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‘Uno rojo, división de choque’. Entre matar y asesinar.

Griff, Zab, Vinci y Johnson tienen en común una cosa: todos están en plena II GM bajo las órdenes del Sargento, inmiscuidos en la Uno Rojo, una división de choque estadounidense creada por él mismo, años atrás, en la amargura de los campos de batalla de la I GM. Ahora, deberán enfrentarse al enemigo en múltiples frentes, desde el África del Norte pasando por Sicilia, Omaha, Bélgica, Alemania o Checoslovaquia.

‘Uno rojo, división de choque’ es una película que nos mete de lleno en las entrañas de una guerra, en la mente de cuatro soldados que saben, gracias a su Sargento, cual es la máxima: sobrevivir. Es un film bélico, con explícitias batallas, pero su mensaje y esencia no van por ese camino, pues busca la reflexión, hacer tangible el absurdo de la guerra (¿qué diferencia hay entre matar y asesinar?). Me quedaron marcadas las palabras de Lee Marvin, “todo depende de un reloj, una pluma y una hoja de papel”. Al menos Napoleón encabezaba sus ejércitos.

‘Inglorious bastards’. Reinterpretando la historia.

Estamos en 1941. Francia es ocupada por los nazis alemanes. Allí, el tirano coronel Hans Landa se está encargando de llevar a cabo la limpia de judíos franceses. En la matanza de una familia escondida, una joven judía, Shosanna, se le escapa viva.

Simultáneamente, desde Estados Unidos, un cuerpo especial antinazi se está preparando bajo el comando del teniente Aldo Raine. Son los bastardos. Judíos que ansían aniquilar nazis. Son sanguinolientos, despiadados, bestias. Cuentan sus víctimas por cabelleras arrancadas.

Al Führer le llegan a sus oídos las andanzas de los bastardos, las carnicerías montadas por Hugo Stiglitz o el Oso Judío. Se propaga su leyenda. El temor cierne sobre los alemanes. Hay que hacer algo para remediarlo, y ¿quién mejor que Goebbels? Joseph tratará de darle un impulso a la moral alemana mediante una proyección que exhalta el nacionalsocialismo en un cine de París.

Sin embargo, en ese cine entrarán en juego todas las piezas del rompecabezas. Los bastardos, se compincharán con una espectacular Diane Kruger, actriz alemana cambiada de bando, para deshacer el tinglado y reventar a los nazis. No contarán, en cambio, con Shosanna, la actual dueña de dicho cine y poseedora de la estrategia definitiva para su venganza. ¿Cómo acabará la historia?

Sangre, violencia, diálogos infinitos, humor, crueldad y dureza se dan de la mano  en esta inmersión de Tarantino en el cine bélico. Una reinterpretación muy personal y vengativa de la II Guerra Mundial que depara memorables escenas para la posteridad. Un lujo y un disfrute para los amantes del gran Tarantino. No decepciona. Obra maestra.

Spoiler

La carcajada en la escena de Goebbels emocionado por las palabras de su Führer (“es tu obra maestra, Joseph“) es inmensa.

Los agujeros en la cara de Hitler son incontables. Masacre total, en el cine. Durísima la escena del inicio. Sanguinaria la de la taberna. O el show del Oso Judío y su bate. Hay tantas.