‘A few good men’. Puro oficio.

few_good_men_ver2_xlgGuión de Aaron Sorkin, atención. Palabras mayores. De hecho, es la primera aparición del reputado guionista en Hollywood. Debutaba, por tanto, con esta intriga judicial, A few good men, enclavada en el corazón del ejército americano, destapando a través de una potente defensa legal (la realizada por el trío Tom Cruise, Demi Moore y Kevin Pollak) las tradiciones y costumbres llevadas a cabo en el cuerpo militar estadounidense.

La titánica lucha entre Tom Cruise y Jack Nicholson no tiene desperdicio. Ambos son hombres con carácter, fieles a sus ideas y aferrados a un particular modo de entender la vida. Total, que ambos asumen las consecuencias de sus actos. Y eso lo plasma a la perfección Rob Reiner. Los personajes, en suma, están perfectamente pulidos, pues no podía ser menos sabiendo que Sorkin, como ya hemos dicho, anda por ahí, en labores de escritura. Y entre todos esos personajes, a pesar de las merecidas flores que recibió el grandioso Jack Nicholson, destacaría a la estoica Demi Moore.

El juicio final es el pilar sobre el que reposa toda la historia. Buenas interpretaciones, un sólido guión, una correcta factura técnica y una notable dirección para narrar una de las mejores historias judiciales, hablando de cine, de los años noventa. Recomendable.

7.5/10  

 

‘Freeway’. Peculiar.

Matthew Bright se daba a conocer durante la década de los noventa gracias a ‘Freeway’, una fresca y personalísima revisión del clásico cuento de Caperucita. Con mucho desparpajo y sin ningún tipo de complejo, el autor demostraba que una modesta factura técnica no suponía inconveniente alguno si uno sabía elaborar, con ingenio y oficio, una de las claves de bóveda del cine: el guión.

Eliminen desde ya a la inocente Caperucita de su cabeza y piensen ahora en una chica analfabeta del extrarradio que huye de las drogas, la prostitución y los abusos sexuales de su padrastro, verdaderos pilares en los que se cimienta su hogar, parar ir en busca de su querida, a la par que desconocida, abuelita. Todo con la sombra amenazante del lobo, quiero decir del sádico y malévolo violador de autopista. Un camino tortuoso, ¿verdad?

En fin, una cinta tan peculiar y extraña como conseguida. El estrambótico Oliver Stone, aquí productor, acierta con la joven Reese Whiterspoon, quien se atrevía con el reto y salía victoriosa, demostrando así, allá por 1996, que era un verdadero diamante en bruto para la industria de Hollywood. Buenas interpretaciones, ojito al meritorio trabajo de Kiefer Sutherland, puestas al servicio de una original y atractiva historia de difícil encasillamiento.

7.5/10

‘Secuestrada’. Un mal rato.

Un profesor totalmente grillado, un genial Jeff Bridges, está en los preparativos. Cloroformo, cabaña, aislamiento, el coche, las pulsaciones. Lo tiene todo preparado para el secuestro, únicamente falta la víctima. Una pareja de tortolitos, el rubiales de Kiefer y una jovencita Sandra Bullock, está de vacaciones por los parajes de Seattle. De pronto, se quedan sin gasolina y se ven obligados a detenerse en una estación de servicio. El azar ha escogido a la víctima.

‘Secuestrada’ es un film al que su director, George Sluizer, en la manufactura de su propio remake (no he visto la original), ha dotado con una estructura (preparativos, búsqueda, resolución) bastante novedosa que nos lleva primero a centrarnos en el secuestrador, luego en el amargado y desolado novio, y, por fin, en el choque final entre ambos. Es cierto que el guión posee algunas imposiciones que parecen mermar el conjunto y le impiden ser una buena película, pero lo que sí garantiza es un entretenimiento muy digno gracias a sus porciones de locura, crudeza y asfixia. Es un thriller psicológico conseguido que, como mayor mérito a atribuirle, te hace pasar un mal rato, deseando no verte inmerso jamás en una paranoia de tal calibre.