‘Edward scissorhands’. Cuento de amor.

edward_scissorhands_ver3“A veces aún bailo bajo la nieve”. 

Esta es, con diferencia, la mejor película de Tim Burton. Estrenada en 1990, con ‘Eduardo manostijeras’ se abría una década de magnífico cine en la que la misma ejercía como una de las cintas más emblemáticas de la época. Un derroche de estilo, creatividad y fantasía. 

La existencia de un vecindario cualquiera de los Estados Unidos, retratado éste con una sutil ironía por parte de Caroline Thompson, quedará salpicada por el universo fantástico, benevolente y singular que representa Edward, un chico solitario al que su creador dotó de corazón y sentimientos, pero al que nunca pudo completar, portando tijeras en lugar de manos, condenándolo así a la marginación eterna. ¿Cómo encajará Edward en extraño lugar?

Un cuento de amor con un punto triste, melancólico. Es una historia muy bonita de contar, narrada a las mil maravillas e interpretada fabulosamente por la pareja protagonista, Johnny Depp y Winona Ryder. Una obra maestra repleta de fantasía, emoción y nostalgia. 

9.5/10

‘Argo’. El lado cualitativo de la barbarie.

argo-posterMe alegré al ver que Ben Affleck conseguía los dos Globos de Oro más importantes de la última edición, pues ‘Argo’ era la triunfadora de la noche al llevarse los galardones de mejor película dramática y mejor director. Casi nada. Digo lo de alegrarme porque es un tipo que desde que cogió las riendas de la dirección no ha defraudado a nadie. ‘Gone baby gone’ (2007) era una ópera prima demoledora, un mugriento y escabroso paseo por las periféricas calles de Boston. Más de lo mismo sucedía con ‘The town’ (2010), una verdadera obra maestra en la que el cineasta ya demostraba que lo suyo no era fruto de la casualidad. Y apenas dos años después nos topamos con la cinta que aquí nos atañe: ‘Argo’.

Brillante relato, cargado de nervio y pujanza, que consigue inquietarnos la velada. Me ha gustado el énfasis puesto en el aspecto cualitativo de la barbarie, en el sufrimiento de esos desgraciados que no conseguían ver la luz al final del túnel. Por momentos angustiosa, el pulso se nos acelera al compás marcado por el ritmo in crescendo de Ben Affleck. Éste simplemente nos ha contado una anécdota, al fin y al cabo, dentro de lo que fue la revolución del Ayatolá Jomeini en Irán. La gracia del asunto es el cómo ha sido contada. Precisión, oficio y tensión. 

En fin, una película con poso. Un thriller político cautivador, de intachable factura técnica, bien escrito y magistralmente dirigido. Además, tiene la suerte de contar con un plantel de secundarios (Bryan Cranston, John Goodman, Kyle Chandler, Alan Arkin) de auténtico escándalo. ¿Quieren sentir lo que es ser diplomático allá donde no cabe la diplomacia? Entonces, pasen y vean.

8.5/10

‘The change-up’. Efervescente.

Esta cinta se asemeja a una de esas pastillas efervescentes que uno se toma cuando anda medio resfriado. Al principio, todo es agitado, chispeante. Luego termina por calmarse repentinamente. ‘The change-up’, por desgracia, sería algo así.

Tiene un inicio demoledor, cargado de originalidad. Las libres carcajadas proporcionadas se sustentan en unos diálogos gamberros, juveniles y desenfrenados. La historia de Jon Lucas y Scott Moore, los padres de la franquicia ‘Resacón’, nos vuelve a divertir de lo lindo. Sin embargo, la fórmula termina por durar muy poco, encaminándose así hacia un bluff engalanado por un sentimentalismo barato que acaba por rendir pleitesía a los convencionalismos de la chabacanera comedia comercial que nos inunda desde tiempos inmemoriales.

En fin, treinta/cuarenta minutos de una diversión y gracia espontánea, saludable. El ritmo endiablado y la personalidad alocada del film duran lo que duran. Luego, por desgracia, viene lo de siempre. Entretenida, casa bien con las palomitas.

6/10