Viridiana (1961)

viridiana-2Dirección: Luis Buñuel
Guion: Luis Buñuel, Julio Alejandro
Producción: Films 59 / UNINCI / Producciones Alatriste
Fotografía: José F. Aguayo
Montaje: Pedro del Rey
Música: Gustavo Pitaluga
Reparto: Silvia Pinal, Francisco Rabal, Fernando Rey, Margarita Lozano 
Duración: 90 min
País: España / México

Película controvertida donde las haya, Viridiana marca un hito en la historia del cine español. Además de ser todavía hoy la única cinta española que ha logrado vencer la Palma de Oro en el Festival de Cannes, lo cierto es que si contextualizamos la gestación del film, la historia en sí daría para una película. Detrás de esta producción hay un genio que anhelaba volver a trabajar en su país. Luis Buñuel, después de años de exilio en México, víctima como tantos otros de la descapitalización humana que sufrió el país como consecuencia de la dictadura, volvía atraído por la nostalgia. Apalabrado el acuerdo con las autoridades franquistas, la película se rodó bajo las críticas de aquellos que, en el exilio, no entendían la decisión del genio aragonés.

Atrás había quedado su etapa surrealista de Un chien andalou (1929) y L’âge d’or (1930), había puesto sobre el escaparate temas de afilada crítica social en Las Hurdes (1933) y Los olvidados (1950), mientras que el tema de la religión comenzaba a inquietar a Buñuel, como ya había quedado patente con Nazarín (1959), película estrenada con apenas dos años de diferencia respecto a la que aquí nos ocupa. Su filmografía era prolífica, el cineasta estaba en plena etapa de madurez creativa y, con esas, apareció el personaje de Viridiana. Nacía así una obra subversiva y transgresora con el status quo en la que los comportamientos humanos y los valores morales jugaban un peso capital en este relato. No capto un incendiario alegato contra el tema de la religión y la Iglesia, más allá de la satirizada representación de la última cena, sin embargo sí aparece en esta historia la imposición de la cruda realidad de los hechos, la victoria de lo mundano sobre lo divino. Todo encubierto por una narración armoniosa, visualmente cautivadora y con una Silvia Pinal esplendorosa.  

Viridiana representa la bondad, pero la enfermiza actitud de su tío la deprava. Viridiana representa la caridad cristiana, pero sus aprovechados mendigos la marchitan. Viridiana representa la inocencia más pura, pero la escena final no deja lugar a la duda. Viridiana es un magnífico cuento sobre la perversión. 

viridiana

‘The french connection’. The Wire en los 70.

Popeye Doyle y Buddy, unos excepcionales Hackman (sobre todo, éste) y Scheider, se patean las calles de Brooklyn en busca de joder el negocio de las drogas. Patean a camellos y trapicheantes, buscando algo a lo que aferrarse. “Algo” que encontrarán en una noche de copas, cuando Popeye, siguiendo su corazonada, se fije en un capullo que suelta los billetes como si fueran caramelos. El caso habrá comenzado.

En sus primeros 50 minutos parece preceder en fondo y forma a ‘The Wire’. Hay escucha, hay seguimiento. Van dando pasos importantes, apareciendo la conexión francesa con el Barbas, un gran Fernando Rey. Los siguientes 50 minutos son de una acción pura y dura, de calidad, con persecuciones y redadas, con un nivel de tensión impresionante alcanzado sobre todo en el cara a cara de Hackman con Rey en el vagón, o en la persecución en coche de Popeye al metro del sicario que concluye en esa memorable escena de la escalera.

William Friedkin nos regala un thriller policíaco, con su elaborada investigación y sus dosis de acción (de gran tensión) correspondientes. Se ha servido de Marsella y Brooklyn. Del mar de la costa azul y del metropolitano neoyorquino. Y, sobre todo, de un gran Gene Hackman, un rudo policía, Popeye Doyle, empecinado en desmantelar el negocio de la droga, manteniéndote con su particular carácter la adrenalina por las nubes. Un papelón que pasará a los anales de la historia del cine. Por lo demás, buena película. Recomendada. Como curiosidad, ¿era tan buena como para arrasar en los Oscar del 71?