Qué decir sobre… «Primos» (2011)

primos-poster-b

Dirección: Daniel Sánchez Arévalo

Guión: Daniel Sánchez Arévalo

Fotografía: Juan Carlos Gómez

Música: Julio de la Rosa

Reparto: Quim Gutiérrez, Raul Arévalo, Adrián Lastra, Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Clara Lago

Hasta la fecha tan solo conocía a Daniel Sánchez Arévalo por su primer trabajo, Azuloscurocasinegro (2006). Aquella era una película sentimental, muy singular, que daba fe de las cualidades que ostentaba el cineasta madrileño. La crítica lo aupó a los cielos, quizás un tanto en exceso, y su forma de hacer cine caló hondo entre la juventud. 

En Primos (2011) desaparece el tono dramático con el que el autor había pincelado a su ópera prima. La historia, sentimental de igual manera, se enreda ahora entre los brazos de la comedia. Una comedia, por cierto, muy bien relatada, tejida con ingenio y, por qué no decirlo, brindándonos el gusto de poder soltar más de una  (y de dos, y de tres) carcajada espontánea.

La troupe que acompaña a Sánchez Arévalo lo hace muy bien. Tanto Raúl Arévalo como Antonio de la Torre me parecen dos actores excepcionales. Quim Gutiérrez, en cambio, anda un paso por detrás de aquellos, como ya sucediera en la película de 2006. Su interpretación no está mal, cierto, pero termina por cansarme la pose adoptada, los tics a los que recurre y, en general, lo redundante de su expresividad. Del resto, destacar a Inma Cuesta, una actriz que sin hacer mucho ruido, está trabajando muy bien. 

primos

La historia de estos primos que, por circunstancias de la vida, deciden volver alocadamente al pueblo donde veraneaban en su infancia, Comillas, me parece un retrato fresco, original y divertido sobre la juventud y el amor. En este sentido, los diálogos son fabulosos; los personajes están bien pulidos; y las situaciones brindadas están muy conseguidas y resultan creíbles.

En resumen, un relato que no tiene desperdicio alguno. El cineasta nos mueve hacia lugares comunes, conocidos por todos, y lo hace con gracia, espontaneidad y un punto gamberro que terminan por convertir a Primos en una espléndida comedia.

7.5/10 

‘Blancanieves’. Silenciosa emotividad.

Poster-oficial-BlancanievesEs curioso que en un mismo año, lo que terminó siendo el 2012, se estrenaran tres versiones distintas del clásico Blancanieves. Las dos versiones norteamericanas no he tenido el “placer” de visionarlas. Aún así, arriesgo, digo que seguro no son ni la mitad de talentosas que la nueva obra de Pablo Berger, aquel peculiar cineasta que sorprendió a propios y extraños con ‘Torremolinos 73’ (2003).

Me ha gustado el guión de Berger, plasmando a través de el mismo una adaptación plenamente libre del clásico cuento, transportado ahora a la Sevilla de los años veinte. La narrativa está impregnada de un tono gótico tan peculiar como agradecido de ver, los personajes están fabulosamente interpretados y la manida historia, enredada ahora entre farándula  toros y circenses, queda muy bien resuelta.

Un relato sentido, tan sutil como elegante, que roza la poesía visual. Por momentos, la verdad, emociona. Puede que ayuden a alcanzar ese sentimiento la maléfica actuación de Maribel Verdú, el corazón malherido de Daniel Giménez Cacho o, en definitiva, la errante vida de nuestra protagonista. Conseguida.

8/10