortado, en el fondo, cada vez que observa la sombra del árbol en la que reposa su mujer, sabedor de que ha hecho las cosas bien, redimiendo los pecados del pasado. Sin embargo, todo cambiará cuando dos necios decidan, a muchas millas de distancia del hogar de los Munny, acuchillar la cara de una inocente prostituta. Una recompensa de por medio, y un viaje hacia el pasado cargado de nostalgia y dolor.

En definitiva, vean ‘Sin perdón’. Una película repleta de grandeza. Eastwood consigue transmitir, gracias a un hombre taciturno, encorvado y de tez huesuda, un lirismo especial, ése derivado de las mejores historias crepusculares. El último gran recital de aquel malévolo tipo que un buen día decidió ser mejor persona. Obra maestra.

“Unos años más tarde, la señora Feathers hizo el ancho viaje a Hodgeman para visitar el último descanso de su única hija. Will Munny había desaparecido con sus hijos mucho tiempo atrás, decían que a San Francisco y dicen que prosperó por la venta de provisiones. No había nada en la tumba que le explicara a la señora Feathers porque su hija se casó con un ladrón y asesino conocido, un hombre notorio por su carácter vicioso e inmoderado”.

9.5/10

‘The Shawshank redemption’. Vitalista, estoica y humana.

Sensacional película a la que le sobra cualquier tipo de comentario, halago o palabra.

Sólo decir que la joya que Frank Darabont sacó de un pequeño relato de Stephen King acerca del cambio radical en la vida de un hombre cualquiera, como Dufrasne, que entra de golpe y pozarro, a modo perpetuo, a vivir entre muros y rejas, supone un canto a la esperanza, a la creencia en la lucha por vivir y no por morir, aún a sabiendas que estás metido en un pozo (agujeros negros del sistema), posiblemente, sin fondo. Vitalista, estoica y humana, como pocas. Obra maestra que forma parte de la excelsa cosecha del 94 (junto con Forrest Gump y Pulp Fiction). Un lujo.

9/10

‘Seven’. 7 razones para entrar al club de las inolvidables.

‘Se7en’ posee una dirección magistral, a cargo de David Fincher, que nos mete de lleno en la adrenalínica y desapacible investigación, con ese toque lúgubre y sombrío que nos acompaña durante todo el film, con una potencia y un poderío visual que hablan por sí solos del peculiar carácter y la personalidad única del cineasta que firma la cinta. En el guión, encontramos a Andrew Kevin Walker, un guionista raso, pero que, sin embargo, podrá contarle a sus nietecitos que él escribió esta brutalidad de joya escrita. Combina los 7 pecados capitales con los 7 días de la semana, narrando una investigación peliaguda, detallista y muy inteligente, en la que todas las piezas encajan de una manera excepcional. El juego psicológico que establece entre ambos detectives crea una atmósfera duelista, entre el joven y ambicioso Brad Pitt, con un temperamento muy fuerte y movido por sus impulsos, frente a un Morgan Freeman calculador, frío, distante y minucioso.

Toda la obra se enmarca dentro de la esencia que transmite la cita de Hemingway incluida al final del film “el mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar“. A lo que Freeman, pensativo, como siempre, replica “estoy de acuerdo sólo con la segunda parte de la frase“. Es decir, ‘Se7en’ se sirve de nuestra desalmada civilización, centrándose en las cloacas de Nueva York (supongo que será esa ciudad, aunque podría ser cualquier otra), en la insensibilidad imperante allí (que acabó por arruinar al pobre Morgan Freeman), en lo atroz de nuestra existencia a ojos de cualquiera. Atrocidades, que por comunes, dejan de serlo, convirtiéndose en normas imperantes. Los 7 pecados capitales (gula, avaricia, pereza, soberbia, lujuria, envidia, ira) alcanzan su máxima expresión en esta cinta, temiendo a ese moralizante justiciero divino, un magistral Kevin Spacey, quedándote una sensación desasogante, perturbadora.

El final es magistral, de lo mejor que he visto. La guinda a una obra totalmente redonda. Una película en la que el guión te contagia y la dirección se te impregna, captándote durante cada uno de sus minutos, transmitiéndote una agonía crónica desde el primer minuto hasta el último. A ello también ayuda el reparto, en estado de gracia y con un derroche interpretativo descomunal. Probablemente, estamos ante uno de los mejores papeles de Brad Pitt. También ante un Morgan Freeman sensacional, sacándole todo el jugo posible a su personaje. Y, por último, qué decir de Kevin Spacey, un hombre que bordó los papeles secundarios en varios films de los 90 (ojo con Sospechosos habituales). En definitiva, uno de los mejores thrillers de todos los tiempos. Una película que, vista ahora, 15 años después de su estreno, sigue pareciendo igual de buena que en su día (aunque de nano no se percibe todo). Es una de esas cintas que lucha contra el paso del tiempo, que se resiste a caer en el olvido. Y ello es así por méritos propios (pues ha creado escuela). Una auténtica obra maestra con la que, por fortuna para nosotros, Fincher se hizo un nombre en Hollywood .

 

“Marcó y marca una época, si “El silencio de los corderos” es el Antiguo Testamento del cine de asesinos en serie, “Seven” es el Nuevo. Se llevan haciendo decenas y decenas de películas –peores- desde entonces que la imitan”.  Cita de una crítica de Filmaffinity que me ha parecido oportuna para el caso.