‘True grit’. Western clásico.

Si digo la verdad, no me imaginaba a los hermanos Coen desembarcando en el mundo del western, como tampoco me los imagino haciendo un film de terror o una bélica. Sin embargo, cuando uno posee ese talento, esa brillantez, creo que está capacitado para hacer lo que le venga en gana. Entrando ya en materia, la muerte del padre de Mattie Ross, una intrépida niña, a manos de Tom Chaney, uno de los bandoleros más buscados del sureste de los Estados Unidos, hará que el afán vengativo de ésta nos aboque de lleno en la acción. Un antiguo U.S. Marshall, de nombre Rooster Cogburn, definido por ser borracho, gruñón y buen tirador, así como un honesto Ranger de Texas, LaBoeuf, serán la compañía y ayuda de nuestra amigable protagonista para tratar de apresar algo más que sombras en su búsqueda.

‘True grit’ es un western con fuerza y vigor que te va empujando de lleno hacia la árida Arkanssas, a lomos de Little Blackie, un noble caballo, disfrutando con el desparpajo de nuestra protagonista, sonriendo bobaliconamente con las viejas historias de Rooster Cogburn, con sus disputas bravuconas, con su peculiar proteccionismo paternal. Ellos son los buenos, pero también hay malos. Rencillas del pasado, recompensas y honor. Todo está en juego a la hora de atrapar a Chaney, un esquivo Josh Brolin, y a Lucky Ned Pepper, un excepcional, como siempre, Barry Pepper.  

Muy buena historia del far west, de corte clásico, empujada por traiciones y venganzas, existiendo buenos y malos, adornado todo por una dirección magistral de los Coen, una excelente fotografía y unas interpretaciones sensacionales, énfasis en Jeff Bridges, que ayudan a sentir como propia las andanzas de estas pobres almas dispuestas a enfundar su brutalidad en nombre de la justicia.

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‘Mad Max’. La ley de la carretera.

George Miller con cuatro duros en el bolsillo se inventó en 1979 una de las auténticas obras de culto del séptimo arte. Desde los primeros planos, ya intuimos que algo va mal por el planeta Tierra, alguna pata del sistema se ha debido venir abajo.

No sabemos cuál, pero desde luego la justicia se nos presenta como una ruina, escenificada en un edificio cochambroso en cuyo interior deambulan cuatro vigilantes de la carretera, quiénes al juzgar por lo que vemos, no ostentan un cargo excesivamente bien visto en la sociedad.

La acción se desata con ‘El Jinete Nocturno’, un loco de la carretera al que Max y su compañero ‘El Ganso’ pondrán fin en el propio asfalto. A partir de ahí, unos motoristas nómadas amigos del Jinete llegarán a la ciudad para clamar venganza.

Comenzará el western futurista. Tenemos a la ley, al sheriff y su ayudante, representada en Max y en sus compañeros. Y al otro lado a los forajidos y bandidos, los nómadas de la carretera. El enfrentamiento entre unos y otros resultará trepidante, sin conceder tregua ninguna.

Un final memorable, un acoso asfixiante de los bandidos, quiénes sembrarán el terror a su paso. Hasta que nazca el solitario de la carretera, Mad Max. Se enfunda su traje de cuero. Calza sus botas. Enciende el motor de su ocho cilindros de su ‘Interceptor’ y lo hace rugir. Sale al asfalto e impone su nueva ley. El mundo está jodido, y en ese mundo sólo sobreviven los más duros. Obra maestra.

‘Appaloosa’. Dos hombres y una mujer.

Estamos en Appaloosa, en el lejano oeste norteamericano. Un cruel y despótico ranchero, Randall Bragg, acaba de asesinar al sheriff y dos de sus ayudantes. Tal hecho, provoca la llegada al pueblo de un legendario hombre del orden, Virgil Cole, y su fiel ayudante, Everett Hitch.

La confrontacción entres los dos hombres, que a partir de ahora serán la ley local, y Bragg no tardará en aparecer. Los asesinatos de tres caraduras de la banda de Bragg harán aparecer los aires de cambio en la ciudad. La llegada de un prófugo de su banda a los brazos de Cole, permitirá la acusación de asesinato y el encarcelamiento para su posterior muerte en la horca de Bragg.

Simultáneamente a todo ello, en el pueblo irrumpirá una joven viuda, Allison French. Ésta, será el eje en el desarrollo del film. Su atracción por Cole será inmediata, y comenzarán una relación, puesta en peligro por la facilidad de French a darse a otros hombres.

En el momento de transportar al futuro ejecutado, un par de bandoleros mercenarios contratados por éste, aboradarán el tren teniendo como rehén a French. Pedirán a cambio de la libertad de ésta, la libertad de Bragg. El sheriff no podrá oponorse debido a su amor. Todos huíran.

La obsesión por atrapar a Bragg, permitirá a Cole, descubrir con sus propios ojos como French, se cepilla a todo lo que se mueve en este grupito de bandoleros mercenarios. 

El indulto presidencial a Bragg devolverá la calma al pueblo. La aparente calma. Bragg jugará a ser un ciudadano noble comprando un hotel y a los negociantes locales. Cole insistirá en su relación con French, mientras que ésta seguirá siendo la chica alegre que es durante todo el film, acercándose, en esta ocasión, a Bragg.

Hitch, consciente de que Bragg no puede salir impune, decidirá retarlo. Con ello pondrá en prueba su lealtad y amistad con Cole. O la muerte, o el destierro, le esperarán tras el desafío. Con ello, no sólo ganará la justicia por la muerte del tirano, sino que además permitirá a Cole vivir tranquilamente con French, pues ésta ya no tendrá hombres poderosos cercanos a quién arrimarse, ya que la muerte de Bragg, y su propio destierro, le dejarán el camino libre a Cole.

Gran historia en el lejano oeste la escrita, dirigida e interpretada por Ed Harris. Una historia en la que se habla de algo llamado amistad. La que siente Hitch por Cole. Un Cole, que pese a su apariencia de chico duro, se mostrará como el mayor calzonazos en temas de mujeres, pues la avispada French, dirimirá y hará tambalear una relación de amistad y fidelidad, que hasta la llegada a Appaloosa, había sido lo más sólida posible.

Original la propuesta de ese triángulo amoroso compuesto por Cole, Hitch y French, que bailará al ritmo impuesto por el despótico Bragg. Buen western.