Qué decir sobre… «The wolf of Wall Street» (2013)

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Dirección: Martin Scorsese

Guion: Terence Winter

Fotografía: Rodrigo Prieto

Música: Howard Shore

Montaje: Thelma Schoonmaker

Reparto: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Kyle Chandler, Matthew McConaughey, Rob Reiner, Jean Dujardin, Jon Favreau, Jon Bernthal

It was the heaven on earth“.

Me gusta analizar el lado cualitativo de las cosas. Tengo la opinión de que este dice muchas más cosas que la frialdad numérica. Por eso, The wolf of Wall Street me resulta tan tan importante. Una película fundamental, diría yo, para entender la historia reciente, acaecida esta a partir, sobre todo, de los años ochenta. La libertad de movimientos de capital financiero y, en consecuencia, la consolidación del ¿quinto? poder es una realidad de la que nadie puede escapar. Hay informes, análisis, estudios, tablas, gráficos, tesis doctorales, monografías y mil cosas más acerca del poder del capital. Pero me faltaba una cosa. Quería encontrar una respuesta a la pregunta de quién hay detrás de todo eso. Cómo son esos lacayos de las finanzas, cuáles son sus vivencias, qué tipo de vida llevan.

Pues bien, qué les parece si esas respuestas son respondidas, atención, por Martin Scorsese en la dirección, Terence Winter en el guion y Leonardo DiCaprio como actor protagonista. Un lujo, ¿no? A mí, al menos, así me lo parece. No vamos a descubrir ahora a Scorsese, quizá el mejor director de la historia del séptimo arte. Tampoco a DiCaprio, aquel guaperas de los noventa que ha ido, poco a poco y sin perder la paciencia, tapando bocas y borrando críticas en base a una carrera artística fabulosa. Puede que el menos conocido sea Terence Winter, pero claro, no se engañen, hablamos de un tipo que ha estado, en mayor o menor medida, involucrado en la elaboración de dos obras maestras de la televisión, The Sopranos (1999) y Boardwalk empire (2010). Aquí, en resumen, todo ese talento queda reunido en perfecta armonía. Los tres van de la mano, dispuestos a desentrañar la vida de Jordan Belfort, el lobo de Wall Street.

THE WOLF OF WALL STREET

Una película redonda. La factura técnica y artística no tiene ninguna falta. El trabajo de Rodrigo Prieto no decepciona. El montaje es mayúsculo. Y tenemos una retahíla de secundarios de auténtico escándalo: Jonah Hill es una gozada; Kyle Chandler comienza a labrarse una carrera más que notable; Margot Robbie deslumbra; y Matthew McConaughey, brutal, define en cinco minutos lo que es esta película. Asistimos así a 180 minutos de absoluta barbarie. Una bacanal ininterrumpida que habla por sí sola.  

Una oda a la exageración, al derroche, al banal capricho. La tinta de Terence Winter esboza una paisaje atroz, desvergonzado. ¿Lo peor de todo? No hay hipérbole en la narración. El fasto desmedido. Es la caída moral del hombre, narrada con la maestría que caracteriza a Martin Scorsese. Cuánta extravagancia, cuánto lujo. ¡Cuántas lagunas tiene el sistema! Fabuloso el personaje de Jean Dujardin, en este sentido. Vivir en la cresta de la ola, en el (casi) infinito exceso. La codicia hecha mansión. La ausencia de escrúpulos expresada en trajes caros y coches deportivos. Un paraíso de drogas y putas se abre ante los ojos de un excepcional Leonardo DiCaprio para mostrarnos, con mil matices, una sola cosa: el poder del dinero. 

Votación | 4/5  

Qué decir sobre… «The spectacular now» (2013)

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Dirección: James Ponsoldt

Guión: Scott Neustadter, Michael H. Webber

Fotografía: Jess Hall

Música: Rob Simonsen

Montaje: Darrin Navarro

Reparto: Miles Teller, Shailene Woodley, Brie Larson, Jennifer Jason Leigh, Kyle Chandler, Mary Elizabeth Winstead

Después del bombazo indie que supuso dentro del género romántico la célebre 500 days of Summer (2009), el dúo compositor de aquel guión, Scott Neustadter y Michael H. Webber, reemprendía la escritura para elaborar otro manifiesto (anti) romántico, dirigido ahora por el joven James Ponsoldt.

El resultado es más que digno. Todo se centra en Sutter y Aimee, dos jóvenes con sus problemas y cosas. Ella es tranquila, tímida, sensible y con un punto de misantropía. Él es un acomplejado y traumatizado chaval que se esconde tras la fachada del juerguista “pasota”. Así, el mundo de la adolescencia y el high school queda retratado de un modo distinto, fuera de la línea estándar y acaramelada que todos conocemos. Aquí hay baile de graduación, claro que lo hay, pero uno acude a él con una petaca en el bolsillo de la americana o sin tener ni idea ni ganas de bailar.

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La historia permite lucirse al tándem protagonista: Milles Teller y Shailene Woodley. Los dos están muy bien, pero es una lástima que el relato termine volcándose de manera descarada en la figura del chico, dejando un tanto de lado el espléndido trabajo realizado por Woodley a la hora de interpretar a Aimee Finicky. En todo caso, The spectacular now contiene buenos diálogos y expone acertadas situaciones. El tema del padre del muchacho, a quien da vida un excepcional Kyle Chandler, alienta un poco más (si cabe) el estilo contestatario y repleto de ácido con el que queda adornada esta narración. 

Romanticismo de inadaptados, servido con frescura y ese punto friki tan agradable de ver, para levantar un monumento al espectáculo que es la vida, aun en sus amarguras y desconsuelos.

7/10 

‘Zero dark thirty’. El horror del siglo XXI.

zero_dark_thirty_poster04_jessica_chastainDespués del estreno de ‘The hurt locker’ (2008), la película que aquí nos ocupa supone la segunda colaboración entre Kathryn Bigelow, no requiere de presentación, y Mark Boal, reputado guionista especializado en temas de (bélica) política exterior estadounidense. Aquí, en concreto, había un filón de historia: la caída de Bin Laden, primus inter pares dentro de la organización terrorista Al Qaeda y máximo responsable del atentado del 11-S al World Trade Center. Una oportunidad para mostrarle al mundo cómo trabaja la CIA y, por ende, los Estados Unidos en esta batalla contra el terrorismo global (de corte yihadista). 

La película, al igual que me sucediera con ‘The hurt locker’, me deja un punto de frialdad en el cuerpo durante una larga parte de su metraje. No siempre consigue inquietar ni tensar al espectador como debería. Es cierto, no obstante, que impresionar ver las tinieblas que acompañan a los métodos de la CIA, iconizados éstos en la figura de Jessica Chastain, colosal aquí al mutar gradualmente de personalidad a medida que el horror se va apoderando de ella.  

Torturas inhumanas en campos inexistentes para los satélites del Earth. Nombres que brotan entre métodos ajenos a la legalidad. Trabajo, mucho trabajo de investigación como trasfondo. Riesgo, vivir al límite. Personas pulcras y trajeadas que respiran por y para cumplir con los mandatos de La Casa Blanca. Todo se resume en un final asfixiante (y terrorífico) en el que la ansiada presa es cazada. En fin, el interrogante que se abre al concluir la película no tiene fácil respuesta: ¿Quiénes se supone que eran los “buenos”? 

7.5/10

‘Argo’. El lado cualitativo de la barbarie.

argo-posterMe alegré al ver que Ben Affleck conseguía los dos Globos de Oro más importantes de la última edición, pues ‘Argo’ era la triunfadora de la noche al llevarse los galardones de mejor película dramática y mejor director. Casi nada. Digo lo de alegrarme porque es un tipo que desde que cogió las riendas de la dirección no ha defraudado a nadie. ‘Gone baby gone’ (2007) era una ópera prima demoledora, un mugriento y escabroso paseo por las periféricas calles de Boston. Más de lo mismo sucedía con ‘The town’ (2010), una verdadera obra maestra en la que el cineasta ya demostraba que lo suyo no era fruto de la casualidad. Y apenas dos años después nos topamos con la cinta que aquí nos atañe: ‘Argo’.

Brillante relato, cargado de nervio y pujanza, que consigue inquietarnos la velada. Me ha gustado el énfasis puesto en el aspecto cualitativo de la barbarie, en el sufrimiento de esos desgraciados que no conseguían ver la luz al final del túnel. Por momentos angustiosa, el pulso se nos acelera al compás marcado por el ritmo in crescendo de Ben Affleck. Éste simplemente nos ha contado una anécdota, al fin y al cabo, dentro de lo que fue la revolución del Ayatolá Jomeini en Irán. La gracia del asunto es el cómo ha sido contada. Precisión, oficio y tensión. 

En fin, una película con poso. Un thriller político cautivador, de intachable factura técnica, bien escrito y magistralmente dirigido. Además, tiene la suerte de contar con un plantel de secundarios (Bryan Cranston, John Goodman, Kyle Chandler, Alan Arkin) de auténtico escándalo. ¿Quieren sentir lo que es ser diplomático allá donde no cabe la diplomacia? Entonces, pasen y vean.

8.5/10

‘Friday night lights’. Texas forever.

“Con determinación, no perderemos”.

“Clear eyes, full hearts, can’t lose”.

Cuando una serie como ‘Friday night lights’ se termina, después de casi cuatro meses con ella, uno siente como si le faltara algo. El grado de empatía que consigue transmitir Peter Berg a través de las vivencias de esos nuestros queridos protagonistas, residentes en Dillon, una población ficticia volcada en el mundo del fútbol americano de instituto, es increíblemente cercana, humana, fraternal.

Un pueblo de vida rural, conservador y creyente. Los chicos y chicas del instituto, a quienes veremos crecer, transitando desde la adolescencia a la edad adulta. Noviazgos, desamores, sueños por cumplir, ilusiones rotas. Alegrías y tristezas que viviremos como si estuviésemos allí, junto a ellos, en Dillon, Texas. No olvidemos a los padres, con sus rutinas y quebraderos de cabeza. Ambiciones satisfechas, objetivos frustrados y problemas inesperados. De todo habrá. Y, por encima de cualquier cosa, el viernes noche. Momento en el que se encienden las luces, y los jugadores saltan al terreno de juego. Rugirán los Panthers, primero, y los Lions, después. Los muchachos gritarán de felicidad, o llorarán de impotencia. Los familiares se entusiasmarán, o se lamentarán. Pero una cosa quedará marcada a fuego en la mirada de todos ellos: “Texas para siempre” (Tim Riggins).

Entrañable, fabulosa y querida serie. Siento nostalgia por ella, y por sus protagonistas, desde ya (día uno sin Friday night). En fin, inolvidable relato proveniente desde lo más profundo del corazón de Texas. Mítica.

10/10