‘JFK’. Espíritu crítico.

jfk_xlg¿Quién mató a John Fitzgerald Kennedy? Estamos en 1991. Mucho ha llovido, pues, desde aquel triste 22 de noviembre de 1963 en el que el primer presidente católico en la historia de los Estados Unidos era asesinado. Con todo, Oliver Stone no olvida tal acontecimiento. Percibe fisuras en el informe de la Comisión Warren que señalaba a Lee Harvey Oswald como responsable único de la muerte del Presidente y, basándose en el material literario del fiscal Jim Garrison (protagonista, a su vez, del film), lanza a las grandes salas, cuchillo en mano, este ambicioso proyecto. 

Siempre ha destacado este cineasta por ser un tipo reivindicativo, y aquí da buena fe de ello. JFK es cine contestatario que señala cuán corrompidos están los cimientos de la democracia liberal estadounidense. El guion es sólido, la historia está bien hilada y sus 215 minutos de metraje no se tornan pesados. Un colosal Kevin Costner encabeza un reparto de alto nivel en el que aparecen nombres como Tommy Lee Jones, Gary Oldman, Michael Rooker, Joe Pesci, Kevin Bacon, Donald Sutherland, Jack Lemmon o Sissy Spacek. Casi nada. Además, la factura técnica está en correspondencia con el notable nivel del film, destacando la música de John Williams, la fotografía de Robert Richardson y, sobre todo, el sensacional trabajo de montaje de Pietro Scalia y Joe Hutshing.  

Una de las mayores vergüenzas que ha existido en la historia de los Estados Unidos servida con vocación ciudadana, envuelta en torno al poderío de la αρετή griega. Aquí tienen las entrañas de uno de los casos más controvertidos del pasado siglo. Los más dóciles y sumisos con el sistema la tildarán de panfletaria y de poseer un rigor documental escaso. Sea como sea, y quieran creer la versión que quieran creer, nadie duda ya de la capital importancia que tiene la economía en la política. En eso, en despertar el espíritu crítico del espectador, radica la mejor baza de uno de los títulos más emblemáticos de la década de los noventa. 

8.5/10 

‘The dark knight rises’. Trepidante pero rutinaria.

the_dark_knight_rises (1)Batman había desaparecido del mapa. La ciudad de Gotham parecía volver a respirar bajo el amparo brindado por la Ley Dent y el rigor cívico del Comisario Gordon, así que las heroicidades del hombre murciélago ya no eran precisas. Pero todo no podía ser tan bonito, pues pronto tendremos al malvado de turno, Bane, haciendo de las suyas, sembrando el terror y el caos por las pulcras aceras de esta gran y ficticia urbe. En fin, que el bueno (y lisiado) de Bruce Wayne deberá ponerse en forma y enfundarse el traje… de nuevo.

Dentro de la trilogía elaborada por Christopher Nolan, ‘The dark knight rises’ aparece como la más floja de las tres entregas que componen la saga. En cualquier caso, tampoco caigamos en dramatismos, pues hablamos de una buena película. Ofrece un espectáculo poderoso, sustentado en la tensión narrativa que el cineasta siempre ha sabido impregnar a sus relatos. El problema aquí no es otro que las limitaciones de la historia, la cual parece dar la sensación de que ejerce de puente hacia un cuarto volumen más que otra cosa.

La felina Catwoman, el germen de Robin y la alargada sombra de Ra Al Ghul son los tres aditivos que buscan darle el valor añadido a las andanzas de “El caballero oscuro”. En fin, una factura técnica de diez, un reparto estelar liderado por el colosal Christian Bale y un cineasta con pedigrí a cargo de todo ello. Es lo que hay, lástima que el relato carezca, en esta ocasión, de la profundidad que antaño sí tenía. Con todo, una historia tan trepidante como frenética.

7.5/10

‘True romance’. Mítica.

amor-quemarropaSi tuviera que perderme en una isla desierta y tan sólo tuviese la opción de llevar una película conmigo, no hay duda alguna, esa cinta sería ‘Amor a quemarropa’. Escrita, a comienzos de los años noventa, por el mejor Quentin Tarantino que jamás ha existido (’92 Reservoir dogs, ’93 True romance, ’94 Pulp fiction), el proyecto, encabezado por los Weinstein, caía en manos del malogrado Tony Scott, quien conseguía pulir una verdadera joya cinematográfica.

Parece, a primera vista, que ‘True romance’ no se mueve en el mismo círculo que clásicos como ‘The godfather’ (1972), ‘Goodfellas’ (1990) o ‘Pulp fiction’ (1994). De hecho, muchos la tildarán de mediocre. A mí poco de eso me importa. Gusto personal, dirán. Así es, pues la sitúo (a pesar de sus imperfecciones) al mismo nivel que todas las citadas. ¿Por qué?

Pues porque ‘Amor a quemarropa’ me ha gustado, y mucho, desde la primera vez que la vi. Porque la música de Hans Zimmer está entre las mejores partituras que se han hecho nunca. Porque es una película que no depende de estados de ánimo, estaciones del año o edades, simplemente puedes acudir a ella cuando te plazca. Porque el reparto es monumental (vean el cartel y frótense las manos). Porque Christian Slater y Patricia Arquette conmueven con su amor verdadero desde el primer plano en que coinciden. Porque la historia tejida por Quentin Tarantino consigue pincelar un paisaje gangsteril extraordinario. Porque Tony Scott alcanzó, por fin y digan lo que digan, su mirlo blanco.

Porque, en definitiva, el amor que une a Clarence y Alabama entre violencia, mafiosos, estupefacientes, policías y disparos a quemarropa, es de lo mejor que se ha hecho en la historia del cine.

10/10 

‘Lawless’. Cuestión de honor.

lawless-poster-hitfixForrest, Howard y Jack componen el núcleo duro de la familia Bondurant. Sobre ellos pesa una larga leyenda de inmortalidad, dureza y violencia que pronto deberá enfrentarse con la despótica figura de Charlie Rakes, el ayudante del fiscal. Olvidé mencionar que estamos en los tiempos de la Ley Seca, donde la corrupción, el contrabando y la sangre a borbotones se conjugaban para poder llenar de alcohol las copas vacías.

También olvidé decir que esto no es Chicago, ni siquiera Nueva York. Aquí estamos en Franklin County, un pequeño pueblo de tradiciones y lealtades cocidas a fuego lento. Es uno de esos lugares donde la llegada de un forastero no suele estar bien acogida, y menos si éste tan solo tiene la intención de monopolizar el ilegal negocio del whiskey casero.

Una encomiable labor la aquí realizada por John Hillcoat. No busquen la continuación de ‘Boardwalk empire’ en los fotogramas de esta película, porque no la encontrarán. Sí se toparán, en cambio, con una historia en la que el honor recorrerá los caminos que sean necesarios para ahuyentar a la servidumbre. En fin, buenos personajes, grandes interpretaciones (tenemos, por ejemplo, a Jessica Chastain en el cartel) y una notable historia con tal de amenizarnos la velada.

7/10

‘A Christmas carol’. Dickens, Zemeckis y la Nochebuena.

christmas_carol_ver4_xlgEl relato benevolente y doctrinario de Charles Dickens acerca de cuál es el significado de la Navidad cogía forma esta vez a través de las palabras e imágenes ideadas por Robert Zemeckis, quien desplegaría una vez más (tras el “Polar Express”) su particular poderío visual. 

El avaro, codicioso y gruñón capitalista, hablamos de Ebenezer Scrooge, pronto recibirá la visista de los tres espíritus de la Navidad y entenderá que la vida no debe desperdiciarse entre números y ganancias, que hay mucho más aparte de eso: la familia, la alegría, la benevolencia, la calidez, el amor y tantas otras notas que hacen alcanzar a uno ese estado de felicidad tan natural, espontáneo y plácido que no necesita sustentarse en cuestiones materiales para pervivir. 

Un cuento acaramelado y cargado de crítica social que nos transporta al Londres del siglo XIX, a una sociedad marcada por las desigualdades y en la que el fantasma del comunismo de Marx arreciaba con más fuerza que nunca, para recordarnos que la Nochebuena puede ser un buen momento para reflexionar acerca del sentido de nuestras vidas. En fin, atinada postal navideña.

7/10

‘The dark knight’. La cumbre de una saga.

Después de la presentación que había supuesto ‘Batman begins’ (2005), Christopher Nolan retomaba la acción justo donde aquélla la había dejado. Cambiando, eso sí, un tanto la estética de Gotham, pues ésta da la sensación de ser ahora una ciudad más cercana, más coetánea. Incluso los malos, una panda de capos mafiosos, no son ajenos a nuestra realidad. La verdadera singularidad del film la aporta un excéntrico personaje, el Joker, a quien da vida un fabuloso Heath Ledger. 

El guión venía elaborado por el mismo tándem originario, Goyer y Nolan, sumándose también para esta ocasión, el bueno de Jonathan Nolan. Conseguían dar así, entre los tres, con la fórmula exacta para narrar una verdadera epopeya futurista sustentada en una formidable tensión narrativa, fruto ésta de la milimétrica combinación entre la potente acción, la correcta intriga y, sobre todo, el logrado drama.

La lucha por erradicar el mal, verdadera Biblia de Batman, se ve agitada por el Joker, un tarado con vocación de tornado que abre a su paso un caos repleto de violencia y locura que no tiene más fin que tocar las narices al mismísimo hombre murciélago. En el vértice opuesto encontramos a Harvey Dent, el caballero blanco del pueblo, verdadero azote de los criminales de Gotham y cumplidor galán, qué infortunio para Batman, de Rachel Dawes. El juego queda completado por Gary Oldman, el honrado Jim Gordon, ejecutor de la ley en las mugrientas calles de la ciudad.

Gotham parecía brillar con más fulgor que nunca gracias al encomiable trabajo del fiscal Dent. Sin embargo, la caída a los infiernos maquinada por el Joker volvía a poner en la encrucijada a una ciudad que no siempre podría acogerse a la oscuridad redentora que suponía Batman. Una ciudad que requería de un caballero blanco, de un héroe de carne y hueso que fuera capaz de prolongar el imperio de la ley en el tiempo.

La historia avanza así de forma frenética. Contemplamos, por tanto, un thriller urbano realmente meritorio. ¿De lo mejor de la década? Sin duda, un rara avis en este tipo de cintas. La disputa entre los jugadores que componen la partida será resuelta de un modo magistral, entrelazándose la tragedia y la amargura a la hora de perfilar la figura del guardián nocturno de las calles de Gotham. Mítica.

9/10

‘Batman begins’. Bienvenidos a Gotham.

Gotham es una ciudad depravada, ejemplo claro de que el sistema tiene sus deficiencias. Cada esquina está infestada de inmundicia, pobreza y dolor. Los cimientos que sostienen a tan magna ciudad están a punto de resquebrajarse por la vía de la economía, dadas las asombrosas diferencias interclasistas en temas de renta. Bien lo sabe Thomas Wayne, un empresario filántropo que no escatimará dólares en aras de modernizar la ciudad. Una regeneración justa, en la que ninguno de sus conciudadanos quede excluido. Por desgracia, sus planes no pasarán la línea de las buenas intenciones cuando la tragedia se cruce en su camino.

Christopher Nolan se atrevía con el reto de volver a dar vida a uno de los estandartes del mundo del cómic, pues hablamos del mismísimo hombre murciélago. El gran Tim Burton había hecho lo propio de un modo excepcional allá por 1989, mientras que Joel Schumacher no lograba igualar los méritos del mismo en la tercera y cuarta entrega de la saga. ¿Dónde colocar al nuevo Batman? En lo más alto del escalafón, sin duda. La trilogía del Batman moderno diseñada por Nolan arrancaba de un modo soberbio gracias a estos orígenes.

Era el prólogo idóneo, adentrando al espectador en la infancia de un Bruce Wayne marcado por la fatalidad y los temores. Los pasos del joven multimillonario, apresado por la ira y el afán de venganza, eran erráticos, descuidados e insanos. Fue la voz de su eterno amor, Rachel Dawes, la que transformó al penitente vagabundo en el caballero oscuro, aquel que entregaría toda su existencia al servicio del proyecto iniciado por su padre: salvar a Gotham de la injusticia.

La Warner acertaba con este fastuoso proyecto. Desde la dirección, pasando por el guión, la fotografía o la música, hasta llegar al casting. Todo es sinónimo de tino en esta película, pues rebosa calidad y oficio. Este Batman sabe entremezclar a la perfección la profundidad de la historia con la tensión narrativa, encajando bien el drama con la acción. En fin, no nos perdamos en los detalles y vayamos a lo realmente importante: vean esta película.

8.5/10  

‘Tinker, Taylor, Soldier, Spy’. De espías y Guerra Fría.

Son los años 70, Reino Unido. La alta cúpula del Servicio Secreto británico, dirigida por Control, ha establecido una arriesgada misión en Hungría. Ésta, como era de esperar, resultará fallida. ¿Hay un topo en la cúpula? Eso piensa Control, y en ello está, en averiguarlo. Sin embargo, el Gobierno le liquidará después de la mala imagen ofrecida en Hungría (al estilo entrenador de fútbol), y éste se llevará consigo a su mano derecha, George Smiley. El “topo” tendrá vía libre.

Esto será hasta que Smiley, ahora retirado, reciba un encargo especial: seguir con la ardua tarea que comenzó Control. De este modo, se iniciará el disfrute. Un guión denso, astuto e inteligente. Una buena historia contada de un modo brillante (sí, es capaz de hacer palpable la niebla, de que no nos desorientemos en ella) por Tomas Alfredson, quién se servirá de una factura técnica intachable y un reparto de altos vuelos (mención especial al papel de Gary Oldman), para sumergirnos, de lleno, en el nublado, amenazante, paranoico y obsesivo ambiente que caracterizó a una época y un tiempo concreto.

Esto es la Guerra Fría. Al estilo Le Carré. Trampas, cepos, astucia, recelo, engaño. O lo que es lo mismo: calderero, sastre, espía, soldado. Esta guerra no se libraba en el campo de batalla, sino entre informes, despachos y máscaras. 

8/10 

‘Le cinquième élément’. Cuando parecía que… se esfumó.

Luc Besson conseguía sacarse de la chistera, allá por el 97, una superproducción de fábula para destrozar las taquillas de media Europa. Producto singular y genuino, de talentosa factura técnica, desbordante reparto y cautivadora estética. Un pero: la historia.

Entretenida historia futurista que, no obstante, peca de ser excesivamente plana. Aunque los primeros treinta minutos son deslumbrantes, lo cierto es que va decreciendo en intensidad y pujanza. La sólida trama fantástica comienza a emblandecerse entre la algarabía y el enredo, notas que no necesariamente van aparejadas con la profundidad. Dónde había emoción y entusiasmo, comienza a aparecer el hastío y el bostezo una vez que las palomitas ya se han terminado. 

El gozo visual dura lo que dura. Cuando éste desaparece, sólo nos queda la pirotecnia estruendosa, la hiriente sobreactuación de Chris Tucker, la buena figura de Jovovich y el carisma, siempre presente, del idolatrado Bruce Willis. En fin, entretenimiento (sólo eso) de calidad.

6.5/10    

‘Léon’. Ni mujeres ni niños.

A ‘Léon’ hay que enjuiciarla atendiendo a lo que es: una película de acción. Si partimos de esa base, podemos llegar a decir que sí, que es posible hacer, dentro de este manido género, pelis que huyan de clichés como son las explosiones, los tiros y el ritmo frenético durante todo el santo metraje.

Luc Besson, cineasta irregular donde los haya, alcanzaba aquí el cúlmen de su filmografía, tejiendo una historia tan sencilla como emotiva. Ésta se sitúa en un bloque de viviendas de uno de los suburbios de New York. Allí viven Léon, “limpiador” de profesión, y Mathilda, una muchacha castigada por la vida desde el día en que nació. Un tipo llamado Stan, corrupto agente de la DEA, decidirá, sin saberlo, juntar el destino de ambos dos cuando irrumpa en la vivienda de Mathilda con fúsil en mano. A partir de aquí, y a pesar de no tener ningún misterio su cinta, Luc Besson nos cautiva. Desamparados en la Gran Ciudad, se encontrarán el uno al otro. Huíran de sus miserables existencias, comenzarán a sentir (en toda la magnitud de esta palabra). Sin embargo, nadie escapa tan fácilmente de su destino, menos aún cuando te lanzas de cabeza hacia el mismo, buscando ajustar las cuentas con el tipo, que curiosamente, los unió. Todo quedará reservado para los minutos finales del metraje, donde la relación entre ambos deberá resolverse en medio de fuego cruzado y sangre.

En fin, entretenimiento de gran calidad. Jean Reno está bien, Gary Oldman está muy bien (como casi siempre), y Natalie Portman… qué decir de ella! Aquí comenzaba a labrarse su futuro cinematográfico, presentándose al mundo con una brillante actuación en la que soportaba el peso principal del film (y de qué manera!), pues gracias a ella ‘Léon’ es hoy lo que es: una brillante película de acción que le debe mucho al feeling que logran transmitirnos el singular dúo Reno/Portman. Mítica.