Catch me if you can (2002)

catch_me_if_you_can_xlgDirección: Steven Spielberg
Guion:
 Jeff Nathanson (Novela: Stan Redding / Frank W. Abagnale)

Producción: Dreamworks
Fotografía: Janusz Kaminski 
Montaje: Michael Kahn 
Música: John Williams
Reparto: Leonardo DiCaprio / Tom Hanks / Christopher Walken / Nathalie Baye / Amy Adams / Martin Sheen / Jennifer Garner 
Duración: 141 min
País: Estados Unidos

Esta no es una obra maestra de Steven Spielberg, pero sí es una buena película. No sé cómo llegó este proyecto a sus manos, pero la historia de Frank W. Abagnale queda resuelta de una manera muy entretenida. Elaborado el guion por Jeff Nathanson, también guionista de The terminal (2004), película similar en forma y propósito a esta, el recital pronto nos cautiva. A pesar de sus 140 minutos de duración, uno devora con gusto el relato. No faltan los nombres propios en los títulos de crédito (por cierto, pocas veces han estado tan bien presentados): la fotografía de Janusz Kaminski; la siempre acertada composición de John Williams; la presencia de Spielberg como capitán de la nave; y, fundamental, el mayúsculo reparto que aquí tenemos. 

Los personajes están muy bien pulidos. En el fondo, el tema de la soledad y la amistad subyacen detrás de esta retahíla de divertidas estafas y entrañables persecuciones. El sentimiento, aun escondido y sutil, es el motor de combustión de esta película. La crepuscular presencia de Christopher Walken -de largo el mejor de la película- y la añoranza por un pasado mejor serán la excusa idónea para que Leonardo DiCaprio comience sus travesuras: profesor de francés, copiloto de aviación, médico o abogado, todo le queda bien. Tanto da que aparezca como un apuesto seductor rodeado de mujeres que como un tortolito enamorado (estupenda Amy Adams). Detrás de él, dispuesto a iniciar el duelo, se halla Tom Hanks, solitario, enigmático y, a la postre, afable personaje. Ellos son el verdadero reclamo del film, dos colosos de la interpretación. Uno siempre ha sido considerado como un sobresaliente actor, hablo de Tom Hanks y sus excelentes papeles en (¡prepárense!) Philadelphia (1993), Forrest Gump (1994), Salvar al soldado Ryan (1998), La milla verde (1999), Náufrago (2000), Camino a la perdición (2002) y La guerra de Charlie Wilson (2007). Ahí es nada. Al otro le ha costado más hacerse un nombre, pues desde Titanic (1997) siempre se le asoció con una cara bonita, y la Academia parece no terminar de aceptarlo (nunca se ha hecho con un Oscar) entre los grandes. Aquí, como en todas y cada una de sus películas, está brillante. Recital, pues, a disfrutar. 

Así, el mano a mano entre los dos protagonistas queda espléndido, además de incluir un contexto tan bien pincelado que da para que la sobresaliente galería de personajes secundarios brille con luz propia. Creo que es difícil no divertirse -incluso emocionarse- con esta entretenida comedia. Llena de desparpajo y con auténticos momentazos. 

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Qué decir sobre… «Dallas buyers club» (2013)

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Dirección: Jean-Marc Vallée

Guión: Craig Borten, Melisa Wallack

Fotografía: Yves Bélanger

Música: Alexandra Stréliski

Montaje: Martin Prensa, Jean-Marc Vallée

Reparto: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Steve Zahn, Griffin Dunne

Un nombre en especial sirve como reclamo de esta cinta. Hablamos, cómo no, de Matthew McConaughey, uno de los actores de moda en la actualidad. Si bien muchas veces se le ha colgado el cartel de “ramplón”, lo cierto es que la madurez le ha sentado muy bien a un artista que, no obstante, ha realizado recientemente varios derroches en vano en películas como Killer Joe (2011) o The paperboy (2012). En Mud (2012), en cambio, está formidable. En cualquier caso, desde bien joven ha demostrado ser un artista notable (a la par que minusvalorado), y ahí está su extensa filmografía para atestiguarlo.

A lo que vamos, Dallas buyers club (2013) me parece una buena película. Destaca principalmente, como hemos dicho, por el nivel interpretativo que nos expone. El coloso es McConaughey, quien realiza una inmersión total y absoluta en su personaje, Woodroof. No es fácil ponerse en el pellejo de un estoico luchador, de un enfermo de sida, de un vaquero desamparado. Físicamente el actor arriesga, increíble su mutación. Interioriza, además, el volcán que acompaña a su personaje y le da un punto, entre sentimental y épico, que bien le hace merecedor de los reconocimientos que está obteniendo.

No lejos de él encontramos al polifacético Jared Leto, un tipo al que tenía -no sé muy bien el porqué- un tanto atragantado, pero frente al que no me queda más remedio que quitarme el sombrero. Puede que sea, aunque en el escalafón de secundario, la mejor interpretación masculina (paradoja total) de la temporada. La situación que vive es dura, desgarradora. Y lo humaniza con naturalidad, clarificando una emotividad difícil de transmitir.

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Pero oye, no solo hay actores en esta cinta. También tenemos una historia resultona cuyo punto de mira se centra en el VIH. Así, la película arrastra consigo no solo la terrible condena de vivir junto a esta asquerosa compañía, sino que también pone sobre el tapete aspectos como las miserias morales del negocio farmacéutico, la ética en la medicina y una especie de pillería vitalista en la que brillan con luz propia nuestros protagonistas.

En resumen, el canadiense Jean-Marc Vallée ha conseguido componer un notable relato que cautiva nuestra atención. Le falta a la historia, eso sí, un punto más de grandeza y ambición. En todo caso (y como idea básica), destacar la buena labor del cineasta para explotar las cualidades interpretativas de sus actores. Lo dicho, buena película.

7.5/10              

‘Daredevil’. Insulsa adaptación.

Eran los comienzos del siglo XXI, y la Marvel encontraba el filón en la adaptación para la gran pantalla de sus cómics. La ola de superhéroes inundó todas las salas del hemisferio norte, y en una de ésas, casi sin darnos cuenta, aparecía ‘Daredevil’.

Película insulsa, hueca. Posee esa molesta sensación de estruendo vacío. A la pirotecnia acaparadora y a la acción rutinaria se le une una historia carente de sentimiento. El personaje principal está perfilado de una manera excesivamente plana. Daredevil, más allá del halo conservador y justiciero que inspira su conducta, es una caricatura fría y poco carismática. Además, el casting erró al contratar para el papel principal a un buena actor como Ben Affleck, quien, en esta ocasión, nos brinda un papel penoso.

Las flaquezas del film provienen de una historia poco elaborada, nada detallista. El ritmo acelerado al que es sometido el film acaba por llevarnos directos hacia el aburrimiento. Da la sensación de que han querido plasmar más de lo que se podía: los orígenes del superhéroe; la división abogado diurno/justiciero nocturno; el idilio con Elektra; la figura de Clarke Duncan como verdugo común; el punto bárbaro de Farrell; o la sensacionalista prensa de Pantoliano. Buenos ingredientes, pero mal elaborados.

En fin, películas como ‘X-Men’ (2000) o ‘Batman begins’ (2005) nos han demostrado que la fantasía y acción propias de todo superhéroe no tienen porqué ir reñidas con una historia potente y bien trabajada. Daredevil, por desgracia, no aprendió tal lección.

5.5/10