Qué decir sobre… «Todo sobre mi madre» (1999)

tsmm1

Dirección: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar

Fotografía: Alfonso Beato

Música: Alberto Iglesias

Montaje: José Salcedo

Dirección artística: Antxón Gómez

Reparto: Cecilia Roth, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Marisa Paredes, Candela Peña, Toni Cantó, Rosa Maria Sardà, Eloy Azorín, Fernando Fernán-Gómez 

Año 1999. Pedro Almodóvar tiene una filmografía muy bien vista desde el exterior (tiene unos cuantos feligreses), pero criticada en cierto modo de puertas para adentro. Suele suceder, idiosincrasia española. Con todo, brillan en su historial títulos memorables como ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o ¡Átame! (1990). Por tanto, es un tipo que se mueve contracorriente. Aplaudo su personalidad. Tiene así un cine de difícil etiquetado, aunque fácilmente identificable: estrambótico, alocado y con mucho desparpajo. En esto aparece en las grandes salas su nueva película, Todo sobre mi madre. Su carrera toma una nueva dimensión, el grito de Penélope en LA, poco después, marca un hito, un antes y un después. ¿La culpa? La película que aquí nos entretiene.

Podríamos decir que esta es una cinta de mujeres, de personajes femeninos de gran calado emocional: Cecilia Roth, Penélope Cruz, Marisa Paredes, Antonia San Juan, Candela Peña y, a su manera, Toni Cantó. El cineasta manchego modela su historia en base a las mismas. Y lo hace a su modo, esto es, más allá de la estoica y sufrida figura de Manuela, el resto de escuderas viene conformado por dos lesbianas discutidoras, una monja embarazada y otras dos putas travestis. El guion se torna alocado, repleto de diálogos subidos de tono y con innumerables referencias al valor de la identidad (desde los trasplantes de órgano hasta las sustituciones teatrales pasando por el puro travestismo). Nos quedamos desorientados, todavía más si cabe cuando uno comprueba el sentido del mensaje: “A Bette Davis, Gena Rowland, Romy Scheneider… A todas las actrices que han hecho de actrices. A todas las mujeres que actúan. A los hombres que actúan y se convierten en mujeres. A todas las personas que quieren ser madres. A mi madre”.

tsmm

Esteban, un adolescente creativo, quiere conocer a su padre. En la víspera de su cumpleaños, ve junto a su madre un clásico del cine: All about Eve. Le cuenta que está mal traducida, que debería considerarse como “Todo sobre Eva”. Su madre, quisquillosa, le reprocha: “suena mejor de la otra manera”. A él poco le importa. Es un escritor en ciernes y acaba de inaugurar un nuevo capítulo de su libro, se va a llamar “Todo sobre mi madre”. Quiere conocer la historia de esta, su pasado. Pero la tragedia se cruzará en el camino de ambos. Y Manuela, haciendo de tripas corazón, viajará al centro de la tormenta, un retorno al pasado, a Barcelona. 

Una película excepcional. Detallista y con un manejo de los sentimientos admirable. Puede que los peones empleados sean atípicos, pero qué más da. En el fondo, Almodóvar levanta un melodrama singular que tan solo busca una cosa muy sencilla: realzar el vínculo familiar. Paradójico o no, Todo sobre mi madre cuenta con escenas muy bonitas, preciosas. El encuentro entre Fernando Fernán-Gómez y Penélope Cruz se encuentra entre mis favoritas. Y sí, Cecilia Roth merece un monumento por esta película. Fabulosa, tanto como la labia de Antonia San Juan. Además, el látigo empleado contra la “típica madre burguesa”, encarnada en la figura de Rosa María Sardà, sirve para lucir a una deslumbrante Penélope Cruz. En fin, Almodóvar en estado de gracia.

Votación | 4/5           

‘La piel que habito’. Almodóvar en estado puro.

Por una extraña causa que todavía no llego a entender, el cine del vilipendiado Pedro Almodóvar me resulta grato de ver. Tiene un halo envolviéndolo (no en todas sus obras) que me mantiene hipnotizado de frente a la pantalla, cautivado. ‘La piel que habito’, no ha sido una excepción.

Estrambótica como pocas, nuestros ojos requieren de un mínimo lapso de tiempo para adaptarse a lo que están viendo. A uno le cuesta aferrarse a la idea gravitatoria del film. Notas cierta sobreactuación en el reparto, además de unos hiperbolizados diálogos y desmadradas escenas. Es un pequeño lastre inicial que, no obstante, conforme avanza la acción, a uno no le cuesta nada soltar. Un guión indescriptible, o más bien almodovariano (se ha ganado a pulso esta estiqueta), en el que lo desternillante jalea al drama, y éste al terror de lo presenciado, provocando, al tiempo, sensaciones tan dispares como son la repulsión y la atracción.

Moderno, soez, nostálgico, trangresor, pero siempre brillante. Así es el pretencioso y barroco cine de Almodóvar, cuidando hasta el más ínfimo detalle. Su narrativa se sirve del salteado, temporalmente hablando, guión para mantenernos a la espera de ver cómo se resuelve tan horripilante, escabroso y terrorífico drama. La forzada lección de anatomía termina de un modo tan caricaturesco, tan paródico, tan rebuscado, tan de ciencia-ficción (y eso que no hay extraterrestres) que uno no sabe si echarse a reír, o llorar. Cuando finaliza el recital, no hay más opción que aplaudir o vomitar. Sin duda, ‘La piel que habito’ es Almodóvar en estado puro.

7.5/10