‘Con Air’. Acción de calidad.

¡Cuidado! No caigan en la tentación de linchar a esta cinta. Estamos ante una de las obras cumbres de uno de los principitos de Hollywood, Jerry Bruckheimer. Las estruendosas mascletaes que éste suele coordinar no son sinónimo de Oscar, pero sí de entretenimiento digno. Y ahí, ‘Con Air’, aventaja por un buen trecho a tantas y tantas obras que erran a la hora de cumplir con tal propósito.

Es un curioso caso de precisión, elegancia y virtuosismo puestas al servicio de un género, el de acción, que no suele caracterizarse por tales notas definitorias. Más de uno dirá que vaya despilfarro. Pues así es, un despilfarro muy bien trabajado. Tanto que pasa por ser una de las mejores películas de acción de los noventa. Esto se percibe desde un prólogo que entremezcla el romance y la violencia con la sutileza que atesora la fantástica canción ‘How Do I Live’.

Luego, viene el divertimento sideral parido por un reputado guionista como es Scott Rosenberg. La idea es tan rebuscada como bárbara, gravitando todo en torno a la colosal figura de Nicolas Cage, quien además de luchar en la sombra contra todos los malos que uno pueda imaginar, debe aguantar el tipo con tal de cumplir ante su amada esposa, Monica Potter, y su querida hijita. Siempre, eso sí, con la ayuda de un secundario de lujo como es John Cusack.

En fin, muchas caras conocidas se juntan para trabajar en una película que presenta una factura técnica de diez. El oficio del guión y la dirección sirve para rendir tributo a un género que, a partir de entonces, comenzaría a entrar en la senda de la hipérbole y la degradación. El discurso moral recitado, como en toda cinta de acción, es cuestión aparte.

6.5/10  

‘Déjà vu’. Espectáculo vacío.

Tony Scott vive con el estigma de ser el hermano del gran Ridley. No es fácil sobrevivir a la sombra de éste, siempre con la eterna comparación. De ahí el mérito de su larga, extensa y placentera filmografía. Suya es una película fabulosa como ‘True romance’ (1993), casi nada. También cuenta con uno de los grandes éxitos archicomerciales de los ochenta, ‘Top gun’ (1986), además de un sinfín de cintas con tremenda vocación comercial que acometen el objetivo de entretener al público con aires de suficiencia.

Dicho esto, ‘Déjà vu’ me parece un ligero tropiezo. No me entretiene. Me parece estar presenciando una historia barata, facilona. Su lógica es tan ilógica que uno percibe los remiendos y fabulas de la narración de un  modo hiriente. Un producto que en su haber cuenta con el lucimiento personal de Denzel Washington, unos efectos especiales de diez  y el oficio de gente como Jerry Bruckheimer o Tony Scott. Sin embargo, el debe es muy abultado. Una narración excesivamente larga a la par que tediosa, un argumento con innumerables deficiencias y una desorientación crónica. ¿De qué va esto?

En fin, floja historia de difícil encasillamiento. Acción, ciencia-ficción, romance y suspense. Todo juntito y revuelto, servido al estilo Bruckheimer. Espectáculo vacío.

4/10