‘A Christmas carol’. Dickens, Zemeckis y la Nochebuena.

christmas_carol_ver4_xlgEl relato benevolente y doctrinario de Charles Dickens acerca de cuál es el significado de la Navidad cogía forma esta vez a través de las palabras e imágenes ideadas por Robert Zemeckis, quien desplegaría una vez más (tras el “Polar Express”) su particular poderío visual. 

El avaro, codicioso y gruñón capitalista, hablamos de Ebenezer Scrooge, pronto recibirá la visista de los tres espíritus de la Navidad y entenderá que la vida no debe desperdiciarse entre números y ganancias, que hay mucho más aparte de eso: la familia, la alegría, la benevolencia, la calidez, el amor y tantas otras notas que hacen alcanzar a uno ese estado de felicidad tan natural, espontáneo y plácido que no necesita sustentarse en cuestiones materiales para pervivir. 

Un cuento acaramelado y cargado de crítica social que nos transporta al Londres del siglo XIX, a una sociedad marcada por las desigualdades y en la que el fantasma del comunismo de Marx arreciaba con más fuerza que nunca, para recordarnos que la Nochebuena puede ser un buen momento para reflexionar acerca del sentido de nuestras vidas. En fin, atinada postal navideña.

7/10

‘Who framed Roger Rabbit’. Virtuosa rareza.

Eddie Valiant ya no es el mismo. Donde antes había bromas y sonrisas, ahora tan solo encontramos mal humor y alcohol. La muerte de su hermano a manos de un dibu le marcó el carácter, malviviendo ahora a base de chapuceros trabajos de investigación. Uno de éstos, del todo rocambolesco, le ha llegado a sus manos: averiguar si la mujer de Roger Rabbit hace “palmitas” a sus espaldas con otro tipo. Estamos a punto de entrar en el universo de peligros, falsas identidades y coloridas animaciones aquí propuesto.

Nadie podrá achacarle al gran Robert Zemeckis su tremendo poder de imaginación, su ilimitada capacidad creativa y su valentía para sumergirse en proyectos de alto riesgo como el de ‘Who framed Roger Rabbit’. Tampoco nadie podrá decir que la historia aquí propuesta es, así de antemano, del todo atractiva y tentadora, pues tenemos una intriga que nos evoca al mejor cine negro de los años cuarenta, ambientando la acción, eso sí, por los pasillos más oscuros y tenebrosos de…. ¡Dibulandia!

Original cinta que equiparaba a humanos y dibujos animados en la ciudad de Los Ángeles durante el año 1947. Arrasando en el apartado técnico, la obra de Zemeckis conseguía exponer un virtuosismo digno de elogio y reconocimiento (ganó 3 Oscar en 1988, entre ellos a efectos especiales) que suponía el vehículo idóneo para que estas inclasificables aventuras pudiesen avanzar a ritmo endiablado. Meritoria como pocas, no tiene desperdicio.

7.5/10