Who’s afraid Virginia Woolf? (1966)

whos afraidDirección: Mike Nichols
Guion: Ernest Lehman (Edward Albee)
Producción: Warner Bros
Fotografía: Haskell Wexler
Montaje: Sam O’Steen
Música: Alex North
Reparto: Elizabeth Taylor / Richard Burton / Sandy Dennis / George Segal
Duración: 129 min
País: Estados Unidos

El mundo de la pareja ha sido retratado en tantas ocasiones que es imposible escoger a bote pronto una selección de títulos memorables. Hay cientos de historias, pero Who’s afraid Virginia Woolf? marca una de las cumbres del género. Una puñalada trapera a la sociedad estadounidense de los sesenta. No solo está en juego el amor y el desamor en este relato, pues hay mucho más en el guion de Ernest Lehman. A través de dos acomodados y burgueses matrimonios de edades distintas, asistiremos a una de las fiestas más ácidas (sin alucinógenos de por medio) de cuantas se han filmado en el cine. 

Estamos frente a una adaptación de una representación teatral y, como tal, lucen especialmente los actores. Los cuatro me parecen fabulosos. Del lado femenino, tanto Elizabeth Taylor como Sandy Dennis rayan la perfección. Ambas consiguieron las estatuillas a la mejor interpretación de su correspondiente año. En el mismo nivel se mueven Richard Burton y George Segal, titánicos a la hora de interiorizar las miserias de sus personajes. Llama la atención el dato que nos dice que estamos ante una ópera prima, lo cual indica el talento de Mike Nichols, quien a través de una firme puesta en escena y una formidable dirección de los actores consigue filmar un paisaje devastador en el que el alcohol será uno de los convidados especiales.  

La idiosincrasia enfermiza que acompaña al matrimonio más maduro se nos impregna de una forma brutal. ¿Existe el amor detrás de tanto orgullo, detrás de tanta soberbia, detrás de tanto daño mutuo? El juego seductor, además, entre la anfitriona y el atlético profesor marca la antesala de lo que apenas un año después germinará en The graduate, mientras que el personaje del padre de Martha, sin aparecer jamás en escena, resulta sumamente ilustrativo. La desquiciada Elizabeth Taylor, el miserable Richard Burton, la esquiva Sandy Dennis y el arribista George Segal adornan un escaparate en el que lucen las ambiciones, frustraciones, miedos y vergüenzas de nuestros protagonistas. Una historia de amor demoledora.

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The graduate (1967)

graduateDirección: Mike Nichols 
Guion: Calder Willingham / Buck Henry (Argumento: Charles Webb)
Producción: MGM / Embassy Pictures
Fotografía: Robert Surtees
Montaje: Sam O’Steen
Música: Simon & Garfunkel / Dave Grusin
Reparto: Dustin Hoffman / Anne Bancroft / Katharine Ross
Duración: 106 min
País: Estados Unidos

Asistimos aquí a uno de los títulos cumbre del cine estadounidense, El graduado. No es una historia cualquiera, pues adentra su argumento en el género romántico, sí; pero… ¡de qué manera! Corría el año 1967 cuando Mike Nichols decidía destrozar los moldes del séptimo arte norteamericano. El neorrealismo italiano estaba en una etapa de alta madurez, en Gran Bretaña emergían nuevas maneras de entender el cine, la nouvelle vague francesa comenzaba a desatarse. Son los años sesenta, y el cine se quita el corsé. El tiempo de los grandes clásicos y de las majestuosas producciones abre paso a un nuevo escaparate. Tenemos ahora un paisaje novedoso, incluso transgresor, visto desde el lado estadounidense. Y ahí, en esa ola revisionista, se sitúa este relato. Una simple anécdota, el flirteo de una mujer madura con un joven estudiante, servirá no solo para levantar una auténtica obra maestra, sino también para resquebrajar los cimientos del género tal como habían sido concebidos hasta la fecha.

El encargado de levantar esta “revolución social” fue Mike Nichols, quien conseguía el Oscar al mejor director gracias a esta narración. Cineasta valeroso, sus películas pocas veces pasan desapercibidas. Apenas un año antes del estreno de The graduate, había debutado con otro puñal titulado ¿Quién teme a Virginia Woolf?. Tiene de todo en su filmografía, pero la entrada del siglo XXI le valió para recuperar su mejor cine, estrenando la hiriente Closer (2004) y la mordaz Charlie Wilson’s war (2007), dos obras mayores. En tareas de guion le acompañaba, en esta ocasión, un tipo, Calder Willingham, que ya había incendiado el discurso militarista norteamericano en 1957 con Paths of glory. La música corría a cargo de Simon & Garfunkel, quienes componían una de las bso más célebres de todos los tiempos con canciones como The sound of silence, Scarborough fair o Mrs. Robinson. Casi nada. Y los protagonistas principales no eran otros que Dustin Hoffman, Katharine Ross y Anne Bancroft. Si bien el salto de edad entre unos y otros es fundamental para entender el mensaje del film, lo cierto es que, simple curiosidad, apenas se llevaban nueve años entre madre e hija, Anne Bancroft (36) y, la “pequeña” del film, Katharine Ross (27), mientras que Dustin Hoffman contaba ya con 30 primaveras.

Una película fabulosa, en resumen. El ácido repaso que le dan a la adinerada clase social a la que pertenecen los protagonistas del film es brutal. Desde los matrimonios de conveniencia hasta la obsesión por el éxito. La pomposa apariencia que destilan los guateques en la piscina y los amplios chalés queda satirizada a través de notas tan sencillas como el sexo, el alcohol o el tabaco. También gracias al talento de Dustin Hoffman, colosal aquí encarnando a un inteligente, atlético y tímido estudiante que si bien comenzará la película con aires dubitativos, terminará luchando impetuosamente por aquello que quiere. La seducción de Anne Bancroft rompía los esquemas morales de la época, mientras que la irrupción del amor con la hija de la mujer con la que te acabas de acostar, culmina el paisaje corrosivo e incendiario que supone The graduate. Un hito en la historia del cine.  

The Graduate (1967)

‘Closer’. Batalla sentimental.

closer-poster‘Closer’ es una epopeya sentimental. Un relato descarnado, mordaz e impetuoso sobre las relaciones de pareja. El amor, la pasión y el sexo son plasmados con una veracidad asombrosa a lo largo de esta narración. 

Ayuda a tal fin, y mucho, el cuarteto protagonista. Sobre ellos recae el peso del film, y asumen dicha responsabilidad con gusto. Quizás Jude Law sea el más descolocado de todos, pero Julia Roberts realiza una más que digna labor, mientras que Clive Owen y Natalie Portman se sitúan en la excelencia. Además, tanto Patrick Marber como Mike Nichols consiguen hilar una historia llena de brillantez en la que los diálogos y situaciones prenden cautivo al espectador.

Conocerse, enamorarse, distanciarse, reencontrarse. Huir. Seguir de pie, hacia adelante. Todo bajo el agua fría de la canción de Damien Rice. Prepárense, por tanto, para disfrutar con esta verdadera batalla sentimental. Un lujo.

8.5/10

‘Charlie Wilson’s war’. Mordaz, brillante y magistral relato político.

Película muy completa. Sorkin es capaz de elaborar una historia minuciosa acerca del conflicto afgano-soviético acaecido a principios de los años ochenta, y el papel “secreto” que los Estados Unidos jugaron en el asunto. Una magistral radiografía acerca de cómo se resuelve un asunto de Estado, un conflicto que subsanar por parte de la política exterior estadounidense.

La política y el juego presupuestario, el lobby conservador-cristiano y  su capacidad de influencia, los tejemanejes de la inteligencia norteamericana, la diplomacia y los misterios de las relaciones internacionales (alianza USA-Egipto-Israel-Pakistán-Arabia Saudí). Todo adornado con la política de pasillos, las cenas y los filantrópicos ricachones, o los trazos dados entre escándalos, periodistas sensacionalistas, juegos encubiertos y elecciones que vencer en tu distrito electoral. 

Unos personajes sencillamente geniales a los que un reparto en estado de gracia (Hanks, Roberts y Hoffman) les exprimen todo su jugo. El paseo por la vida política brindado gracias al congresista Charlie Wilson es fabuloso, sensacional (inclusive su faceta más íntima). También Julia Roberts y Seymour Hoffman lo bordan. Atención al contexto general de la acción, una pieza gozosa de ver, y a unos diálogos memorables, escritos con clase y maestría. 

El autor más que resaltar la contradicción de la ayuda que luego supuso el golpe más duro a los Estados Unidos (11-S), se centra en los errores de la misma: la política cortoplacista. En fin, mordaz anatomía de todo lo que rodeó a un conflicto exterior como el aquí tratado.

9/10