‘The final destination (Final destination 4)’. Hasta que la muerte te encuentre.

Dentro de lo redundante que pueda parecer la industria cultural estadounidense, embotellando productos en serie, sin ningún tipo de originalidad, para las masas, creo que la franquicia ‘Final destination’ es una de las que más puja por llevarse la palma del entretenimiento mediocre, hueco y desvergonzado.

Hay poco que comentar de la cinta. En el fondo, reconozco la contradicción: si le das al “play”, por mucha repulsa que irradie la historia y todo lo que hay detrás de ella, es porque, en el fondo, entretiene. No obstante, aquí encontramos, si cabe aún, un punto de calidad menor que en las anteriores cintas de la saga.

James Wong, Devon Sawa, Ali Larter. Son nombres que te traen al recuerdo, a la nostalgia, el año 2000 y el pelotazo que supuso en taquilla la mítica ‘Destino Final’. Poco, o nada, queda de aquéllo. Un menos de lo mismo en mayúsculas. En fin, que entetiene por los pelos.

3.5/10 

‘Final destination 2’. Digno disfrute.

Cambian los chavales (a excepción de Ali Larter). Cambia el accidente, ya no es de avión, sino de tráfico, algo más terrenal. Y también cambia…. bueno no. Ya no cambia nada más. Ración doble de lo que ya tuvimos en la mítica ‘Destino final’. Eso sí, como suele ocurrir en este tipo de secuelas, ya no posee el punch de su antecesora.

Al igual que en aquélla, el inicio es impactante, de largo lo mejor de la película. Las muertes, quizás, andan un poco más rebuscadas y el final está cogido con alfileres. Pese a todo, y obviando que se tiran media película recordando de qué iba la primera cinta de la saga, el disfrute es digno. Cumple con su cometido. Es decir, los productores y distribuidoras se montan en el dólar gracias a ella, y el público, sin grandes aspiraciones, se entretiene.