‘The tourist’. Americanada.

Cuando Florian Henckel-Donnersmarck recogía, hará unos tres años en Los Angeles, la estatuilla a la mejor película de habla no inglesa por ‘Das leben der anderen’ (2006), pocos imaginábamos que su siguiente trabajo presentaría un tufillo tan exagerado a eso que conocemos por “americanada”.

Al fin y al cabo, ‘The tourist’ no es más que eso, una “americanada”. Remake de ‘Anthony Zimmer’ (2005), dos caras bonitas en el cartel (Jolie y Depp) y una ciudad que encandile a la gran multiud, Venezia. Ingredientes suficientes para dar con la tecla del negocio, en detrimento, eso sí, de cualquier atisbo de maestría (esa que se le intuía al tal Florian en su primera obra).

En fin, thriller rutinario que te sumerge en un juego de trampas y engaños, de identidades esquivas con mafiosos, policías y enamorados. El feeling entre los protagonistas no desentona ni empalaga, y la sorpresa final (aunque muy esperada) no disgusta. No obstante, cuando lo mejor del film es el contexto (Venezia) y no la historia, es porque algo falla.

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‘Changeling’. Cine con sabor a clásico.

El intercambio se ambienta, y de qué manera, en la ciudad de Los Angeles en plena década de los años veinte. En los suburbios de esta gran ciudad, vive Christina Collins, la maravillosa Angelina Jolie, con su hijo pequeño. Soltera y sin nadie que se puede hacer cargo del niño en sus ausencias por motivos de trabajo, la madre se ve obligada a confiar en que su hijo estará bien solo en casa, pues es un muchacho responsable. Sin embargo, un día a su vuelta del trabajo, la mujer descubre como el chico ha desaparecido. Aterrada y conmocionada, decide ponerse en manos, inmediatamente, de la policía. Una policía inmersa en una espiral de críticas y réplicas, materializadas en gran medida por el reverendo Briegleb (John Malkovich), por su incompetente labor. El cuerpo policial se hará cargo de la búsqueda del chico a sabiendas que puede ser utilizada para calmar el malestar de la opinión pública. Con esa premisa, la policía encontrará al hijo de Christina Collins. El problema llegará cuando la madre diga no reconocer a su hijo en ese muchacho.

La incansable madre, horrorizada nuevamente por la aparición extraña de un nuevo ‘hijo’, decidirá no cerrar el caso. Querrá llegar hasta el final. Intentar que la policía reabra la investigación (pese al fuerte golpe popular que esto supondría) y hacer oír, más fuerte que nunca, su ‘no sin mi hijo’. Sin embargo, las obstáculos que encontrará en su camino no serán fáciles de esquivar.

El intercambio es la historia de una cruzada. La cruzada que llevó a cabo esta madre soltera, en compañía del reverendo, contra la corrupta y desleal policía de Los Angeles. Una cruzada cuyo fin último no era otro que el encuentro con su añorado hijo. Una cruzada sencilla en su apariencia, pero poseedora de una complejidad de profundas emociones y sensaciones. Una cruzada que nos ha servido para demostrar las grandes cualidades que posee para hacer cine uno de los mitos vivientes del panorama actual, Clint Eastwood. Un hombre, por fortuna, que parece moverse fuera de las leyes del mercado. El intercambio es, en definitiva, cine con sabor a clásico.

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