Archivo de la categoría: Fantástico

‘The jacket’. Gato por liebre.

Es difícil que con ‘The jacket’, así de primeras, no caigas en las redes de la curiosidad. Por eso le das al play. Un reparto conocido (Adrien Brody, Keira Knightley, Kris Kristofferson, Jennifer Jason Leigh) también ayuda en tal cometido. Además, la intachable factura técnica, unida a la oportuna atmósfera creada por Massy Tadjedin a través de su historia, terminan por ser un escaparate de lujo. 

Sin embargo, el poder de atracción inicial que tiene la película poco tarda en esfumarse. Imagino que habrá que darle un par de visionados para captar en toda su “profundidad” las claves de la chaqueta. Sí, ya. Detrás de los misterios y entresijos propuestos durante su narración sólo encontramos sirope y caramelo a mansalva.

Ramplona intriga futurista. Gustará a los devotos del género, y a alguna inocente alma que ande con las defensas bajas el día de ver esta obra. Sin duda, hace bueno el dicho que rezaba aquello de “dar gato por liebre”. 

5/10

‘Dark shadows’. Divertida comedia vampírica.

En el año 1966 se estrenaba en televisión ‘Dark shadows’, bajo la atenta mirada de su creador, Dan Curtis. Bien, pues casi cincuenta años después el friki de Tim Burton, rodeándose de amigos y familiares (Depp y Bonham Carter son dos clásicos, pero también la Pfeiffer), estrenaba su propia revisión del “clásico”, en lo que viene a ser, más o menos, su quinto remake consecutivo (junto con Charlie, Sweeney Todd, Alicia y Frankenweenie).

Visualmente perfecta, el cine de Burton sigue teniendo ese poder de fascinación especial para nuestros ojos. La factura técnica es de diez. Además, el reparto habla por sí solo: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Christopher Lee y Jackie Earle Haley, entre los consolidados. Sin olvidar caras menos conocidas como las de Eva Green, Bella Heathcote y Chloë Grace Moretz. Un lujo. A todo esto, ¿y la historia? Sin grandes pretensiones, esta comedia queda agitada por el terror y lo fantástico, permitiéndose un toque romántico y adornándose entre vampiros, brujas y  mujeres lobo. Supone, también, un recorrido muy particular, entre la nostalgia y la parodia, por la década de los setenta, al ritmo marcado por un repertorio musical muy atinado.

En fin, obra menor (aunque recomendable) en la filmografía de Tim Burton. El cineasta parece darse un capricho homenajeando, creo yo, a una serie que debió gustarle durante su excéntrica infancia. Película ligera, estrambótica, graciosa y fresca. Se ve con gusto.

7/10

‘Ghost rider’. Mala, malísima.

Otra adaptación más para la gran pantalla por parte de la Marvel. En esta ocasión, era el turno del motorista fantasma. El proyecto quedaba encabezado por Mark Steven Johnson, quien ya había decepcionado al público con ‘Daredevil’ (2003), y se situaba en el cartel, a modo de cebo, a un dúo popular: Nicolas Cage y Eva Mendes.

¿Virtudes? Se salva la factura técnica, con unos efectos especiales de diez. Sin embargo, tal bondad no logra superar la afrenta con una lista de defectos larga y extensa. Tan sólo expondré los más chirriantes. Para empezar, Nicolas Cage. Actorazo donde los haya, muy venido a menos por las operaciones de estética y por la contratación de a saber qué agente para seleccionar sus papeles. Luego, la historia. Floja, irregular. Tan efectista como descompensada. Cojea por todos los costados. En tercer puesto quedaría el idilio entre Cage y Mendes, de un cursi vergonzoso. Por último, el poco ingenio puesto en la elaboración de unos personajes tan planos, tan huecos, así como en los diálogos y distintas escenas.

En fin, mala. No hay mejor manera de definir esta bazofia comercial que, en esencia, es ‘Ghost rider’. 

3.5/10 

‘Chronicle’. Petardazo.

En vísperas de fallas nos llega, más oportuno que nunca, este auténtico petardazo de película: ‘Chronicle’. Un producto que se vende muy bien, pero cuya sencillez tan sólo provoca esa sensación tan amarga que acompaña al fiasco, al desengaño. El argumento del film gira en torno a un triángulo conformado por la siguiente línea argumental: 1) ¡soy un margi del insti! 2) ¡soy guay, tengo superpoderes! 3) ¡váya! ¡qué contradicción, ya no sé qué soy!  

Los jóvenes protagonistas no están mal. Cumplen con su labor. El problema viene dado por un guión demasiado básico. Además, la dirección es agitada,  incoherente e irregular. Tanto golpe de cámara acaba por marear al espectador, pidiendo a gritos que se enciendan las luces de la sala, señal inequívoca de que el suplicio ha terminado.

En definitiva, puro efectismo. El impacto inicial dura lo que dura, luego la historia ya no sabe cómo mantener el vuelo. Podría decirse que ‘Chronicle’ es un prólogo mal administrado de ochenta minutos de duración. ¿De dónde viene esos poderes? Y ese cráter, ¿qué pinta ahí? Nada, no se pierdan en los detalles. Déjense llevar, si les va el sado, por la chabacanería que caracteriza a esta mediocre cinta del género fantástico.

4/10 

‘Hugo’. Fantasía hecha cine.

Hugo era hijo de relojero y, como tal, le fascinaba ese mundo que giraba en torno a la mecánica, las piezas, sus funciones y los resultados. Una mañana su padre le traerá un autómata averiado, y ambos se inmiscuirán en su reparación. Sin embargo, un fatídico día le sobrevendrá la peor noticia de todas, el fallecimiento de su padre. Hugo quedará huérfano, viviendo con su tío en una estación de ferrocarriles parisina. Desde ese momento, Hugo tan sólo respirará, sentirá y vivirá para conseguir que el autómata funcione, esperando así, cosas de la inocencia pueril, poder comunicarse con su padre por última vez.

Esta cinta supone una nueva joya en la carrera cinematográfica de Martin Scorsese. Una nueva pieza maestra, una singularidad más que añadir a su extenso currículo. La factura técnica es abrumadora (brillante fotografía), talentosa. Martin y su equipo consiguen recrear el París de entreguerras de un modo tan bello, tan hermoso, que acaba por magnetizar nuestra atención, cautivos ya ante el poder visual que desprende ‘Hugo’, rendidos a sus pies, dispuestos a escuchar, a presenciar la historia que pretende contarnos.

Película entrañable. Un sentido homenaje, cargado de añoranza y dulzor, hacia esa cosa llamada séptimo arte. Martin Scorsese juega sus cartas con maestría, engatusando al espectador sutilmente (quizás excesivamente), arrastrándolo hacia un misterio que acaba por resolverse de un modo mágico, esplendoroso, en la figura de un, hasta entonces, pobre y desangelado hombre. Todo a través de la mirada y vivencia de un muchacho que a partir del dolor, de la pérdida paterna, nos hará vivir una aventura encomiable, rodeada de libros, salas de cine, bibliotecas, dibujos y cinematógrafos. Descubriendo así, casi por casualidad, un mundo repleto de sueños del que jamás lograría escapar. 

8/10

‘Rabid’. El apocalipsis de Cronenberg.

David Cronenberg seguía abriéndose camino en el mundo del cine con su personal impronta. Corría el año 1977 y se estrenaba ‘Rabia’, una cinta que nos recordaba, y mucho, a su predecesora, ‘Shivers’. Tiene la curiosidad de estar protagonizada por Marilyn Chambers, una pornstar de los 70 y 80.

Decía que me recuerda a su anterior cinta, y es que la trama argumentativa vuelve a gravitar en torno al maléfico eje integrado por una extraña enfermedad (en este caso, ocasionada por una innovadora técnica de cirugía plástica) que conducirá a la irrupción de una soez criatura que desatará, irremediablemente, el caos y el pánico escénico por todo Montreal. A pesar del carisma de contar con una actriz porno como estrella del cartel, Cronenberg se aleja, en esta ocasión, del componente sexual que sí tenía ‘Vinieron de dentro de…’ (1975). Aquí únicamente se trata de observar, gustosamente por cierto, la propagación del mal encarnada en un horrendo “bicho” sediento de sangre humana.

Una factura técnica correcta para engalanar una historia que da mucho juego y que resuelve con talento el cineasta canadiense, tornándose mucho más explícito aquí que en su primera obra, y poniendo la guinda con una excepcional y devastadora estampa final. En definitiva, pasen y vean como el mundo civilizado se viene abajo. Esto es Cronenberg en estado puro.

7.5/10 

‘Le cinquième élément’. Cuando parecía que… se esfumó.

Luc Besson conseguía sacarse de la chistera, allá por el 97, una superproducción de fábula para destrozar las taquillas de media Europa. Producto singular y genuino, de talentosa factura técnica, desbordante reparto y cautivadora estética. Un pero: la historia.

Entretenida historia futurista que, no obstante, peca de ser excesivamente plana. Aunque los primeros treinta minutos son deslumbrantes, lo cierto es que va decreciendo en intensidad y pujanza. La sólida trama fantástica comienza a emblandecerse entre la algarabía y el enredo, notas que no necesariamente van aparejadas con la profundidad. Dónde había emoción y entusiasmo, comienza a aparecer el hastío y el bostezo una vez que las palomitas ya se han terminado. 

El gozo visual dura lo que dura. Cuando éste desaparece, sólo nos queda la pirotecnia estruendosa, la hiriente sobreactuación de Chris Tucker, la buena figura de Jovovich y el carisma, siempre presente, del idolatrado Bruce Willis. En fin, entretenimiento (sólo eso) de calidad.

6.5/10    

‘Shivers’. Catástrofe sexual en los aledaños de Montreal.

La torre Starliner es un complejo residencial cercano a Montreal. Sus inquilinos, clase media canadiense, gozan de todas las comodidades puestas a su servicio. Las buenas vistas, las grandes instalaciones y la tranquilidad son sus principales señas de identidad. Sin embargo, todo ello quedará perturbado cuando la gente comience a comportarse de un modo un tanto extraño… ¡váya con los experimentos del doctor!

Original propuesta con la que David Cronenberg mostraba, por primera vez, al gran público su particular idisioncrasia cinematográfica. No es una cinta de zombies al uso. La historia está bien elaborada, tiene un poder de atracción inmediato y, a pesar de contar con cuatro duros, la ejecución no cae en la chabacanería ni el cutrerío (tampoco es la película con más clase y pulcritud del planeta). Además, se añade el componente sexual como rasgo singular de la cinta, lo que acaba por resultar una gozosa combinación entre terror y placer carnal. Vamos, una rareza absoluta para el espectador medio.

Inconcebible para las mentes de muchos, esta historia tan sólo podía salir de la cocotera de alguien tan perturbado y excéntrico como David Cronenberg. Un complejo residencial aislado, una enfermedad contagiosa, zombies que incuban un parásito del todo zafio y un delirio total donde se entrelazan el miedo escénico, el caos apocalíptico y el sexo desenfrenado. Una atmósfera inquietante y lograda para una caída a los infiernos nada convencional. Notable.

7.5/10 

‘Don’t be afraid of the dark’. Insulsa fantasía.

Vale, Troy Nixey ha conseguido rodar una cinta de terror fantástico que huye de lo soez, del cutrerío y la bazofia que tanto nos abruma en este género. Presenta una factura técnica intachable que nos transporta, por momentos, a ‘El orfanato’ (2007) o ‘El laberinto del fauno’ (2006). Intuyo que es debido a la alargada sombra de Guillermo del Toro en esta cinta. Además, cuenta con un par de actores de caché, el correcto Guy Pearce y la desaparecida Katie Holmes,  para mover, dentro de lo posible, la historia revisada que aquí nos atañe.

Lo malo de ‘Don’t be afraid of the dark’ viene de la mano de la insulsez. La trama argumental está estancada en todo momento. Los malévolos bichitos, habitantes subterráneos de la inquietante mansión, sólo nos aterran en un par de ocasiones. La hiriente soledad de la niña tampoco me carcome, y no capto la supuesta intensidad y emoción que debiera acompañar su oscuro deambular. El momento culmen del film, sin duda, es el prólogo.   

En definitiva, un producto que no aburre al personal pero que tampoco le hace disfrutar. Como cinta de terror es un absoluto fiasco. Tiene un pase, en todo caso, si la catalogas dentro del género fantástico.

5.5/10

‘Ghostbusters’. Clásico básico.

Veamos, admito por completo que tengo a esta película totalmente sobrevalorada. Dicho esto:

Una bibliotecaria grita aterrada. Algo extraño está agitando y moviendo los estantes más polvorientos de la biblioteca… es un viscoso y verde fantasmita !! Ya tenemos la carta de presentación idónea. A partir de ahí… tres parapsicólogos chiflados y desempleados, los geniales Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis, que no tendrán otra ocurrencia que montar su propio negociete: cazar fantasmas.

El mítico edificio neoyorquino, con su barandilla y su estrafalario coche de empresa, “el ecto-móvil”. La despreocupada secretaria (Annie Potts). Los desmaterializadores y los contenedores (se notan los años en tema de efectos). El ayudante contratado, Ernie Hudson (faltaba un cuarto en discordia). La primera cliente, una Sigourney Weaver en plena forma. El vecino de ésta, el bajito tontorrón y simpático Louis Tully, interpretado por el mítico Rick Moranis.   El idilio de Murray y Weaver. Palabras como “ectoplasmáticas” que forman ya parte de la historia del cine. El ecologista borde, y los fantasmas sobrevolando New York. El Maestro de las Llaves y la Guardiana de la Puerta.  Nubes y truenos que se ciernen sobre la capital del orbe. Y cómo no… el muñequito de los Marshmallows !! Por no hablar de la pegadiza sonoridad del tema compuesto por Ray Parker Jr.

En fin, clásico ochentero indispensable en cualquier estanteria, con alma de filmoteca personal, que se considere digna. Forma parte del club.

8/10