Qué decir sobre… «Baarìa» (2009)

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Dirección: Giuseppe Tornatore
Guion: Giuseppe Tornatore
Fotografía: Enrico Lucidi
Música: Ennio Morricone 
Montaje: Massimo Quaglia 
Dirección artística: Maurizio di Clemente
Reparto: Francesco Scianna, Margareth Madè, Lina Sastri, Ángela Molina
Premios: Globos de Oro 2009 (nominada Mejor película de habla no inglesa)

Si Bernardo Bertolucci tuvo su Novecento (1976) y Marco Tullio Giordana había conquistado al público con La meglio gioventù (2003), por qué no iba a hacer lo propio Giuseppe Tornatore, uno de los mejores autores italianos de la historia del cine, con un producto muy similar en cuanto a tema y fondo. Valiente y comedido a la vez, el cineasta siciliano despliega un relato personal, muy personal. No esconde, a través del título del film, que esto trata sobre sus raíces, sus ascendientes. Baarìa no es más que el nombre en dialecto siciliano de Bagheria, el pueblo natal de Tornatore.    

La película cruza cincuenta años de historia italiana, la que va desde 1930 hasta 1980, de un modo absolutamente fallido. Baarìa no funciona en ningún momento. Las flaquezas del guion son agravadas todavía más por un montaje estrepitoso. Todo parece agitado y desordenado. Cuesta adentrarse en la narración, emocionarse con ella. Y eso, para un film de 150 minutos de duración, es un grave pecado. En todo caso, no conviene caer en el fácil recurso de linchar a Giuseppe Tornatore, pues este ha estado, como ya hemos recalcado, muy valiente a la hora de embarcarse en este proyecto. Sucede que, en muchas ocasiones, la osadía se convierte en una empresa poco menos que suicida.

Aquí queda el intento frustrado de un gran cineasta por moldear, creo yo, su historia más ambiciosa y personal. El talento de Tornatore se ahoga y difumina en Baarìa. Eso sí, dentro de su irregularidad todavía encontramos pinceladas de buen cine. Sin embargo, el divulgativo relato histórico termina por convertirse en un leve tropezón. 

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 Votación | 2/5    

‘Blancanieves’. Silenciosa emotividad.

Poster-oficial-BlancanievesEs curioso que en un mismo año, lo que terminó siendo el 2012, se estrenaran tres versiones distintas del clásico Blancanieves. Las dos versiones norteamericanas no he tenido el “placer” de visionarlas. Aún así, arriesgo, digo que seguro no son ni la mitad de talentosas que la nueva obra de Pablo Berger, aquel peculiar cineasta que sorprendió a propios y extraños con ‘Torremolinos 73’ (2003).

Me ha gustado el guión de Berger, plasmando a través de el mismo una adaptación plenamente libre del clásico cuento, transportado ahora a la Sevilla de los años veinte. La narrativa está impregnada de un tono gótico tan peculiar como agradecido de ver, los personajes están fabulosamente interpretados y la manida historia, enredada ahora entre farándula  toros y circenses, queda muy bien resuelta.

Un relato sentido, tan sutil como elegante, que roza la poesía visual. Por momentos, la verdad, emociona. Puede que ayuden a alcanzar ese sentimiento la maléfica actuación de Maribel Verdú, el corazón malherido de Daniel Giménez Cacho o, en definitiva, la errante vida de nuestra protagonista. Conseguida.

8/10