‘Following’. Nolan que estás en los cielos.

following-posterEs de extrañar que la ópera prima de un director tan venerado por la crítica moderna como es Christopher Nolan haya pasado casi desapercibida entre los espectadores. Cierto es que ‘Following’ es un producto extraño, estrambótico. En esta obra ya se atisban las cualidades que atesora este gran cineasta, consiguiendo elaborar una intriga ingeniosa, cautivando nuestra atención con esta modesta historia de voyeurs y ladrones, rodada en blanco y negro con apenas unos cuantos miles de dólares en el bolsillo.

Nolan es un funambulista de las imágenes. Su poderío narrativo está al alcance de muy pocos, pero su magia creativa no se detiene ahí, sino que va acompañada de un fascinante gusto por la elaboración de historias intrincadas, perversas y de alto desgaste psicológico. En este último punto, y no tanto en el universo visual, reside la principal cualidad de este film con alma de amateur que el autor rodó con apenas veintiocho años de edad.

En fin, apenas setenta minutos de duración le bastaron al británico para destapar sus cartas frente al gran público. Los más astutos ya vieron entonces que aquí había cineasta de gran proyección, y apenas dos años después alcanzó la fama mundial con la brillante ‘Memento’ (2000). Aquí, en ‘Following’, tienen los primeros pasos de este genio en los que ya se atisban los rasgos principales de su cine. 

7/10 

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‘Man of steel’. Decepcionante.

El_hombre_de_acero-919390391-largeUn blockbuster innecesario. No aporta nada nuevo al género, lo que supone una verdadera decepción. Sí, porque cuando uno va al cine y ve un reparto de tanto caché, a David S. Goyer en el guión, a Christopher Nolan detrás de la historia, a Zack Snyder en la dirección o a Hans Zimmer en la composición musical, espera mucho más de lo que en realidad le van a ofrecer.

El prólogo es notable, cierto. Toda la controversia que envuelve a Krypton está muy bien elaborada. Es un inicio prometedor. Tampoco está mal la andadura inicial de Clark Kent por el planeta Tierra, salteando el montaje sus vivencias entre la niñez y la edad adulta. Le falla a este Superman, sin embargo, la segunda mitad del metraje, entregada ésta en su totalidad al lucimiento de los efectos técnicos, dejando así un vacío en su narración derivado de la desproporcionada entrega de choques, violencia y combates. Por no hablar de Henry Cavill, un actor, al menos aquí, de rostro inexpresivo. 

Lo dicho, no alcanza el nivel de películas como el Batman de Christopher Nolan o la saga de los X-Men, los dos referentes personales dentro del género. Tiene, eso sí, un pequeño tesoro oculto: Kevin Costner, de largo lo mejor del film. Pero bien, preparen las palomitas. 

6/10  

‘The dark knight rises’. Trepidante pero rutinaria.

the_dark_knight_rises (1)Batman había desaparecido del mapa. La ciudad de Gotham parecía volver a respirar bajo el amparo brindado por la Ley Dent y el rigor cívico del Comisario Gordon, así que las heroicidades del hombre murciélago ya no eran precisas. Pero todo no podía ser tan bonito, pues pronto tendremos al malvado de turno, Bane, haciendo de las suyas, sembrando el terror y el caos por las pulcras aceras de esta gran y ficticia urbe. En fin, que el bueno (y lisiado) de Bruce Wayne deberá ponerse en forma y enfundarse el traje… de nuevo.

Dentro de la trilogía elaborada por Christopher Nolan, ‘The dark knight rises’ aparece como la más floja de las tres entregas que componen la saga. En cualquier caso, tampoco caigamos en dramatismos, pues hablamos de una buena película. Ofrece un espectáculo poderoso, sustentado en la tensión narrativa que el cineasta siempre ha sabido impregnar a sus relatos. El problema aquí no es otro que las limitaciones de la historia, la cual parece dar la sensación de que ejerce de puente hacia un cuarto volumen más que otra cosa.

La felina Catwoman, el germen de Robin y la alargada sombra de Ra Al Ghul son los tres aditivos que buscan darle el valor añadido a las andanzas de “El caballero oscuro”. En fin, una factura técnica de diez, un reparto estelar liderado por el colosal Christian Bale y un cineasta con pedigrí a cargo de todo ello. Es lo que hay, lástima que el relato carezca, en esta ocasión, de la profundidad que antaño sí tenía. Con todo, una historia tan trepidante como frenética.

7.5/10

‘The dark knight’. La cumbre de una saga.

Después de la presentación que había supuesto ‘Batman begins’ (2005), Christopher Nolan retomaba la acción justo donde aquélla la había dejado. Cambiando, eso sí, un tanto la estética de Gotham, pues ésta da la sensación de ser ahora una ciudad más cercana, más coetánea. Incluso los malos, una panda de capos mafiosos, no son ajenos a nuestra realidad. La verdadera singularidad del film la aporta un excéntrico personaje, el Joker, a quien da vida un fabuloso Heath Ledger. 

El guión venía elaborado por el mismo tándem originario, Goyer y Nolan, sumándose también para esta ocasión, el bueno de Jonathan Nolan. Conseguían dar así, entre los tres, con la fórmula exacta para narrar una verdadera epopeya futurista sustentada en una formidable tensión narrativa, fruto ésta de la milimétrica combinación entre la potente acción, la correcta intriga y, sobre todo, el logrado drama.

La lucha por erradicar el mal, verdadera Biblia de Batman, se ve agitada por el Joker, un tarado con vocación de tornado que abre a su paso un caos repleto de violencia y locura que no tiene más fin que tocar las narices al mismísimo hombre murciélago. En el vértice opuesto encontramos a Harvey Dent, el caballero blanco del pueblo, verdadero azote de los criminales de Gotham y cumplidor galán, qué infortunio para Batman, de Rachel Dawes. El juego queda completado por Gary Oldman, el honrado Jim Gordon, ejecutor de la ley en las mugrientas calles de la ciudad.

Gotham parecía brillar con más fulgor que nunca gracias al encomiable trabajo del fiscal Dent. Sin embargo, la caída a los infiernos maquinada por el Joker volvía a poner en la encrucijada a una ciudad que no siempre podría acogerse a la oscuridad redentora que suponía Batman. Una ciudad que requería de un caballero blanco, de un héroe de carne y hueso que fuera capaz de prolongar el imperio de la ley en el tiempo.

La historia avanza así de forma frenética. Contemplamos, por tanto, un thriller urbano realmente meritorio. ¿De lo mejor de la década? Sin duda, un rara avis en este tipo de cintas. La disputa entre los jugadores que componen la partida será resuelta de un modo magistral, entrelazándose la tragedia y la amargura a la hora de perfilar la figura del guardián nocturno de las calles de Gotham. Mítica.

9/10

‘Batman begins’. Bienvenidos a Gotham.

Gotham es una ciudad depravada, ejemplo claro de que el sistema tiene sus deficiencias. Cada esquina está infestada de inmundicia, pobreza y dolor. Los cimientos que sostienen a tan magna ciudad están a punto de resquebrajarse por la vía de la economía, dadas las asombrosas diferencias interclasistas en temas de renta. Bien lo sabe Thomas Wayne, un empresario filántropo que no escatimará dólares en aras de modernizar la ciudad. Una regeneración justa, en la que ninguno de sus conciudadanos quede excluido. Por desgracia, sus planes no pasarán la línea de las buenas intenciones cuando la tragedia se cruce en su camino.

Christopher Nolan se atrevía con el reto de volver a dar vida a uno de los estandartes del mundo del cómic, pues hablamos del mismísimo hombre murciélago. El gran Tim Burton había hecho lo propio de un modo excepcional allá por 1989, mientras que Joel Schumacher no lograba igualar los méritos del mismo en la tercera y cuarta entrega de la saga. ¿Dónde colocar al nuevo Batman? En lo más alto del escalafón, sin duda. La trilogía del Batman moderno diseñada por Nolan arrancaba de un modo soberbio gracias a estos orígenes.

Era el prólogo idóneo, adentrando al espectador en la infancia de un Bruce Wayne marcado por la fatalidad y los temores. Los pasos del joven multimillonario, apresado por la ira y el afán de venganza, eran erráticos, descuidados e insanos. Fue la voz de su eterno amor, Rachel Dawes, la que transformó al penitente vagabundo en el caballero oscuro, aquel que entregaría toda su existencia al servicio del proyecto iniciado por su padre: salvar a Gotham de la injusticia.

La Warner acertaba con este fastuoso proyecto. Desde la dirección, pasando por el guión, la fotografía o la música, hasta llegar al casting. Todo es sinónimo de tino en esta película, pues rebosa calidad y oficio. Este Batman sabe entremezclar a la perfección la profundidad de la historia con la tensión narrativa, encajando bien el drama con la acción. En fin, no nos perdamos en los detalles y vayamos a lo realmente importante: vean esta película.

8.5/10  

‘Inception’. Sueños.

Como es costumbre, Christopher Nolan volvía a la carga con una original propuesta cinematográfica dispuesta a refrescarnos el verano. Contagiada de la misma lucidez creativa que atesoraban ‘The prestige’ (2006), ‘Memento’ (2000) y, en menor medida, ‘Insomnio’ (2002), la nueva película del cineasta británico nos transmitía una idea (nunca mejor dicho) muy atrevida y ambiciosa, gravitando su historia en torno al tema de los sueños, el tiempo y las ideas. Su complejo y sabio guión se ponía al servicio del buen hacer del cineasta, quién impregnaba la historia con una potencia visual, marca de la casa, que agilizaba la digestión de un film que, en manos de cualquier otro, podría haber resultado un auténtico desastre. El montaje, fiel a su tradición, incitaba a la confusión premeditada, aunque los espectadores avispados (los que ya conocen a Nolan) se tomaban su visionado como un ejercicio de adictivo seguimiento de la trama, tratando de captar y comprender todos los recovecos de la historia, acabando fascinados por ésta. Por si acaso algún despistado se distraía más de la cuenta, Nolan, esta vez, regalaba ciertas escenas de acción (que inflaban un tanto el metraje) pasadas de rosca (se nota la influencia de Batman en su cine), sirviéndose de éstas el marketing como cebo para recuperar la inversión realizada (hay que recordar que es una apuesta muy, muy arriesgada).

Con todo, cabe felicitar, una vez más, a Christopher Nolan. Su filmografía es selecta y su cine no deja cabos sueltos. Así es ‘Inception’. Todo en ella queda bien resuelto y maquetado, con un final fiel al onirismo que transmite la historia. Porque al fin y al cabo, todo puede ocurrir, tratándose de sueños, claro está. Saciado de tan potente, fascinante, adictiva y onírica historia,  uno sale del cine satisfecho por el espectáculo contemplado, a la espera de un segundo visionado que todavía mejore, si cabe, a esta magna obra.

‘The prestige’. Sofisticado Nolan.

Londres, siglo XIX. La revolución industrial está a punto de transformar las sociedades occidentales. La electricidad, uno de los pilares de aquélla, comienza a emergir con fuerza. Sin embargo, hasta que este momento llegué, la magia y la ilusión podrán campar a sus anchas. Son tiempos para que dos jóvenes aprendices de mago, con ganas de saltar a la fama, luchen por conseguir el mayor de los espectáculos. Borden (Bale) es inteligente, creativo y perspicaz. Angier (Jackman) no es tan original ni tan ingenioso, pero sí constante y obsesivo, al tiempo que engalanador para con sus trucos. Cuando se encienda la mecha de la rivalidad entre ellos, tan sólo habrá lugar para la competencia por ser el mejor.

Christopher Nolan sorprendía con una película (casi) redonda, uno de sus más grandes logros en toda su filmografía. El cineasta narraba una historia de magia e ilusión y lo hacía, en consonancia con la esencia misma del film, fascinando al espectador como si de un truco de magia se tratase, siendo él uno de los magos más habilidosos al volante de una cámara. La obsesión recíproca entre Jackman y Bale, esa lucha de titanes por conseguir el mejor truco, el mejor espectáculo, la mayor sorpresa, será narrada de una magistral manera por Christopher Nolan, quién pondra al servicio de la misma su particular estética y calidad técnica. Contará para tan ardua tarea con un guión tan sofisticado e inteligente como complejo, manteniéndonos en vilo durante cada minuto del film. Los juegos en el tiempo (la lectura de sendos diarios provoca que en ningún momento el film siga un orden cronológico continuo) y los giros bruscos en la trama se sucederán, dando cierta sensación de confusión de cara al espectador. No obstante, Nolan no ofrece gato por liebre, y tras el momento final (el prestigio), podemos comprobar como todo el producto queda perfectamente resuelto y estructurado, sin dejar ningún cabo suelto. Como pequeño punto negativo, quizás señalar que se le fue la mano con la famosa máquina de Tesla.

En pocas palabras: ‘The prestige’ es una película brillante, con un guión sofisticado, un montaje tan personal como extraordinario y una poderosa cámara al mando de Nolan, quién cuenta con un reparto de altura para dar rienda suelta a su magia en el momento de contar las historias.

Spoiler

1. Caine, Jackman, Bale y Perabo. Un terrible accidente en un truco acaba con la fatal muerte de Perabo. Jackman odiará a Bale. Y ambos seguirán con sus carreras en solitario.

2. Bale, mucho mejor mago que Jackman, pronto conquistará al público. Jackman se obsesionará en superar a su enemigo, en particular con el truco del hombre transportado, y a ello pondrá todos sus esfuerzos. Bale, sabedor de ello, no dudará en utilizar a Tesla y Scarlett Johansson para salirse con la suya.

3. Por cosas del destino, Tesla acabará poniendo la máquina a funcionar: Jackman triunfará. Bale perplejo, acudirá para presenciarlo (famoso asesinato).

4. Prestige: Jackman no morirá, se clonará. Nolan jugará con él, ocultándolo al espectador y a Bale, quién recibirá de aquél el diario. Tras su lectura, Bale descubrirá que ha sido atrapado por Jackman, quién le devolverá el dolor por la pérdida de Perabo en la figura de la hija de aquél. ¿Más sorpresas? Bale no hacía magia, simplemente tenía un hermano gemelo (el famoso hombre que siempre lo acompaña). Éste vengará la muerte del otro, la niña permanecerá con él. Y la historia habrá acabado.

‘Insomnia’. Una luz que desespera.

En un recóndito y apacible pueblo de Alaska cuyo mayor atractivo es ser la capital del mundo en la pesca del fletán, un asesino despiadado quitó la vida a una joven de 17 años de edad. Hasta allí, esa capital del anticosmopolitismo, y directos desde L.A. se desplazarán Will y Hap Eckhart, dos detectives de lo mejor del cuerpo a la hora de resolver este tipo de misterios. En su tarea por atrapar al sospechoso, contarán con la ayuda de Ellie, una novel pero esmerada agente de policía local.

Christopher Nolan volvía a la carga dos años después del bombazo de ‘Memento’ para embarcarse en un desasosegante thriller que gravitaba su historia en torno a los dilemas de un veterano agente policial, interpretado éste por Al Pacino. Las triquiñuelas de sus casos pasados, asuntos internos siguiéndole la pista, un compañero a punto de delatarlo y, por si fuera poco, un viaje de trabajo al corazón de Alaska en busca de un misterioso asesino. Piezas todas ellas que conformaban un puzzle que incitaba a contemplar un marco crespuscular, la caída a los infiernos de Al Pacino.

El cineasta se sumergirá en los entresijos de una investigación policial, apoyándose en un fatídico hecho (la muerte de su compañero) para detonar el oscurantismo moral de ese cuerpo en llamas, en sentido figurado, que es el detective Will. A pesar de no ser guión propio (es decir, artesanía 100% Nolan) y de pecar de cierta dirección comercial (le falta un tanto de personalidad a la peli), el cineasta atina a la hora de combinar ese pasado que atrapa al presente, jugando entre ambos, hundiendo a nuestro protagonista en un mar de dilemas, de luchas interiores, apoyándose en la ética y sus batallas, utilizando como peón para mover los hilos de todo ello, para salpicar e inquietar su existencia diaria, a un magistral Robin Williams (excelente papel secundario). No menos importante en la trama es el contexto: Alaska. Una puesta de sol que nunca llega. Una habitación de hotel acribillada por los rayos de luz. Unos párpados que jamás llegan a cerrarse. Una mente que nunca descansa entre tanta desesperación. Insomnio.

‘Memento’. Única.

Christopher Nolan sorprendía a propios y extraños con una original propuesta presentada al público en el año 2000 y titulada con el nombre de ‘Memento’. La cinta en sí supuso una bocanada de aire fresco principalmente debido a su particular montaje, con una puesta en escena diferenciada en dos grandes bloques (blanco y negro para el presente y la reflexión, color para la acción en sí), y esa original línea argumentativa (dentro de la vía color) que se encaminaba de adelante hacia atrás, siendo una pieza única dentro del panorama cinematográfico (así a grandes rasgos), convirtiéndose en objeto de pedantería para unos (oh! qué moderno es este Nolan!), en un simple absurdo para otros (vaya lío! no la entiendo!), o en una obra maestra (gran coherencia entre la historia y la forma de plasmar ésta) para gente como yo.

Un guión formidable el escrito por el cineasta firmante, asentado sobre la historia de su propio hermano, Jonathan Nolan, y que sugería una adictiva e hipnótica trama en la que el espectador sucumbía ante los atractivos de ese individuo (papelón de Guy Pearce) con sed de venganza por la muerte de su esposa. Puede que si el montaje fuese realizado de distinta forma, la cosa pareciera más sencilla. Y es cierto, aunque más que parecer sencilla, la historia perdería su sentido, principalmente porque Memento no es un film de suspense al uso. Es decir, no se trata de un macabro crimen y de esclarecerlo. Aquí, eso es lo de menos. La esencia no es otra que la confusión (y ella no se lograría de otra forma). Empaparse, desde el primer plano, de la vida de Lenny, de su particular forma de vivir. En coherencia con ello, con ese majestuoso guión, va estructurado el film, con un montaje tan singular y único que lanzó al estrellato, a la obra de culto, a Memento. Christopher Nolan ponía el dedo en la llaga de una novedosa manera, jugando al escondite entre asesinos y justicieros, entre fotografías, notas y tatuajes, pero sin salirse un ápice del tema principal: retratar (y de qué manera) esa terrible enfermedad y sus consecuencias.

Spoiler

Lenny aparece en la habitación de un mugroso motel. Tiene una particular enfermedad (cierta en la realidad) que le hace no guardar recuerdos más allá de los dos minutos anteriores al momento en cuestión que está viviendo. Sin embargo, sí puede recordar todo lo anterior al traumático acontecimiento que le hizo padecer la enfermedad. En su caso, ésta vino provocada por el asalto de dos tipos a su casa, los cuáles violaron y asesinaron a su mujer, y apalizaron a Lenny, dejando en él como huella imborrable tan padecida enfermedad.

Con esa idea, la búsqueda de John G., el presunto asesino de su esposa, se convierte en el motor del film. Lenny se mueve en su búsqueda. Con su particular ritual para no perder el orden, ese surgido como antítesis a Sammy Jenkins, un tipo con la misma enfermedad que no logró habituarse a ella. Sin embargo, todo lo retratado hasta ese momento se viene abajo en el momento en que se desvela el misterio, la verdad: Su esposa no falleció aquella noche. Él la mató por las inyecciones de insulina (la historia de Sammy se entrelaza con la de Lenny). A partir de ahí, se creó su desconcertante mundo, ese nacido por la desasogante y aterradora enfermedad. Un mundo en el que asesinar a varios pares de John G. no supone problema alguno, porque al fin y al cabo no recuerdas al anterior. Un mundo en el que gente como Natalie o Teddy no son más que peones de un juego macabro, gente que se aprovecha (o se perjudica) relacionándose con un desvalido como Lenny. Un mundo en el que uno no llega a saber porqué corre, o porqué conduce tal coche, o porqué está en tal sitio. En fin, una soberana lección de cine.

Oscar 2009: And the winner is…

Oscar Statuettes

Hoy es el día. O mejor dicho, esta noche se celebra la 82ª edición de los Oscar. Sí, esas estatuillas doradas a las que tanto y tanto ansían (por lo que representan más que por el valor que tienen) las celebridades que se mueven por este mundo del Séptimo arte, son entregadas nuevamente en esta madrugada del domingo al lunes. 

Se podría calificar de noche mágica del cine. Y así lo hacen muchos. Yo, en cambio, la considero más como la noche farandulera por excelencia del mundo del cine. La noche en la que todos están contentos, todos son amigos, todos irradian felicidad. Todos van guapos y guapas con esos trajes tan presuntuosos con los que visten hoy. No hay malas caras, ni enfados (salvo el de alguno que se queda con la miel en los labios). Sólo sonrisas de oreja a oreja. 

Se califique como se califique, estamos ante la nueva edición de estos premios forjados en el marketing y en el comercialismo de la industria de Hollywood. Unos premios a los que algunos desean y esperan, y otros detestan. Unos premios que levantan el mismo grado de expectación como de pavor. Lo que seguro que no levantan estas estatuillas, la palabra que jamás provocarán, es la de indiferencia.

Nos guste o no, los aburramos o no, los esperemos o los detestemos, todos nos hacemos eco de quiénes fueron los ganadores. De si nos pareció justo o no. De si tal de si cual. Por ello, y como los Oscar van acompañados de todo este ritual, hoy se dedica este espacio a la predicción de las vencedoras de esta noche, la añoranza y el sentimiento de decepción por las grandes obras olvidadas, y el deseo de ser académicos y poder decidir quiénes son los ganadores/as. Así pues, paso a describir cuáles han sido para mí las grandes olvidadas, cuáles ganarán, y cuáles hubieran ganado de poseer yo el voto decisivo.

MEJOR PELICULA

  • ‘El curioso caso de Benjamin Button’
  • ‘Frost/Nixon’
  • ‘Slumdog millionaire’
  • ‘Milk’
  • ‘The reader’

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Ganará… ‘Slumdog Millionaire‘. Es su año. Ha dado el ‘pelotazo’ y aparece en todas las quinielas. Pese a ello, no me parece la mejor película de esta edición.

Quién me gustaría… ‘El curioso caso de Benjamin Button‘. La más completa de las cinco candidatas, la que más me ha llenado de todas. Yo se lo daría a ella o a la película que más me ha inquietado este año y más me ha hecho reflexionar, ‘The Reader‘.

Se olvidaron de…  ‘El intercambio‘. Cinta con aire de clásico que, para mí, ha sido uno de los mejores trabajos del 2008. ‘Revolutionary Road‘, ese retrato amargo, también tendría que haber estado incluido en esta categoría. Quizás han sido las dos gran olvidadas de esta edición. Pero también debemos recordar películas que pertenecen a géneros que raramente son nominados, y que por ello no dejan de merecer esa candidatura final. Ellas son ‘Wall·E‘ y ‘El caballero oscuro‘, dos obras maestras en sus respectivos géneros.

MEJOR DIRECTOR

  • David Fincher (‘El curioso caso de Benjamin Button’)
  • Ron Howard (‘Frost/Nixon’)
  • Gus Van Sant (‘Milk’)
  • Stephen Daldry (‘The Reader’)
  • Danny Boyle (‘Slumdog Millionaire’)

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Ganará… Danny Boyle. Tiene un enorme mérito como ha retratado un hombre inglés a esa tierra que un día fue colonia del Imperio Británico, la India. A su favor está que Slumdog Millionaire parece el caballo ganador de la noche.

Quién me gustaría… David Fincher. Idolatrado. Un maestro. Su corta pero gran filmografía así lo demuestra. ‘El curioso caso de Benjamin Button’ no es más que un nuevo ejemplo de cómo hacer cine.

Se olvidaron de… En consonancia con las ausencias de la categoría a la mejor película (film-director, salvo en contadas ocasiones, siempre deberían ir de la mano), aquí se echa en falta a Clint Eastwood y Sam Mendes por ‘El intercambio’ y ‘Revolutionary Road’. También falta Christopher Nolan, pues el despliegue de placeres visuales de su caballero oscuro es impresionante, así como Andrew Stanton por haber parido esa joya llamada ‘Wall·E’.

MEJOR ACTOR

  • Sean Penn (‘Milk’)
  • Brad Pitt (‘El curioso caso de Benjamin Button’)
  • Mickey Rourke (‘The Wrestler’)
  • Richard Jenkins (‘The Visitor’)
  • Frank Langella (‘Fros/Nixon)

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Ganará… Intuyo que la Academia, siempre gustosa de ello, premiará a esa figura que ha renacido desde lo más bajo para volver a lo más alto: Mickey Rourke.

Quién me gustaría… Teniendo en cuenta que no he visto la interpretación ni de Mickey Rourke ni de Richard Jenkins, no puedo opinar sobre ellas. De los tres restantes, no hay duda, Frank Langella por su creíble Nixon.

Se olvidaron de… A bote pronto, me vienen a la cabeza tres grandes interpretaciones: Clint Eastwood. Sí, ha sido el gran olvidado en todas las categorías. En esta ocasión por su papel de viejo gruñón en ‘Gran Torino’. Leonardo Di Caprio. Papelón de marido “feliz” en la Vía Revolucionaria. Benicio del Toro. ¿Hay alguna interpretación mejor que la realizada por el portorriqueño reencarnando al Che Guevara?.

MEJOR ACTRIZ

  • Anne Hathaway (‘La boda de Rachel’)
  • Angelina Jolie (‘El intercambio’)
  • Melissa Leo (‘Frozen River’)
  • Meryl Streep (‘La duda’)
  • Kate Winslet (‘The Reader’)

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Ganará… Kate Winslet por ‘The Reader’. Impresionante interpretación a la que la Academia de seguro premiará.

Quién me gustaría… Obvio, Kate Winslet.

Se olvidaron de… Kate Winslet por su interpretación de esa mujer encerrada en su cruda realidad en ‘Revolutionary Road’. Cate Blanchett por su interpretación de Daisy en ‘El curioso caso de Bejamin Button’. No se me ocurre ninguna más (tampoco es que haya visto muchas).

MEJOR GUION ORIGINAL

Ganará… Milk‘. A no ser que de nuevo a los octogenarios de la academia les de por infravalorar los trabajos sobre temáticas gays (ej. Brokeback Mountain), todo apunta a que el Oscar será para el trabajo de Dustin Lance Black. En su defecto, iría a parar a las manos de Martin McDonagh por ‘Escondidos en Brujas‘.

Quién me gustaría… La joya de este año ha sido la sorprendente ‘Wall·E‘. Sino la mejor, una de las mejores películas del año. Así que no estaría mal que le reconocieran el trabajo hecho con este premio. Sin duda, todo lo que vaya a parar a ‘Wall·E’, merecido es.

Se olvidaron de… Sin pensarlo detenidamente, me viene a la mente únicamente el guión de ‘El Intercambio‘.

MEJOR GUION ADAPTADO

Ganará… Una vez más, el premio irá a parar a las manos de ‘Slumdog Millionaire‘. Creo que arrasará en las candidaturas importantes en las que compite (película, director, guión).

Quién me gustaría… The Reader‘. Se merece este premio.

Se olvidaron de… ¿Dónde está ‘Revolutionary Road‘?