Out of sight (1998)

out of sifhtDirección: Steven Soderbergh
Guion:
 Scott Frank (Novela: Elmore Leonard)

Producción: Jersey Films
Fotografía: Elliot Davis 
Montaje: Anne V. Coates
Música: David Holmes 
Reparto: George Clooney / Jennifer Lopez / Ving Rhames / Don Cheadle / Steve Zahn / Dennis Farina / Michael Keaton / Catherine Keener / Samuel L. Jackson 
Duración: 123 min
País: Estados Unidos

Esta cinta entretiene de lo lindo. Es el lado bueno de Steven Soderbergh, capaz de lo mejor y lo peor. Aquí el cometido es muy sencillo: realizar una película comercial de calidad. Puro entretenimiento, nada de reflexión. En cierta manera, esta historia es la antesala de la franquicia más conocida del director, aquella que se abrió con la entretenidísima Ocean’s eleven (2001). Total, la receta es sencilla: un guion con oficio que sepa aunar distintos temas sin que desentone el mix final, un par de caras bonitas encabezando el cartel y un director que avive el relato.

Entre huidas de prisiones y asaltos a bancos se conocerán (y se enamorarán) el apuesto George Clooney y la sensual Jennifer Lopez. Un romance, pues, de lo más normal. La historia encaja las distintas piezas a la perfección. Además, la retahíla de secundarios y la cantidad de frentes abiertos por el guion le servirán al cineasta para pulir un relato inquieto, nervioso y muy entretenido. Me gustan Ving Rhames y su presencia, la verborrea de Don Cheadle, las pullas de Dennis Farina a Michael Keaton y, cómo no, el cruce de miradas entre nuestros dos tortolitos (me encanta la escena del ascensor).

Nada queda al azar, por tanto, en un film que representa tan sutilmente al “cine” de Steven Soderbergh. Un thriller metódico donde todo encaja a la perfección. Podría decirse que estamos ante una obra llena de desparpajo y sin complejos. Buena. 

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Good night, and good luck (2005)

good_night_and_good_luck_ver2Dirección: George Clooney 
Guion:
 George Clooney / Grant Heslov 

Producción: Warner Independent Pictures / 2929 Entertainment / Participant Productions
Fotografía: Robert Elswit
Montaje: Stephen Mirrione
Música: Dianne Reeves
Reparto: David Strathairn / George Clooney / Jeff Daniels / Frank Langella / Robert Downey Jr. / Patricia Clarkson / Robert Knepper
Duración: 90 min
País: Estados Unidos 

Estamos en los años 50. Los Estados Unidos son, por excelencia, el país de la libertades. Libertades refrendadas y protegidas por la división de poderes. En un poder en concreto, el legislativo, recae el punto de mira de esta película. Y es que está bien investigar antes de legislar, claro, pero no tiene acomodo democrático la persecución política indiscriminada. Esta fue la práctica más habitual de Joseph McCarthy, senador republicano por Wisconsin que, en pleno apogeo de la Guerra Fría, lanzó una feroz campaña anticomunista a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Su figura no ha pasado a la historia como un modelo de civismo. Es más, se puede tildar sin tapujos al macarthismo como una conducta infame, vergonzosa. La paranoia comunista, siempre presente en territorio estadounidense, nunca jamás volvió a alcanzar las dimensiones de aquel tiempo.

El cine entendido como espacio para refugiar y alentar el espíritu crítico me parece un detalle. Está bien que el séptimo arte se comprometa a darle una revisión crítica al contexto en el que se enmarca. En este sentido, George Clooney siempre ha estado al pie del cañón. Tiene su punto contradictorio que un tipo que amasa una fortuna como imagen de una multinacional que vende café termine por coger la bandera de la desobediencia civil y política. En todo caso, se agradece. Como actor se ha involucrado en películas tan reivindicativas como la irregular Syriana (2005) o la turbia e intensa Michael Clayton (2007). Como guionista y director ha dado si cabe un paso más, pues tanto Buenas noches, y buena suerte (2005) como Los idus de Marzo (2011) son dos películas esplendorosas. Ambas están firmadas en compañía de Grant Heslov (sí el tipo que firmó esa payasada titulada como Los hombres que miraban fijamente a las cabras, 2009), y la última, de hecho, viene inspirada por una obra de Beau Willimon, a la postre aupado a los cielos por haber creado la sobrevalorada House of cards (2013). Total, en medio de todos estos nombres y títulos aparece una idea clara: observar el entorno cuchillo en mano.

Así es como se nos presenta Good night, and good luck. Destripa las miserias de la política estadounidense al tiempo que ensalza el papel que la CBS y el cuarto poder jugaron en el asunto McCarthy. Lo hace rindiendo un homenaje especial a la figura de Edward R. Murrow, así como a toda la camada de valientes (espectacular el cartel de secundarios de este film) que le acompañó en aquella titánica batalla. La sobria fotografía en blanco y negro de Robert Elswit sirve para encuadrar las vivencias que esconde uno de los mejores guiones de la pasada década. Ayuda lo suyo David Strathairn, sencillamente sobresaliente. Así, sin llegar siquiera a los 90 minutos, Clooney elabora una obra precisa. Sienta cátedra, en clave política e histórica. 

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Qué decir sobre… «Gravity» (2013)

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Dirección: Alfonso Cuarón

Guión: Alfonso Cuarón, Jonás Cuarón

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Música: Steven Price

Montaje: Alfonso Cuarón, Mark Sanger

Reparto: Sandra Bullock, George Clooney

Hacía mucho tiempo que Alfonso Cuarón no aparecía por las salas de cine. Concretamente, nadie había sabido de él desde que estrenara, allá por el 2006, la escalofriante Hijos de los hombres, película que confirmaba no solo el talento del cineasta mexicano, ya percibido en Y tu mamá también (2001), sino también su ambivalencia en cuanto a moverse en distintos géneros como pez en el agua.

Bien, dicho esto, Gravity me parece una aventura espacial trepidante. Sirve para contrastar definitivamente todo lo recalcado anteriormente. El poderío narrativo de Cuarón, tremendo, se apoya en un derroche técnico asombroso. Un lujo, pues todo queda engalanado maravillosamente. Desde la fotografía al montaje pasando por los efectos visuales y sonoros. Imposible ponerle un pero a la cinta en este sentido. Además, el guión es sólido. La originalidad de su propuesta deriva en un agobiante “paseo dominical” por el espacio que terminará por atrapar nuestra atención.

Sandra Bullock realiza, de largo, la mejor interpretación de su carrera. Es difícil superar el sentimiento que desprende a través de esta astronauta varada en mitad del espacio exterior. La emotividad que consigue transmitir en una escena concreta del film (no diremos cuál por no caer en el spoiler) es tal, que solo por eso ya merece la pena el visionado de esta película. No está nada mal, a su vez, George Clooney, pues su presencia en pantalla es un absoluto regalo. Ni le sobra ni le falta un segundo en pantalla o un diálogo pronunciado. Personaje mostrado en su justa medida, indispensable en este relato.

Una historia cautivadora. La quietud se entremezcla con la tensión de un modo magistral. El autor, Alfonso Cuarón, consigue pincelar un lienzo tan vitalista y fantástico como emotivo.

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8.5/10       

‘Three kings’. A tortas con Bush y Saddam.

La guerra del Golfo ha terminado. Sin embargo, en un control rutinario sobre la población iraquí, tres soldados estadounidenses se encuentran con un botín inesperado: un mapa del tesoro. Al más puro estilo mercenario, el capitán Archie Gates, los sargentos Troy Barlow y Chief Elgin y el soldado Conrad Vig se inmiscuirán en la ardua tarea de buscar el oro de Saddam.

Buena película de David O. Russell. Así, combina con acierto el grado de acción necesario, junto con una denuncia abierta encaminada tanto al despotismo (ahora ya pasado) ejercido por el atroz Hussein sobre su población, como, principalmente, a la actitud pasiva del gobierno estadounidense y sus militares en el asunto. Para ello se sirve de una pedagógica mutación en la conducta y actitud de los cuatro soldados que protagonizan la película (aunque en cartel y título se quedaron en tres), quiénes pasan del puro egoísmo lucrativo a la kamikaze y solitaria aventura de protección de las víctimas del régimen Hussein. 

En definitiva, cinta comercial de acción trepidante que camufla, no obstante, entre explosiones, disparos y maletas de oro una feroz crítica al papel ejercido por la Administración Bush en la primera guerra del Golfo. Buena película.

7/10

‘The ides of March’. Intenso thriller político.

No diré que esta cinta es una obra maestra, imprescindible en cualquier filmoteca que se precie, porque probablemente no sea así. Sin embargo, no está de más advertir que un cine tan pedagógico como este, en clave política, suele ser cento per cento recomendable. Por tanto, hay que reconocerle a Clooney que, además de ser un brillante actor, un apuesto galán, un tipo forrado de pasta y un Dios de la publicidad, admite dentro de su polifacética existencia la actividad de director de cine contestatario, activista y, sobre todo, didáctico. 

El dúo formado por Heslov y Clooney nos brinda un intenso thriller, tan morboso y sensacionalista como cínico y maquiavélico. Esto es la política, parecen querer decirnos. Asesores, analistas, políticos y becarias. Estrategias de campaña, vuelos de “negocio” y discursos milimétricos. Las entrañas de tan lucrativo circo ofrecen un paisaje adictivo, pero también estremecedor. ¡Es tiempo de primarias! ¡Pasen y vean!

George Clooney consigue mantener el pulso narrativo en todo momento. A ello ayuda tener entre sus filas a un tipo como Ryan Gosling, el auténtico pilar del film, así como a gente como Seymour Hoffman, Giamatti, Rachel Wood o Tomei. Lo dicho, un lujo. Todo al servicio de una buena y potente historia que gravita en torno a esa mutación que va desde el idealismo al pragmatismo, olvidándose de cualidades tales como la integridad, la dignidad y la lealtad en el camino dorado que conduce hasta esa cosa llamada poder.

En fin, un conseguido paseo político que además de serpentear por las luces, las cámaras y el brillo propio de los discursos y mítines, también se adentra por  las aceras más escabrosas, mugrientas y dolorosas del sistema.

8/10  

‘The descendants’. El sol no brilla en Hawaii.

Tragicomedia magnífica. Una historia humana, sincera y sencilla. Gravita en torno a la figura de Matt King, un padre de familia al que el destino le ha puesto en una difícil encrucijada, coincidiendo un cúmulo de problemas, misterios e inquietudes en el mismo tiempo y espacio de su vida.

Alexander Payne viaja al corazón más profundo de Hawaii. El esplendor de sus playas, la belleza de su vegetación y el deleite de sus aguas azul turquesa, quedan combinadas con la cotidianidad urbanita, el asfalto, los coches, el frío hospital y las preocupaciones mundanas. El drama, como ya se ha dicho, se articula en torno a Matt, un colosal George Clooney que nos brinda una interpretación llena de matices, haciéndose merecedor de cualquier satisfacción concedida este año vía premio.

En fin, este tipo es un hombre rico, entregado abogado y sucesor, en sangre y propiedades, de una estirpe real hawaiana. Sin embargo, como todos sabemos, la felicidad no la da (al menos, plenamente) el dinero ni el materialismo. Su vida acaba de entrar en una espiral que conduce irremediablemente hacia un precipicio. Su mujer está en coma (y terminal). Por tanto, debe hacerse cargo de dos hijas, en edades delicadas (10 y 17), de las que apenas sabía (ya saben, es el progenitor de segunda línea). Además, le ha llegado la hora de vender, ante la presión familiar, el último vestigio de sus antepasados: un auténtico bellezón de propiedad privada enclavada en Kauai. Él lo entiende como una traición, un insulto y una desconsideración hacia la memoria de su familia, pero ya saben que la pela es la pela. Por si fuera poco, deberá enfrentarse a un drama personal (sí, otro más) que aquí no desvelaremos, pero que sin duda alguna marchitará, más aún si cabe, su triste corazón.

Película pequeña, sencilla. No obstante, su gran virtud y belleza radica en esencializar la lógica de su discurso en torno a una naturalidad pasmosa, increíblemente veraz. Uno siente el gesto torcido de George Clooney, nota que el sol ya no brilla con tanta fuerza en Hawaii y observa la tristeza en sus ojos pesarosos. Todo es sincero, incluso el último adiós. Unas palabras, “a mi amor, a mi amiga, a mi alegría y sufrimiento“, que denotan la melancolía que inunda cada hueso, cada arruga, cada resquicio del maltrecho corazón de nuestro errante protagonista.

En definitiva, una emotiva tragicomedia acompasada magistralmente por Alexander Payne. El cineasta nos ha narrado con sutileza y gracia un auténtico infierno terrenal, apoyándose en un George Clooney extraordinario, además de en una historia, aparentemente sencilla, del todo compleja, variada y rica en matices. El toque cómico queda suministrado en dosis oportunas, mientras que el drama tan humano, tan cercano, tan veraz nos deja una sensación final que tan sólo podemos transmitir mediante una sonrisa amarga acompañada, en su caso, de las lágrimas oportunas. Así es la vida.

9/10 

‘Ocean’s eleven’. Ladrones de guante blanco.

Danny Ocean acaba de salir de chirona, y ya lo tiene todo planeado: piensa arruinarle la vida a Terry Benedic, uno de los peces gordos de Las Vegas y actual concubino de su ex-mujer, de la cual, el bueno de Ocean, sigue fervientemente enamorado. Por arruinarle la vida cabría entender, dentro de la clasificación salud-dinero-amor, pues las dos últimas. Para ello, necesitará idear un buen plan, y reclutar a un formidable equipo. El trabajo no es sencillo, ya que hablamos de uno de los casinos con mejor equipamiento de seguridad del mundo mundial. No obstante, los once de Danny permanecen en estado de hiponsis con los 16 kilazos de dólares que están aguardándoles. Están manos a la obra.

Entretenimiento de calidad. La cascada de planos con la que nos abruma el bueno de Soderbergh es la plataforma ideal para que nos dejemos llevar en volandas hacia el mundo de la diversión y el gozo. Un auténtico espectáculo visual, frenético y trepidante, que derrota colosalmente al hastío y la zozobra. No sé si es la mejor película sobre atracos (en mi opinión, no), pero lo que sí tengo claro es que estamos ante una de las estrategias reconquistadoras, hablando en términos de Cúpido, más perversa e ingeniosa que uno pueda imaginar.

En fin, déjense llevar por el encanto de Clooney, la chulería de Pitt, el morbo de la Roberts y la ferocidad de García. El ritmo lo marca un ágil e inspirado Soderbergh. Un lujo. 

7.5/10

‘From dusk till dawn’. Titty twister.

Tarantino ya tenía caché cuando se lanzó, de un modo tan gamberro, a escribir/estrenar ‘Abierto hasta el amanecer’. Había mostrado sus dotes con ‘Reservoir dogs’ (1992), nos había dejado alucinados con el guión de la mítica ‘True romance’ (1993), y ya formaba parte de la historia del cine por la excelentísima ‘Pulp fiction’ (1994). Era el año 95, y tocaba divertirse. Sí señor, y qué mejor colega que un tal Robert Rodríguez para conseguir tal cometido por cuenta doble: ‘Four rooms’ y la obra que aquí nos ocupa. La fiesta la pagaron los hermanos Weinstein (por la vía Miramax) y los chicos de A band apart (Lawrence Bender, además de los coautores de esta cinta), engalanándola, hablando de reparto, con el feo de Tarantino, un tal George Clooney (aún no era el galán del nespresso), valores consagrados como Harvey Keitel o Juliette Lewis, sin olvidar al mítico Danny Trejo ni a la incendiaria Salma Hayek.

Hay dos partes claramente diferenciadas en esta película, y México ejerce de frontera entre ambas dos. Una, la primera, me gusta mucho. La lógica que marca el ritmo no es otra que la huida de los reos (con secuestro incluido) hacia la libertad (entendida, por nuestros protagonistas, como una farra crónica). De un modo u otro, el prólogo está en el top10 del cine americano de los 90. Es el momento culmen, así de inicio, de las fechorías de los hermanitos. Pero no conviene olvidar la magistral interacción entre los criminales bravucones y la familia del reverendo (sí, la tensión sexual enfermiza entre Tarantino y Lewis es de lo mejor de la cinta). Luego, pasada la vibrante escena de la frontera, viene la segunda parte: México, el desierto y ‘La teta enroscada’. Ojito porque aquí tienen una de las cintas, con vampiros de por medio, más fresca, alocada y divertida que ha parido Hollywood en su larga vida (gracias a los Weinstein por meter su dinero en esta barbarie argumental). El baile de la Hayek es el preliminar idóneo para abrir el apetito ante la cascada fanfarrona, chulesca, colmillera y sanguinolenta que inunda nuestra atención.

En fin, admitiendo cierto grado de sobrevaloración por mi parte, he de reconocer que ‘From dusk till dawn’ es uno de los híbridos (road movie, comedia, thriller, acción, terror) más gratificantes que yo haya visto nunca. Eso sí, no le busquen la profundidad ni la reflexión a la cinta, porque no la encontrarán. En su lugar tienen oficio, tensión, clase, ingenio, espectáculo, diversión y entretenimiento a raudales. Forma parte del Club.

8/10

‘The american’. La zozobra del asesino.

Quién coja ‘The american’ con la ilusión de encontrar la típica receta, made in hollywood, con acción por un tubo, explosiones y efectos a mansalva, patadas y hostias chulis y demás, se llevará un fiasco de los grandes. Esta cinta no anda por ahí. Su meta es totalmente distinta, centrándose más en el drama  que en la acción, en el derrumbe moral del pecador, en desentrañar las miserias que marcan la existencia diaria de un sicario como Jack, un excepcional George Clooney.

Anton Corbijn nos depara un prólogo tan espectacular como impactante. La gelidez de los parajes suecos se nos impregna en la cocotera al ver tan hiriente inicio. ¿Cómo sobrevivir a eso? Difícil, por eso ha decidido abandonar. Pero siempre hay un último trabajo para alguien como él. Para ello, deberá esconderse en el Abruzzo italiano, entre pueblecitos de postal como Castelvecchio o Castel del Monte, con colinas escarpadas, sinuosas calles, ruidosas vespas, abrigado entre los muslos de una hermosa muchacha italiana.

El film nos muestra sin tapujos la caída a los infiernos de su protagonista, un afligido hombre, Jack, que siente la muerte cerca de él, acechándole en la oscuridad, desconfiando de todos y todas, acostumbrado a dormir entre pesadillas y tinieblas, buscando desesperadamente huir, salir volando como una pappardella en compañía de su amada. Sin embargo, alguien como él, merece pagar por los pecados cometidos.

7.5/10

‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’. ¿Qué?

Absurda (en el sentido peyorativo de la palabra). Es el mayor desperdicio de talento que he visto en mucho tiempo. Me explico, disponer de tres actorazos como, por orden, Kevin Spacey, Jeff Bridges y George Clooney, además de un casi siempre correcto Ewan McGregor, para hacer esta bazofia, es, como mínimo, un alarde de incompentecia total por parte del duo Grant Heslov (director) y Peter Straughan (guión), con vocación ambos de intentar dar el pego haciéndose pasar por los hermanos Coen. Las distancias, entre ambos, son abismales. Una peli correcta de aquéllos (p.ej. Quemar después de leer) es una OBRA MAESTRA al lado de esto.

Aún no sé muy bien de qué iba la peli. Se supone que había un ejército, creo que era el ejército de los jedis, al estilo Star Wars, que se basaba en el amor y en la paz, propugnado por Bridges y que tenía por alumno prodigio a Clooney. Todo se desmontó cuando llegó Spacey, el capullo de turno. Y ahora, aparece McGregor huyendo de su infiel esposa, en busca de alguna noticia en Irak. Ah, hay una misión encomendada a éste último, cabras que mueren con la mente y demás chorradas. Se supone que detrás de todo esto se esconde una comedia negra acerca de los ejércitos y las guerras, parodiando todo lo que rodea a éstos,  debiéndote hacer gracia su ingenio. Huelga decir que no le pillas el humor en ningún momento. Al menos, sí que te mantiene en hipnosis, como a las pobres cabras, pero de lo mala que es. Se salvan un par de gags y los actores ya citados. Nada más.