Blood ties (2013)

blood_ties_ver9_xxlgDirección: Guillaume Canet
Guion: Guillaume Canet / James Gray (Argumento: Jacques Maillot) 
Producción: Les Productions du Trésor / Worldview Entertainment / Caneo Films / Le Grisbi Productions
Fotografía: Christophe Offenstein
Montaje: Hervé de Luze 
Música: Varios
Reparto: Clive Owen / Billy Crudup / James Caan / Marion Cotillard / Lily Taylor / Mila Kunis / Zoe Saldana
Duración: 127 min
País: Francia / Estados Unidos

El cine negro, tal como quedó concebido en sus orígenes, se ha esfumado de la escena internacional. Pocas son las producciones puristas con los cánones de un género consagrado a lo largo de los años cuarenta y cincuenta, principalmente en los Estados Unidos. El pivote del mismo eran las historias de criminales enclaustrados, policías desamparados o mafiosos arrogantes. Temas que ahora se ramifican, permitiendo una mezcla de géneros muy gustosa, entre los que destacan el drama, el policíaco o el thriller. En esta línea se mueve Blood ties, presentando un relato donde el criminal de toda la vida sale del penal con la idea de volver a empezar. Volver a empezar con un hermano policía, una familia sumida en el dolor y muchas cuentas pendientes con el pasado. 

La película viene firmada por un cineasta que, a mi entender, representa una de las mejores bazas del cine francés reciente: Guillaume Canet. Notable me pareció la intriga que se desataba con Ne le dis à personne (2006), sin duda el antecedente del film que aquí nos ocupa en cuanto a fondo y tema. De este modo, después del exquisito paréntesis que suponía la sobresaliente comedia dramática Les petits mouchoirs (2010), volvía a seguir la línea trazada en 2006, y lo hacía en compañía de uno de los grandes cineastas del momento, James Gray. No vamos a descubrir ahora el universo del autor neoyorquino, pero no está de más advertir que sus historias, en las que combina de una manera sobresaliente el drama familiar y el amor penitente con los azotes diarios del derrotista criminal o el agobiado policía, son un auténtico lujo.       

La combinación, por tanto,  se presentaba como algo extraordinario. El talento de dos de mis cineastas preferidos aunado para levantar una historia acompañada de altas expectativas. Sin embargo, lo primero que llama la atención es la fugaz presencia en el escaparate internacional de este film. Ha pasado desapercibido, al igual que The immigrant, la otra película que James Gray lanzaba en 2013. Además, la crítica ha recibido este relato de un modo tibio. Y después de haber visto la película, podemos recalcar que la melodía suena, pero la letra no parece ser la misma. Algo falla en este relato, algo no le permite alcanzar la grandeza de historias como Little Odessa, The yards o We own the night. La factura técnica admite pocos reproches. Quizás le falta algo de naturalidad, de espontaneidad. La narración avanza, pero no fluye. A Billy Crudup me lo creo, pero Clive Owen desentona. Gusto da ver a clásicos como James Caan todavía en activo. Mientras que el nivel de las chicas es desigual: Lili Taylor está estupenda; Zoe Saldana, correcta; Mila Kunis y Marion Cotillard, desaprovechadas. El guion contenía los ingredientes precisos, pero la mezcla no ha resultado como debiera. En todo caso, una historia fraternal cargada de violencia, sufrimiento y nervio. Irregular, pero talentosa.    

blood ties

‘Inventing the Abbotts’. Romántica y cautivadora.

‘El secreto de los Abbott’ es una historia de amor. Una historia de amores trágicos. De dramas y tristezas. De secretos y mentiras. También, de amor del verdadero. Hablo, por supuesto, de ese inocente, tontorrón y puro cosquilleo que sienten Doug (Phoenix) y Pam (Tyler) cada vez que cruzan sus miradas. También es (principalmente) la historia de una obsesión, o de una rivalidad. La que sienten entre sí los Holt y los Abbott. Los primeros son ricos, populares y presumidos. Sus fiestas recuerdan a las de la alta aristocracia. Los segundos son pobres y trabajadores. No lucen mansión ni buenos coches. Sin embargo, la línea que los separó en su futuro destino fue muy fina. Un secreto que marcó el devenir de unos y de otros, marcando a fuego la rivalidad entre sí, emulando a los mismísimos Capuleto y Montesco.

Pat O’Connor recrea una historia de corazones en pugna. Una batalla magistral movida por los recovecos del corazón. Está narrada de una manera sencilla pero atractiva. Puede que en sí la historia sea bastante plana, pero es una historia tan conmovedora, tan sentimental, tan romantica, que uno consigue meterse de lleno en las mentes de cada uno de los personajes. Entiendes el rencor, plasmado en su actitud de Casanova, del mayor de los Holt. Entiendes la sencillez de Pam y Doug. También la rebeldía de Eleanor, enclaustrada en un tiempo que no es el suyo. Te repudia el convencionalismo social que conduce a Alice a su eterna amargura. Te metes de lleno en los entresijos de esa ciudad perdida por los parajes de Ilinois. Todo es almibarado (se nota la mano de Ron Howard) con una brillante puesta en escena, elegante y detallista. En fin, que le pese a quien le pese, me gusta ‘El secreto de los Abbott’.