‘This is 40’. Lucky now.

Si en 2005 nos trajo la graciosa ‘Virgen a los 40’, ahora Judd Apatow vuelve a la carga, siete años más tarde, con ‘This is 40’, otra película que ahonda en los entresijos de ser un cuarentón. En aquélla nos divertíamos con las andanzas de un soltero con vocación de capellán, mientras que en ésta recurrimos a la carcajada cuando vemos como Apatow disecciona lo que es la vida, básicamente el matrimonio con hijos, de dos personas que entran en una etapa espinosa de la misma.

Llena de buenos secundarios y múltiples matices, ‘Si fuera fácil’ termina por ser una carta abierta en la que el autor de la misma se sincera a través de la vía que mejor domina: la comedia. Todo queda resumido en las melancólicas palabras que Ryan Adams nos recitaba en su Lucky now…. “I don’t remember, were we wild and young. All that’s faded into memory. I feel like somebody I don’t know. Are we really who we used to be. Am I really who I was”.

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7.5/10

‘Drive’. Un ejercicio de clase, cátedra de cine.

Driver es silencioso, introvertido y serio. También es rápido, astuto e intrépido. Todo lo combina cuando se pone al frente de un volante, bien cuando trabaja como especialista para los grandes estudios de Hollywood, bien cuando orquesta las fugas de cacos y criminales durante la noche. Su compañía más fiel es la de Shannon, un eterno perdedor. Puede que sea por estar a su lado, o puede que no, pero el caso es que Driver no regenta las mejores compañías de L.A.

Y ahí está ella, la dulce Irene. Ésa que le ganará su corazón. Igual que el muchacho, Benicio. Ambos son un salvoconducto para huir de la tristeza más profunda, y él, esto, lo defenderá hasta las últimas consecuencias. Nadie entendió que no lo hacía por dinero, sino por amor. Quedan pocos tipos como él.

Engalanada con una excepcional banda sonora, todo se mueve al compás que escribe Hossein Amini, a partir del material literario de James Sallis, y que dirige, con mucha clase y pulcritud, Nicolas Winding Refn (bravo por quién lo conociera antes de este film). Una factura técnica asombrosa que nos cautiva desde bien pronto, desde que aparecen los primeros títulos de crédito. Un prólogo tenso, frenético, con mucho brío. El aperitivo ideal. Y un reparto que deja a uno totalmente asombrado. Ryan Gosling está sensacional, puede que la mejor interpretación del año. Carey Mulligan, Albert Brooks, Christina Hendricks o Ron Perlman, lo bordan. Pero yo me quedo con el secundario del año, ése que encarna el fracaso y la derrota con la amargura requerida, un magistral Bryan Cranston. 

En fin, ‘Drive’ es la mejor película del 2011. Así como suena. Es solitaria, taciturna, melancólica. También es amarga, áspera. Dulce y conmovedora por momentos. Brutal, violenta y sanguinaria en otros. Siempre dolorosa, profundamente triste. Por encima de cualquier cosa: la mejor película de amor brindada en mucho tiempo.

9.5/10