‘Fried green tomatoes’. Agradable combinación.

tomates_verdes_fritosMe gusta ‘Tomates verdes fritos’. Tiene mucho de evocadora, y es que guarda en sus adentros una nostalgia nada puñetera, buscándole así el sentido positivo al paso del tiempo, a las vivencias que uno ha coleccionado a través de los años, para así mirar hacia adelante con el mismo encanto con el que lo hacen las protagonistas de este film.

Las palabras de Fannie Flagg, novelista y guionista de esta historia, toman forma en torno a una pequeña cafetería de pueblo, donde la especialidad de la casa son los tomates verdes fritos, las sabrosas barbacoas y los ricos pasteles de manzana. Nada especial si no fuera porque el local en cuestión lo regentan Mary Stuart Masterson y Mary-Louise Parker, las combativas Idgie y Ruth en la película, quienes cautivarán nuestra atención desde el primer momento en que salen en pantalla. 

Un paseo sureño en el que Jon Avnet ensalza, sobre todo, el valor de la amistad. Lo hace a través de las palabras y memorias de Jessica Tandy, quien aprovechando su emergente relación con Kathy Bates no solo ayudará a la autoestima de ésta, sino que recordará lo bonita que era la vida, a pesar de las penas, inquietudes y tristezas con las que de de vez en cuando te sorprende ésta, en aquel pequeño pueblo de Alabama.

7.5/10

‘The sessions’. Amor, sexo, poemas y confesiones con el sacerdote.

The-Sessions-posterMark O’Brien es un tipo que a sus 38 años de edad ha decidido perder la virginidad. Le importa poco el hecho de ser tetrapléjico, o el detalle de no poder respirar más de tres horas por cuenta propia. “A vivir que son dos días”, se dice a sí mismo este carismático hombre. Ahí, tal como suena, radica el motor de combustión de esta vitalista historia que se sube, en cierto modo, a la ola impulsada por ‘Intouchables’ (2011).   

Nadie duda de que estamos ante una buena película que posee carisma, ilusión y sentimiento a raudales, pero a la que le falta cierta ambición. Pese a contener grandes momentos y acertados diálogos, el guión de Ben Lewin no consigue atravesar la superficie y pulir una obra plena. Quizás tampoco era ese el objetivo marcado. Quizás la línea a seguir era elaborar una sencilla historia que merecía tanto ser contada como escuchada.

El verdadero pilar de la cinta es John Hawkes, actor predilecto desde que lo conociera en ‘Winter’s bone’ (2010), al interpretar a ese tipo que un buen día decidió echarle un pulso a la vida. No conviene desdeñar, sin embargo, a titanes de la interpretación como Helen Hunt o William H. Macy. En fin: amor, sexo, poemas y confesiones con el sacerdote, ahí reside la clave de bóveda de esta optimista historia.

7.5/10