‘Brødre’. Daños colaterales.

Jannik y Michael son como la noche y el día. El último es padre de familia y buen marido, aunque todavía es mejor persona. El otro es una bala perdida, alternando su existencia con malas compañías, atracos y tardes en la sombra. La guerra de Afganistán, a la cual partirá Michael (Coronel de rango), cambiará sus existencias para bien o para mal.

Arriesgada historia con la que Susanne Bier clava un punzón en pleno corazón occidental, esto es, en los hogares nórdicos (daneses). Se centra en ensalzar los daños psicológico (casi) irreparables que ocasiona una guerra y en cómo ello afecta a tu universo del bienestar hasta ahora perfectamente estable. Perfila un retrato exasperante del náufrago que vuelve a casa después de haber atravesado el mismísimo infierno para encontrarse con un recibimiento nada halagüeño y del todo inesperado (será la gota que le servirá a la cineasta para colmar el vaso).

Es un alegato antibélico totalmente necesario que se sirve de un drama familiar urbanita para explotar con toda su fuerza. El Coronel Kurtz ya estaba carcomido en su interior por lo tenebroso, por el horror de la guerra.  Aquí al Coronel Michael le han sido abiertas las puertas del horror, sin alcanzar el grado de locura de aquél, pero comenzando a asomarse a ese pozo sin fondo. Hiriente relato que azota nuestras conciencias, dando pie, más que a la reflexión, a la afirmación de que cualquier intervención militar roza la atrocidad, hablando en términos humanos.

* Resaltar que Michael no parte a la guerra, ni mucho menos. Forma parte de un contingente de Naciones Unidas. No obstante, en el origen del conflicto está la invasión estadounidense en tierras de Afganistán. Es decir, los trajeados y pulcros señores que desde un despacho en Washington autorizaron la invasión, posiblemente no tuvieron en cuenta, entre tantos números y estadísticas, los daños colaterales (no sólo en Oriente, sino también en Occidente) que esto podría ocasionar. O tal vez sí, simplemente los números volvieron a vencer.

Spoiler

No alcanza la categoría de peliculón por una simple razón. El personaje de Michael es completo en toda su extensión. Perfecto. No obstante, el triángulo no termina de estar compacto. Sarah está bien perfilada, completa en su dimensión familiar (con esposo e hijas), pero un poco neutral en lo referente a Jannik. Lo mismo se puede decir de éste, pues a pesar de estar bien relatada su vida errante, cojea un tanto la parte sentimental con la mujer de su hermano.

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