‘Love actually’. Hipérbole navideña.

“Siempre que me siento pesimista por cómo está el mundo, pienso en la puerta de llegadas del aeropuerto de Heathrow. La opinión general da a entender que vivimos en un mundo de odio y egoísmo, pero yo no lo entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico pero siempre está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios, novias, viejos amigos… Cuando los aviones se estrellaron contra las torres gemelas, que yo sepa, ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza. Todas fueron mensajes de amor. Si lo buscarais, tengo la extraña sensación de que descubriríais que el amor en realidad, está en todas partes”.

Richard Curtis, un experto en combinar la comicidad con la sensiblería, se destapaba aquí con una comedia romántica del todo conseguida. Queda estructurada de un modo coral, dando como resultado un puzzle compacto en el que unas piezas brillarán más que otras, pero cuya esencia jamás será traicionada. Esto es, amor+navidad = hipérbole dulzona. Fórmula fácil, clara y sencilla. Si ven que esto no es lo suyo, no desperdicien su tiempo.  

Una gozada, en cambio, para quiénes les guste. Veámos que tenemos por aquí… amores nacientes (Hugh Grant y su asistenta), amores frustrados (Keira Knightley y Andrew Lincoln), amores infantiles (el huérfanito), amores encontrados (Colin Firth y la portuguesa), amores fraternales (agente y Billy Mack),  amores añejos (Rickman y Thompson), amores perdidos (Liam Neeson y su esposa), amores imposibles (Laura Linney y su compañero), amores prohibidos (Rickman y la secretaria), amores sempiternos (Linney y su hermano), amores gamberros (¿Wisconsin?¿Sexy acento inglés?) y amores predestinados (¡es lo que tiene ser dobles de actores porno!). La lista es larga, amplia y exagerada, de modo que no es difícil sentirse íntimamente representado en algún que otro personaje, ¿verdad? Además, la selecta y atinada BSO, contribuirá, y de qué manera, a la causa.

En fin, abran sus corazones para disfrutar, para emocionarse, para reír, para llorar o para ponerse morado de tanto sirope y algodón de azúcar, con ‘Love actually’. Es Navidad, y ya saben aquello que decía así… I feel it in my fingers, i feel it in my toes… Christmas is all around me, and so the feeling grows…

7.5/10

Spoiler

¿Una escena? Es difícil elegir, dada la batería de situaciones que aquí nos tenían preparada. No obstante, me quedo con el mítico e inigualable Hugh Grant y su arrebato vengativo/sentimental con el Presidente de los Estados Unidos (¡casi rompen relaciones diplomáticas!) por un asunto de faldas. Muy acertado.

‘Sherlock’. Elemental.

London. Pleno siglo XXI. Los pisos son caros. Existe la telefonía móvil. También Internet y el mundo blogger. Ya no hay carruajes ni caballos. Hay asfalto, y las humeantes industrias parecen haber dado paso a imponentes rascacielos modernistas de alma financiera. Tampoco está Jack ‘El Destripador’. Pero sí otras almas depravadas. Sin embargo, una cosa parece no cambiar, hablo, cómo no, del perspicaz, excéntrico y sociópata, entre otros muchos calificativos, Sherlock Holmes, y de su fiel y sagaz ayudante, John Watson.

‘Estudio en rosa’, ‘El banquero ciego’ y ‘El gran juego’, son la excusa perfecta para que la BBC, entre otras, decidiera amenizar nuestros ratos libres con esta cautivadora, cómica y adictiva reinvención del popular detective asesor. Un lujo.