‘Life of Pi’. Ilusión.

Life-of-PiEsta es la historia de Piscine Molitor Patel. Más conocido como Pi, este muchacho creció en la India. Rodeado de animales, pues su padre era dueño de un zoológico, Pi se mostraba inconformista por naturaleza, tan capaz de coleccionar religiones a las que profesar como de mirar de igual a igual a un feroz tigre de Bengala. Todo cambiará cuando, en plena juventud, sus padres decidan trasladarse (animales incluidos) a los Estados Unidos surcando las aguas del Pacífico.

Ang Lee se luce, es cierto. Apoyada en la hipnótica fotografía de Claudio Miranda, la narrativa contiene un poderío visual sobresaliente, confundiendo al espectador en el momento de distinguir entre la magia y la realidad. Ahí reside la gran virtud de este film. Una historia que apenas necesita de un adolescente, una barca, un tigre y mucha, mucha fantasía para reflexionar acerca del sentido de nuestras vidas.

El apartado técnico y visual roza la perfección. En todo se apoya ‘Life of Pi’ para brindar un guiño a la ensoñación, a la maravilla, a la esperanza, a la ilusión que puede depararnos esta vida, hasta en las situaciones más límites que uno pueda imaginar. 

8/10

‘Brokeback mountain’. Melancólica postal.

Son los años sesenta y estamos en las frías laderas de Brokeback mountain. Dos hombres venidos de lejos en busca de trabajo, Ennis del Mar y Jack Twist, coincidirán en tiempo y lugar. Surgirá así una amistad especial, una relación tan benévola como conflictiva, tan cálida como dolorosa. Desde entonces, permanecerán unidos, y lo harán a pesar de la distancia que separa a Wyoming de Texas, a pesar de la artificiosa vida que llevarán con sus respectivas esposas y familias. Mantendrán siempre un punto  en común: Brokeback mountain.

El acelerado lapso temporal que el guión le impone a la narración mengua un tanto la perfección de esta obra. No le resta, sin embargo, sentimiento al asunto. Historia de amor hiriente. Un plato ya conocido, pero servido aquí de un modo brillante conforme al gusto triste y desasosegado de Ang Lee, acompasado todo por el ritmo que marca Gustavo Santaolalla y engalanado por la brillante cámara de Rodrigo Prieto.

Ennis del Mar es el personaje fuerte del film. Un vaquero rudo, de fuerte carácter y temperamento, maltratado perpetuamente por la vida y cuyo corazón dicta unos sentimientos e impulsos que no concuerdan con sus pensamientos, con su forma de ser. “¿Sabes lo que les sucede a los vaqueros como tú y como yo?“, le espenta a su gran amor, a Jack Twist.

Recital de Heath Ledger, quizás la mejor interpretación de su efímera carrera. La sobresaliente dupla que conforma con Michelle Williams devora en cuanto a emotividad al tándem opuesto, Gyllenhaal y Hathaway. Melancólica postal que va directa a punzar el sentimiento del espectador.

8.5/10