The East

eastPelícula ramplona. El tema daba para mucho más. Brit Marling, la joven actriz que tanto gustó en Another Earth (2010), vuelve a brillar con luz propia. Es, de largo, lo mejor del film. Ella, y un planteamiento inicial muy, muy atractivo. Sin embargo, el fulgor con el que se inicia la narración va evaporándose poco a poco.

Un grupo antisistema conformado por anarco-ecologistas, a un lado. Enfrente, el poder de las grandes corporaciones y una agencia de espionaje cuyo fin es eliminar cualquier punto subversivo del sistema. En el medio de todo ello, una chica que, en principio, ejerce de verdugo, pero a la que pronto se le abrirán los ojos, dándose cuenta del sistema en el que vivimos y tratando de cambiar el mundo.

Lo dicho, una trama demasiado “fácil”. Podían haberse esmerado más en darle una mayor profundidad a una historia a la que se le podía sacar mucho jugo. Ellen Page y Alexander Skarsgård (Eric Northman en True Blood) añaden corrección en labores de interpretación, igual que Patricia Clarkson. Con todo, una película que no cala.

6.5/10 

‘To Rome with love’. Graciosa.

to-rome-with-love-posterEsta no es la mejor película de Woody Allen, pero es una película de Woody Allen. Quiero decir, siempre hay algo especial en su cine. Es muy difícil encontrar una obra indigna entre toda su extensa filmografía. Además, qué reproche le podemos hacer a un hombre que nos brinda, cual reloj suizo, una nueva cinta por año, sin faltar nunca a la cita con su público.

Historias de Roma, de su gente. Esta es una historia coral en la que el guión se nos presenta más flojo que en anteriores ocasiones, mientras que los diálogos tampoco son tan ingeniosos. Los actores que encabezan el cartel tampoco nos dan la mejor de sus versiones, excepción hecha, claro está, del fabuloso Roberto Benigni y su sarcástico personaje.

En todo caso, pasear por el Trastevere, admirar el Colosseo o sentarse en la scalinata de la Piazza Spagna de la mano de Woody Allen, no es cualquier cosa. Disfrútenla.  

7/10   

‘X-Men 3: The last stand’. Batalla final.

Tras dos historias marcadas por batallas y conflictos acerca de cómo orientar la actitud mutante frente a lo humano, al tiempo que éstos también adaptan posicionamientos (va desde la generosidad total hasta la barbarie “especista”) según el devenir de los acontecimientos, presenciamos ahora el cierre de la trilogía. Tenemos frente a nosotros a los dos bandos claramente identificados: por un lado, la hermandad de Magneto, apoyado en Piros, Mística y una nueva hornada de fieles súbditos a su causa extremista; por el otro, los X-Men gravitando en torno a la personalidad del Dr. Xavier.

Aparecen, en esta nueva edición, dos elementos de fractura: uno, la “cura” para erradicar el gen mutante; dos, Jean Grey y su desatada personalidad oculta, la de Fénix. La cura, con un niño de impresionantes poderes de fondo, estará en el medio de la batalla, afectando al futuro de los mutantes, siendo el objetivo de Magneto su eliminación, mientras que nuestros protagonistas, los “buenos”, ajenos a la causa de aquél, buscarán el respeto a la cura, abrir la posibilidad de otra vida a quiénes quieran cambiar. Todo con Jean Grey como clave de bóveda. ¿Quién logrará hacerse con sus extraordinarios poderes para imponer su posición?

‘X3’ marca un punto y ¿final?. Cierto es que es la menos lograda, ligeramente, de las tres, pues es la más efectista de todas, perdiendo profundidad en diálogos y perfil de personajes, lanzándose al combate plano en lugar de potenciar más aún la historia. No obstante, cabe reconocerle que no desvirtúa, ni mucho menos, la saga, honrando a ésta y siendo un digno final, motivo de admiración para todos los devotos de los X-Men.

Spoiler

Cíclope es muerto por Jean Grey. Mística es curada, abandonada por Magneto, y delatando a aquél finalmente. Dr. Xavier es muerto por Jean Grey.Lobezno debe, por el bien de todos, matar a su amor, Jean Grey.

La escuela del Dr. Xavier continúa a pleno rendimiento bajo las directrices de Tormenta.

Mística, sin ser mutante, por fin puede sentirse liberada para “hacer vida normal”.

Los mutantes son respetados, integrados (que no asimilados) en la sociedad.

Magneto…

7.5/10

‘Inception’. Sueños.

Como es costumbre, Christopher Nolan volvía a la carga con una original propuesta cinematográfica dispuesta a refrescarnos el verano. Contagiada de la misma lucidez creativa que atesoraban ‘The prestige’ (2006), ‘Memento’ (2000) y, en menor medida, ‘Insomnio’ (2002), la nueva película del cineasta británico nos transmitía una idea (nunca mejor dicho) muy atrevida y ambiciosa, gravitando su historia en torno al tema de los sueños, el tiempo y las ideas. Su complejo y sabio guión se ponía al servicio del buen hacer del cineasta, quién impregnaba la historia con una potencia visual, marca de la casa, que agilizaba la digestión de un film que, en manos de cualquier otro, podría haber resultado un auténtico desastre. El montaje, fiel a su tradición, incitaba a la confusión premeditada, aunque los espectadores avispados (los que ya conocen a Nolan) se tomaban su visionado como un ejercicio de adictivo seguimiento de la trama, tratando de captar y comprender todos los recovecos de la historia, acabando fascinados por ésta. Por si acaso algún despistado se distraía más de la cuenta, Nolan, esta vez, regalaba ciertas escenas de acción (que inflaban un tanto el metraje) pasadas de rosca (se nota la influencia de Batman en su cine), sirviéndose de éstas el marketing como cebo para recuperar la inversión realizada (hay que recordar que es una apuesta muy, muy arriesgada).

Con todo, cabe felicitar, una vez más, a Christopher Nolan. Su filmografía es selecta y su cine no deja cabos sueltos. Así es ‘Inception’. Todo en ella queda bien resuelto y maquetado, con un final fiel al onirismo que transmite la historia. Porque al fin y al cabo, todo puede ocurrir, tratándose de sueños, claro está. Saciado de tan potente, fascinante, adictiva y onírica historia,  uno sale del cine satisfecho por el espectáculo contemplado, a la espera de un segundo visionado que todavía mejore, si cabe, a esta magna obra.