‘Ben-Hur’. Épica.

936full-ben--hur-posterPadre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Ben-Hur es la majestuosidad hecha cine. Es Charlon Heston dignificando la  profesión de actor cuando ríe, ama, sufre, sangra, odia y llora al encarnar a Judá Ben-Hur. Es Mesala, uno de los malvados más perverso que nos ha brindado el séptimo arte. Es la virtud de William Wyler y el arte de Miklós Rózsa. Es una colosal carrera de cuadrigas. Es dolor, odio y venganza. Es perdón y misericordia. Es un buen hombre dando de beber a otro buen hombre. Es la épica servida en todo su esplendor.

9/10

‘Planet of the apes’. Digna revisión.

Tim Burton decidía echar un pulso a la historia cinematográfica. Un tipo atrevido, sin duda. Ponía en suspensión, de este modo, su caché y prestigio a la espera de presenciar cómo era acogida su revisión de la clásica e imperecedera obra de Franklin J. Schaffner, ‘The planet of the apes’ (1968).

El resultado, desde mi punto de vista, es digno. Cada uno lo considerará a su modo, pero no está de más reconocer que el californiano, al menos, no ha manufacturado una insulsa imitación, una copia plano por plano de la cinta anterior. Nos propone así nuevas aventuras por los inhóspitos parajes del tan tenebroso planeta.

Una historia de alto entretenimiento. Sustituye la profundidad del clásico por el efectismo moderno, brindándonos así un cocktail repleto de acción y aventuras que se permite el lujo de enriquecer su receta con cierto toque romántico. El clima contradictorio, irónico, perverso y distópico, líneas maestras de la saga, sirve para contextualizar la trama.  Digna revisión.

7/10 

Spoiler

Leo Davidson, Mark Wahlberg, se pierde en una tormenta eléctrica cuando trataba de auxiliar a un mono perdido. Termina estrellando su nave en un planeta peligroso, dominado por los simios. Pronto se percatará de que sus compañeros se estrellaron allí en su búsqueda. Los simios que iban en la nave, escaparon y sometieron a los humanos. Ahora, él resolverá tal embrollo con la ayuda milagrosa del famoso mono perdido.

Con el trabajo ya hecho, decide coger su nave y poner rumbo a la Tierra. Ingenuo. ¿Cómo podía haber tal cantidad de humanos en el planeta de lo simios? Al desaparecer por la tormenta eléctrica, de nuevo, volverá a estrellar su nave en otro planeta. Éste sí parece la Tierra, pues cae en Washington. Lo dominan los simios, como deja entrever el mamotreto que homenajea la figura del General Thade.

La duda, ¿en el primer viaje rompe la línea lógica del tiempo viaja hacia el pasado? Así, en el segundo, viajará hacia el presente, ¿no?