Qué decir sobre… «August: Osage County» (2013)

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Dirección: John Wells

Guión: Tracy Letts

Fotografía: Adriano Goldman

Música: Gustavo Santaolalla

Montaje: Stephen Mirrione

Reparto: Meryl Streep, Julia Roberts, Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch

Un hombre con el ánimo decaído, ilusionado por la literatura, enamorado del alcohol y hastiado de su rutina diaria decide un mal día desaparecer de casa. Así, tan extraño suceso, provocará el retorno al hogar de toda la familia, levantando una polvareda tremenda repleta de secretos, traiciones, reproches, tristezas y miserias.    

La escritura de Tracy Letts, impregnada por la idiosincrasia de Oklahoma, había arrasado en el mundo del teatro, precisamente con la obra original de August: Osage County (2013). Le faltaba, sin embargo, consolidarse en esto del cine, donde hasta el momento tan solo había elaborado obras de poca resonancia como Bug (2006) y Killer Joe (2011). Con la cinta que aquí nos ocupa da el salto definitivo, acompañado del seguro comercial y altavoz distribuidor que representan los Weinstein, así como por la corrección en la dirección de John Wells.

A través de esta pequeña historia, envuelta en un dramatismo familiar un tanto desmedido, el cineasta hila un relato que se ve con agrado, cómodamente, pero en el que la emotividad no brilla como en otras ocasiones. Tiene grandes escenas, buenos momentos y estupendos diálogos. Además, la película está muy bien encajada gracias a una factura técnica y artística que demuestra pocas carencias. Pero, con todo, le falta un punto de sentimiento, opinión personal, a la hora de pincelar este desalentador y agobiante paisaje.

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Una familia desestructurada da para mucho a la hora de realizar un casting. Y, desde luego, aquí han hecho un gran trabajo en este sentido. La nómina de actores es abrumadora. Dos nombres en especial están acaparando las portadas: Meryl Streep, talento sempiterno; Julia Roberts, magnífica en esta película. No son los únicos, pues la lista es larga, atesorando nombres como Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin y Benedict Cumberbatch. Todos, todos están espléndidos a lo largo de esta narración. Y en una película donde toda la crítica destaca las cualidades del reparto femenino, yo, en cambio, me rindo ante la gran labor interpretativa, por orden de preferencia, de Sam Shepard, Chris Chooper y Benedict Cumberbatch.   

En fin, un sutil drama repleto de sensaciones enfrentadas. A mí, la verdad, no me llega tanto como otras películas, pero reconozco el talento y el buen hacer de August: Osage County, una pequeña joya, seguro, para muchos. 

7/10  

‘Closer’. Batalla sentimental.

closer-poster‘Closer’ es una epopeya sentimental. Un relato descarnado, mordaz e impetuoso sobre las relaciones de pareja. El amor, la pasión y el sexo son plasmados con una veracidad asombrosa a lo largo de esta narración. 

Ayuda a tal fin, y mucho, el cuarteto protagonista. Sobre ellos recae el peso del film, y asumen dicha responsabilidad con gusto. Quizás Jude Law sea el más descolocado de todos, pero Julia Roberts realiza una más que digna labor, mientras que Clive Owen y Natalie Portman se sitúan en la excelencia. Además, tanto Patrick Marber como Mike Nichols consiguen hilar una historia llena de brillantez en la que los diálogos y situaciones prenden cautivo al espectador.

Conocerse, enamorarse, distanciarse, reencontrarse. Huir. Seguir de pie, hacia adelante. Todo bajo el agua fría de la canción de Damien Rice. Prepárense, por tanto, para disfrutar con esta verdadera batalla sentimental. Un lujo.

8.5/10

‘Charlie Wilson’s war’. Mordaz, brillante y magistral relato político.

Película muy completa. Sorkin es capaz de elaborar una historia minuciosa acerca del conflicto afgano-soviético acaecido a principios de los años ochenta, y el papel “secreto” que los Estados Unidos jugaron en el asunto. Una magistral radiografía acerca de cómo se resuelve un asunto de Estado, un conflicto que subsanar por parte de la política exterior estadounidense.

La política y el juego presupuestario, el lobby conservador-cristiano y  su capacidad de influencia, los tejemanejes de la inteligencia norteamericana, la diplomacia y los misterios de las relaciones internacionales (alianza USA-Egipto-Israel-Pakistán-Arabia Saudí). Todo adornado con la política de pasillos, las cenas y los filantrópicos ricachones, o los trazos dados entre escándalos, periodistas sensacionalistas, juegos encubiertos y elecciones que vencer en tu distrito electoral. 

Unos personajes sencillamente geniales a los que un reparto en estado de gracia (Hanks, Roberts y Hoffman) les exprimen todo su jugo. El paseo por la vida política brindado gracias al congresista Charlie Wilson es fabuloso, sensacional (inclusive su faceta más íntima). También Julia Roberts y Seymour Hoffman lo bordan. Atención al contexto general de la acción, una pieza gozosa de ver, y a unos diálogos memorables, escritos con clase y maestría. 

El autor más que resaltar la contradicción de la ayuda que luego supuso el golpe más duro a los Estados Unidos (11-S), se centra en los errores de la misma: la política cortoplacista. En fin, mordaz anatomía de todo lo que rodeó a un conflicto exterior como el aquí tratado.

9/10

‘Ocean’s eleven’. Ladrones de guante blanco.

Danny Ocean acaba de salir de chirona, y ya lo tiene todo planeado: piensa arruinarle la vida a Terry Benedic, uno de los peces gordos de Las Vegas y actual concubino de su ex-mujer, de la cual, el bueno de Ocean, sigue fervientemente enamorado. Por arruinarle la vida cabría entender, dentro de la clasificación salud-dinero-amor, pues las dos últimas. Para ello, necesitará idear un buen plan, y reclutar a un formidable equipo. El trabajo no es sencillo, ya que hablamos de uno de los casinos con mejor equipamiento de seguridad del mundo mundial. No obstante, los once de Danny permanecen en estado de hiponsis con los 16 kilazos de dólares que están aguardándoles. Están manos a la obra.

Entretenimiento de calidad. La cascada de planos con la que nos abruma el bueno de Soderbergh es la plataforma ideal para que nos dejemos llevar en volandas hacia el mundo de la diversión y el gozo. Un auténtico espectáculo visual, frenético y trepidante, que derrota colosalmente al hastío y la zozobra. No sé si es la mejor película sobre atracos (en mi opinión, no), pero lo que sí tengo claro es que estamos ante una de las estrategias reconquistadoras, hablando en términos de Cúpido, más perversa e ingeniosa que uno pueda imaginar.

En fin, déjense llevar por el encanto de Clooney, la chulería de Pitt, el morbo de la Roberts y la ferocidad de García. El ritmo lo marca un ágil e inspirado Soderbergh. Un lujo. 

7.5/10

‘Duplicity’. Los espías de Gilroy.

Duplicity, la nueva joya del prometedor Gilroy, a diferencia de la magistral Michael Clayton, no entra en el club de las grandes películas. Tampoco es su pretensión. La esencia del film es el entretenimiento, y eso lo consigue con creces, rebuscando para tal fin en los juegos oscuros del mundo empresarial.

Clive Owen y Julia Roberts son dos agentes secretos que trabajan dentro del sector público. El es del MI6. Ella de la CIA. Con esas, se toparán, a su manera, en el consulado estadounidense de Dubai. Comenzará la acción. Comprobaremos como deciden dar un golpe sumamente ingenioso, trabajando simultáneamente para y en contra, sí, ambas a la vez, de dos multinacionales rivales del mercado de los cosméticos que se rifan una fórmula mágica que les hará montarse al verde del dólar de por vida.

La trama de espionaje y contraespionaje a dos y tres bandas nunca decae. Owen y Roberts mantienen el pulso alto durante todo el film, reconstruyendo el plan en sus recuerdos a través del tiempo pasado, mientras que en el presente se recelan, desconfían, tratan de desvalijar a dos peces gordos, todo al mismo tiempo que va naciendo entre ellos una peculiar y muy ingeniosa historia de amor.

Duplicity no traiciona a nadie. El que buscara en ella la película del año, se habrá llevado un buen fiasco. Para los que buscábamos entretenimiento, hemos disfrutado como enanos. La partida de espías diseñada por Gilroy cuenta con grandes jugadores. Ni más ni menos que Clive Owen, Julia Roberts, Tom Wilkinson y Paul Giamatti. Todos se creen listos, pero hay unos más que otros. Recomendada.