‘The conjuring’. Terrorífica.

the-conjuring-posterLa filmografía de James Wan ha quedado enriquecida por la película que aquí nos ocupa: The conjuring (2013). Junto con Saw (2004) e Insidious (2010), el director ha conseguido una excepcional trinidad que le sitúa como el mejor cineasta actual dentro del género de terror. 

La historia parte de la manida fórmula del “basado en hechos reales”. De este modo, vemos como los Warren, una familia centrada en investigar asuntos demoníacos, y los Perron, una familia ilusionada por el inicio de una nueva vida en una preciosa casa, quedarán unidos en base a la aparición de fenómenos paranormales entre las paredes del hogar de estos últimos.

La atmósfera que acompaña a la cinta es… terrorífica. El relato viene adornado por un buen número de escenas muy bien logradas. No se recurre al susto fácil, y ello se agradece. La tensión está latente, palpable en cada minuto del metraje. Eso sí, cuando se manifiesta aquella, mejor mirar hacia otro lado si eres de los que se asusta con poca cosa. Además, todo viene mostrado con pulcritud y formalismo, evitando la cutrez y escapando de la mediocridad que llevan implícitas muchas de las historias de terror reciente.

El guión elaborado por los hermanos Hayes, quienes ya convencieron con la notable House of wax (2005), se abre con un prólogo que, por inquietante, podemos tildar de sobresaliente. La narración que continúa viene engalanada por una factura técnica de primer nivel, apoyándose, a su vez, en la meritoria labor realizada por los actores protagonistas. Además, percibimos en más de una ocasión reminiscencias de las mejores historias de terror que se hayan dado en el cine. 

En fin, la casa encantada de toda la vida servida a través del turbio y desasosegante pulso de James Wan. Un lujo.

8.5/10

‘Insidious’. Terror con encanto.

Hay que reconocer que James Wan es uno de los mayores talentos en el panorama actual del género de terror. A él le debemos la franquicia ‘Saw’ (2004), un inicio prometedor de una carrera cinematográfica, al amparo del ilimitado crédito que da manufacturar una cinta tan rentable como aquélla, con altibajos pero que avanza a buen ritmo, dejándonos cintas meritorias como ‘Insidious’.

En esta ocasión, engloba su historia dentro de la manida temática de las casas encantadas. No obstante, Wan introduce matices de singularidad a su producto, desmitificando y emblandeciendo la dimensión terrorífica de las casas, centrándose más, por tanto, en los inquilinos de la misma como epicentro del terror, aunque manteniéndose, de todos modos, dentro de la línea del tenebrismo espiritual que marca la esencia de esta cinta.

El resultado es más que digno. Terror comercial del bueno, una cinta de esas que engulles con gusto, dada su correcta factura técnica (Wan al cargo), el buen reparto con el que cuenta (Rose Byrne y Patrick Wilson) y la inquietante historia presentada. A pesar de un inicio pausado y convencional, la historia va cogiendo vigor conforme pasan los minutos, impregnándonos un ritmo in crescendo que alcanza su punto álgido en un último cuarto de hora en el que se confunden terror, caricatura y nostalgia, sometiendo, con todo, a nuestro cuerpo y coco a una placentera sesión de sado adrenalínico. Cumple su función con creces. Recomendada.

6.5/10

‘Saw’. Cátedra del terror del XXI.

Situémonos. Hay un lavabo cochambroso con tres tíos dentros. A la izquierda, está el Dr. Gordon, un capullo ricachón de mucho cuidado. En el medio, hay un fiambre con un tiro en la cabeza, un revólver en su mano izquierda, una grabadora en la derecha y un charco de sangre rodeándolo. A la derecha, tenemos a Adam, un fotógrafo de tres al cuarto.

Ambos, están encadenados y tienen un cassette con instrucciones a seguir. El juego es muy sencillo: el Dr. Gordon debe asesinar a Adam antes de las 6 horas si no quiere que su mujer y su hija mueran. En medio de esta macabra idea, los dos personajes comenzarán a indagar, a pensar en el por qué. Descubrirán que un psicópata con reputada fama pone a prueba la fe de muchas personas por la vida. Recordarán que un detective casi lo cogió. Y ahora, constatarán que son ellos las víctimas del juego.  Descubrirán que su única salvación pasa por resquebrajarse los huesos de sus pies con las sierras que tienen a su disposición para liberarse de las cadenas. Cruda realidad.

‘Saw’ es un auténtico pelotazo. Un guión muy a lo siglo XXI, con historia sencilla pero enrevesada que te sumerge en un desarrollo claustrofóbico y que desemboca en un final memorable. Hecha con cuatro duros contados y recaudando esa misma cifra multiplicada por cien o doscientos, Saw encontró la vía para subirse al verde del dólar. En esta primera entrega, el producto queda bien maquetado. Te mantiene en intriga, te acojona y no abusa en exceso del “discurso” de sangre y huesos. Gran cinta de terror en la que el asesino moralizante da sus primeras lecciones. Sólo la vestimenta ya da miento. Ah, nuevamente, el final es la hostia.