After hours (1985)

After-Hours_1Dirección: Martin Scorsese
Guion: Joseph Minion 
Producción: Warner Bros
Fotografía: Michael Ballhaus
Montaje: Thelma Schoonmaker
Música: Howard Shore
Reparto: Griffin Dunne, Rosanna Arquette, Linda Fiorentino, John Heard, Teri Garr, Catherine O’Hara
Duración: 97 min
País: Estados Unidos

Qué difícil es encontrar una buena comedia. Puede que sea uno de los géneros más prolíficos en esto del cine y, sin embargo, la cantidad de mediocridad que le acompaña, impregnada de los clichés más comerciales de Hollywood, es abrumadora. Claro está, tenemos a maestros de la comedia como Woody Allen, Billy Wilder, Peter Bogdanovich, John Hughes o los Coen, por nombrar solo a algunos de ellos, que raramente decepcionan. Pero fuera de ese pelotón de especialistas, es difícil dar con una buena historia, ingeniosa y divertida. Por eso mismo, tiene un valor especial After hours, nefastamente traducida al castellano como ¡Jo, qué noche! (1985). Además, la firma Martin Scorsese, genio y figura que no acostumbra a realizar comedias. De hecho, más allá de The king of comedy (1982) y la película que aquí nos ocupa, ambas realizadas de un modo consecutivo, no se ha prodigado más en el género.

El relato gravita en torno a Paul, un joven oficinista que toma café, bien entrada la tarde, buscando desconectar de la monotonía de su trabajo. Con esas, la chica sentada en la mesa de enfrente, le habla. Le da un número de teléfono, y se marcha. Pronto descubrirá que su nombre es Marcy. Se inicia así la sarcástica y kafkiana odisea de nuestro protagonista. El encargado de darle vida no es otro que Griffin Dune, uno de los chicos de An American werewolf in London (1981). Cosa impropia, por otra parte, en Martin Scorsese, quien se aleja, en esta ocasión, de su plantel más habitual para rodearse de caras poco conocidas por el gran público. En este sentido, aparece por primera vez la siempre sensual Linda Fiorentino. Y la mítica Rosanna Arquette, presente en Pulp fiction (1994), nos deja una estupenda interpretación encarnando a la desquiciada Marcy. Así, en la línea iniciada por Taxi Driver (1976), Scorsese continúa ahondando en la oscuridad de la noche neoyorquina. Si allí le acompañaba Paul Schrader, ahora es un guionista novel y con mucho desparpajo, Joseph Minion, quien le hace los arreglos.    

De este modo, el Soho neoyorquino se convierte en una divertida pesadilla. Calles acompañadas de angustia, claustrofobia y mucha mala uva. La espeluznante odisea de nuestro protagonista sirve para que, paradoja y maestría, riamos. Martin Scorsese se renueva, toma oxígeno y disfruta con After hours. Una comedia brillante.

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Qué decir sobre… «The departed» (2006)

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Dirección: Martin Scorsese
Guion: William Mohanan (Alan Mak, Felix Chong)
Fotografía: Michael Ballhaus
Música: Howard Shore
Montaje: Thelma Schoonmaker
Dirección artística: Teresa Carriker-Thayer
Reparto: Leonardo DiCaprio, Jack Nicholson, Matt Damon, Mark Wahlberg, Vera Farmiga, Alec Baldwin, Martin Sheen, Ray Winstone
Premios: Oscar 2006 (4: Mejor película, director, guion adaptado y montaje), Globo de Oro 2006 (Mejor director) 

El hecho de que un maestro del cine como Martin Scorsese no tuviera ninguna estatuilla hasta llegar a The departed pone en evidencia dos cosas. Una, los premios no siempre reconocen a los mejores. Dos, Infiltrados está ciertamente sobrevalorada. Esta no es la mejor película de Scorsese, ni mucho menos. De hecho, tampoco fue la mejor película del año 2006 (recordemos que andaba Babel por allí). Y no, por supuesto que no es una obra maestra al estilo Goodfellas (1990).

Dicho esto, podemos caer en el equívoco de pensar que estamos ante una obra menor: pues no. La película que aquí nos ocupa es una absoluta delicia. Sería el pico más alto en la filmografía de muchos cineastas. Y aun tratándose de un remake, lo cual resta valor al acto de creatividad en sí, conviene resaltar que el guion de William Monahan por intrincado, persuasivo y eficaz, es un espectáculo grandioso. Non serviam se dice a comienzos del film, citando a James Joyce. Mienten como bellacos, claro está, pues aquí todos (recalco, todos) sirven a alguien: a la policía estatal de Massachusetts, al FBI o al capo local. Qué más nos dará.

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El “partido” presentado es ágil y vibrante. En el camino nos encontramos con una retahíla de frases memorables, objeto de colección. El montaje, por su parte, aligera la difícil tarea de cuadrar todos los elementos de la narración. Una narración que nos deja boquiabiertos durante buena parte de su metraje (y eso que hablamos de 150 minutos). Adictiva y trepidante, así es esta cinta. Y sí, el reparto es una de las bazas principales de esta producción. Uno no tiene otra opción que rendirse ante el recital brindado -otro más- por Leonardo DiCaprio (inimaginable que no estuviese nominado por esta interpretación); Matt Damon es frío como el hielo; Jack Nicholson es Jack Nicholson, y Mark Wahlberg está sensacional en su temperamental personaje.   

Nueva York, Las Vegas y… Boston. El cineasta, Martin Scorsese, vuelve a maravillar con un género que tanto (y tan bien) domina. Añade una nueva ciudad a su colección de paisajes gangsteriles. Los callejones más oscuros y mugrientos del Boston irlandés serán el escenario idóneo para tejer una historia tan poderosa como memorable. Policías y criminales para que el binomio Scorsese-DiCaprio, una vez más, vuelva a cautivarnos. 

Votación | 4/5

‘The legend of Bagger Vance’. El swing de la vida.

3864_posterEn el año 2000 la Fox y Dreamworks apostaban por un proyecto que pasaba inadvertido para mí hasta hace nada. Es ‘La leyenda de Bagger Vance’, manufacturada por ese genio que se prodiga tan poco detrás de las cámaras, el mítico Robert Redford. 

La historia que esconde esta narración es muy bonita de escuchar. Esto va sobre el golf, el drop y la vida. Una historia que guarda en sus adentros más de un preciado secreto, destacando un Matt Damon sobresaliente a la hora de poner sobre el tapete toda esa reflexión vitalista simbolizada por el espíritu de Will Smith. 

Superación, esfuerzo y constancia. Redford emplea el golf, la Gran Depresión y las cicatrices de una guerra para reflexionar, con tino y sutileza, sobre la vida. ¿Qué sucede cuando uno pierde el equilibrio? Los personajes que componen esta narración se esmeran por respondernos a esta cuestión. Ritmo clásico para una película gustosa de ver. Cómo renacer de las miserias y cenizas. Cómo recuperar el swing perdido. Basta con recordar, nos cuenta esta notable película.   

7.5/10