Archivo de la categoría: Ciencia-Ficción

‘The jacket’. Gato por liebre.

Es difícil que con ‘The jacket’, así de primeras, no caigas en las redes de la curiosidad. Por eso le das al play. Un reparto conocido (Adrien Brody, Keira Knightley, Kris Kristofferson, Jennifer Jason Leigh) también ayuda en tal cometido. Además, la intachable factura técnica, unida a la oportuna atmósfera creada por Massy Tadjedin a través de su historia, terminan por ser un escaparate de lujo. 

Sin embargo, el poder de atracción inicial que tiene la película poco tarda en esfumarse. Imagino que habrá que darle un par de visionados para captar en toda su “profundidad” las claves de la chaqueta. Sí, ya. Detrás de los misterios y entresijos propuestos durante su narración sólo encontramos sirope y caramelo a mansalva.

Ramplona intriga futurista. Gustará a los devotos del género, y a alguna inocente alma que ande con las defensas bajas el día de ver esta obra. Sin duda, hace bueno el dicho que rezaba aquello de “dar gato por liebre”. 

5/10

‘Fantastic four’. Carismática, entretenida y talentosa historia de superhéroes.

Corría el año 2005 y la Marvel decidía refrescar la cartelera con esta cinta, ‘Los cuatro fantásticos’. Dicho año, la compañía también estrenaba ‘Elektra’, y entiendo que sería con tal de dar una de cal y otra de arena a su público, pues, en cuanto a calidad se refiere, podríamos decir que aquélla es la antítesis de ésta. 

La historia no tiene misterio. Quién no haya leído el cómic (como yo, por ejemplo) ya sabe, de una u otra manera, de qué va la cosa, pues ha visto la serie de televisión (en mi caso, la animada). Y en caso de que uno sea un total desconocido, no hay problema alguno dado que aquí se preocupan, tanto Michael France como Mark Frost, de mostrar la génesis de nuestro superhéroes, al menos durante los primeros cincuenta minutos. Presenciamos cómo se perfila dignamente a los personajes, profundizando en los aspectos esenciales de cada uno, para después introducirnos de lleno en la acción pura. La sempiterna batalla entre el bien y el mal. 

Una de las adaptaciones cinematográficas con más clase y calidad provenientes del mundo del cómic. La Marvel consigue brindarnos una historia ingeniada con oficio, combinando el grado de efectismo necesario con una historia notable. El referente a seguir eran los ‘X-Men’ (2000), y el objetivo mínimo, evitar otra ‘Catwoman’ (2004). Esta cinta se sitúa entre ambos extremos, por lo que, a mi entender, salva con creces su dignidad.

En fin, un presupuesto bien invertido. Consigue así una factura técnica intachable, a la que se une un reparto estelar cuyo mayor atractivo es la explosiva Jessica Alba. Añádanle luego unos diálogos correctos, escenas vibrantes y una buena historia. Sin olvidar por ello su mérito principal: lograr transmitir al espectador el carisma de los cuatro fantásticos. Correcta adaptación.

7/10 

‘Chronicle’. Petardazo.

En vísperas de fallas nos llega, más oportuno que nunca, este auténtico petardazo de película: ‘Chronicle’. Un producto que se vende muy bien, pero cuya sencillez tan sólo provoca esa sensación tan amarga que acompaña al fiasco, al desengaño. El argumento del film gira en torno a un triángulo conformado por la siguiente línea argumental: 1) ¡soy un margi del insti! 2) ¡soy guay, tengo superpoderes! 3) ¡váya! ¡qué contradicción, ya no sé qué soy!  

Los jóvenes protagonistas no están mal. Cumplen con su labor. El problema viene dado por un guión demasiado básico. Además, la dirección es agitada,  incoherente e irregular. Tanto golpe de cámara acaba por marear al espectador, pidiendo a gritos que se enciendan las luces de la sala, señal inequívoca de que el suplicio ha terminado.

En definitiva, puro efectismo. El impacto inicial dura lo que dura, luego la historia ya no sabe cómo mantener el vuelo. Podría decirse que ‘Chronicle’ es un prólogo mal administrado de ochenta minutos de duración. ¿De dónde viene esos poderes? Y ese cráter, ¿qué pinta ahí? Nada, no se pierdan en los detalles. Déjense llevar, si les va el sado, por la chabacanería que caracteriza a esta mediocre cinta del género fantástico.

4/10 

‘Attack the block’. Excesivamente freak.

Parece ser que estamos ante una de las mejores películas del año. No entiendo tal devoción, la verdad. Supongo que será por aquello de enclavar una historia de extraterrestres dentro de la periferia londinense, es decir, en plena marginalidad social. Pero vaya, no tiene porque ser condición sine qua non tal híbrido para inflar un producto tan limitado como este.

A mí no me fascinan los diálogos, tampoco creo que la trama sea tan novedosa. Todos ven aquí una mordaz y corrosiva sátira de la sociedad de clases. Un disfrute sin límites. Sin embargo, realizar una denuncia social a través de una película de alienígenas tipo “critters”, puede que sea original, sí, pero también es cutre, zafio y del todo irrisorio.

En definitiva, el cocktail se deja ver. Poco más. Ciencia-ficción barata (creo que se le llama Serie B). Si quieren una buena película de extraterrestres con argumento muy similar a este, no tienen más que acudir, por ejemplo, a la reciente ‘Super 8′ (2011). Si por contra prefieren una cinta de denuncia social, no pierdan el tiempo con esta idiotez (vean a Gavras, Aranoa y tantos otros). Por último, si lo que quieren es divertirse a lo grande con extraterrestres feos de por medio, vayan buscando en los dorados años ochenta, ahí encontrarán lo que quieran.

Moraleja: ‘Attack the block’ es demasiado friki como para captarla en su plenitud (si no están dentro del grupo freak, únicamente se toparán con una cinta del montón).

5.5/10    

‘Le cinquième élément’. Cuando parecía que… se esfumó.

Luc Besson conseguía sacarse de la chistera, allá por el 97, una superproducción de fábula para destrozar las taquillas de media Europa. Producto singular y genuino, de talentosa factura técnica, desbordante reparto y cautivadora estética. Un pero: la historia.

Entretenida historia futurista que, no obstante, peca de ser excesivamente plana. Aunque los primeros treinta minutos son deslumbrantes, lo cierto es que va decreciendo en intensidad y pujanza. La sólida trama fantástica comienza a emblandecerse entre la algarabía y el enredo, notas que no necesariamente van aparejadas con la profundidad. Dónde había emoción y entusiasmo, comienza a aparecer el hastío y el bostezo una vez que las palomitas ya se han terminado. 

El gozo visual dura lo que dura. Cuando éste desaparece, sólo nos queda la pirotecnia estruendosa, la hiriente sobreactuación de Chris Tucker, la buena figura de Jovovich y el carisma, siempre presente, del idolatrado Bruce Willis. En fin, entretenimiento (sólo eso) de calidad.

6.5/10    

‘Ghosts of Mars’. Entretenimiento por cortesía del maestro Carpenter.

Es de agradecer que un cineasta veterano como John Carpenter siguiera deleitándonos allá por el 2001 (últimamente no se prodiga mucho) con cintas como la aquí comentada. Vaya por delante que no estamos ante una de las obras maestras del neoyorquino, tampoco creo que pretendiese ostentar tal honor en esta ocasión, pues las miras de ‘Fantasmas de Marte’ no buscan otra cosa que no sea satisfacer el apetito de los fans carpenterianos.

La cinta nos traslada a Marte, año 2176. La primera sorpresa que nos llevamos viene dada por la forma de organización sociopolítica que tienen allí montada: un matriarcado (guiño cínico del todo atinado hacia el feminismo radical). Junto con ello, descubrimos que el planeta rojo parece ser una suculenta vía de expansión humanoide, asentándose los colonizadores en pequeñas ciudades cuyo centro gravitatorio suele girar en torno a las grandes minas que allí parecen encontrarse. También nos queda claro, desde el inicio, que el presupuesto del que disponía Carpenter no era como parar tirar cohetes, pues se nota la modestía artesanal (eso sí, muy resultona), con la que tuvo que solventar la papeleta.

¿La historia? Sencilla. Dos mujeres hechas y derechas (en el futuro esta será la expresión a emplear) como son Pam Grier y Natasha Henstridge, ambas policías, tendrán la misión de acudir a  la ciudad de Shining Canyon para recoger y escoltar al peligroso prisionero James ‘Desolación’ Williams, quien ha sido acusado de haber orquestado una delicada matanza. ¿El problema? Pues que algo raro está ocurriendo en aquella ciudad, y todo parece indicar que ‘Desolación’ será el menor de los problemas de nuestros intrépidos protagonistas (Jason Statham y Clea Duvall entre ellos).

Jugosa combinación la aquí brindada por Carpenter. Todo en ‘Fantasmas de Marte’ irradia un aroma a western futurista: una mujer de ley; Ice Cube como forajido; una ciudad árida y despoblada; el saloon y la cárcel; el tren; la custodia con la alargada sombra de la justicia. Ingredientes básicos que se combinarán, no obstante, con la aparición del toque “fantasmagórico”. Pronto el western se adentrará en una senda más conocida por el maestro Carpenter, introduciendo reminiscencias hacia las míticas ‘Escape from New York’ (1981) o ‘The thing’ (1982), materializando ese terror y fantasía socarrona en unos temibles espíritus que sólo buscan ahuyentar a los extraños (humanos) de su planeta. Al fin, correrá la sangre, resolviéndose la trama por la vía de la acción pura y dura, siendo ésta el colofón ideal para tan explosivo cocktail marciano.

Resumiendo, ‘Fantasmas de Marte’ es una cinta que no conviene coger con altas expectativas, pues ni siquiera ella se toma muy en serio a sí misma. Con todo, para los amantes de Carpenter, supondrá un gozoso y placentero divertimento.

7/10

‘Star wars. Episode VI: Return of the Jedi’. Luke Skywalker y el final de una saga.

En 1983 llegaba el momento de que el maestro George Lucas cerrara la saga que el mismo había creado para deleite de los espectadores. ¿Cómo terminarían todas aquellas aventuras galácticas? Pues bien, aquí está ‘El retorno del Jedi’. Tenía dos antecedentes tan poderosos y fastuosos, que era difícil superar el nivel de calidad de aquéllos. Con todo, el sexto episodio supone un broche acorde a las circunstancias, pudiendo cerrar con él una época gloriosa para el sci-fi galáctico parido por Lucas.

Se combinan aquí aventuras varias que suponen una auténtica delicia para los ojos. Desde el rescate de Han Solo en el árido planeta Tatooin, pasando por la última consigna de Yoda a Luke en Dagobah, hasta llegar a la lucha de las fuerzas rebeldes (incluidos nuestros intrépidos protagonistas) en la luna de Endor, en ayuda de los entrañables Ewoks, contra los maquiavélicos planes imperiales de construir una nueva Estrella de la Muerte que permita eliminar cualquier resquicio de rebelión. Sin olvidar, como es lógico, el choque de intereses existente entre Luke Skywalker y El Emperador y su discípulo, Darth Vader. ¿Qué lado de la fuerza se impondrá? El título es claro, ganarán los jedi. El último (o quizás el penúltimo) jedi, el que traerá el equilibrio a la galaxia, ése es Luke Skywalker (ojito a la nueva sorpresa familiar de la cinta con la Princesa Leia).

Mítica y eterna lucha final, escena imborrable que pasará a los anales del cine. El descarrilamiento moral del maléfico Darth Vader, con la vuelta a sus orígenes, encontrados nuevamente en la figura de su hijo Luke. 

En fin, la guerra civil concluía. La República se imponía de nuevo al Imperio. Los males pasaban, y nosotros sonreíamos al comprobar como lo festejaba la galaxia entera, y especialmente nuestros protagonistas. Eso sí, mirando de reojo a tres jedis de tan buen poder como Yoda, Obi-Wan y Anakin, ahora reconciliados y en paz. Gracias Lucas por tener una imaginación tan hipnótica y fantástica. Mitiquísima.

9.5/10

Spoiler

¿Por cierto que disputa personal tuvo Lucas con Sebastian Shaw, el mítico Darth Vader (o más bien, Anakin en la versión original), para eliminarlo en la nueva versión?

‘The thing’. Innecesario remake disfrazado de precuela.

En una escena de la cinta de Carpenter, cuando el Doctor y MacReady visitaban la base noruega, el primero le preguntaba al segundo: “¿qué ha ocurrido aquí?”. Con esa idea debió nacer esta insulsa precuela, parida por Matthijs van Heijningen Jr, que tiene más de remake que de otra cosa, con la idea de responder a este enigma.

Ha errado en su principal cometido: desvelar algo que no supiéramos ya. Poco (o nada) se dice de la famosa nave espacial. Tampoco se inspecciona en absoluto el origen y procedencia del alienígena. Apenas se dan un par de pinceladas (el tímido esclarecimiento de la imitación y poco más) para poner en órbita a todos aquellos espectadores que por motivos varios no hubiesen visto el original, abriendo así el telón para el festín efectista, gratuito y mínimamente decente que nos tenían aquí preparado.

Como cine absolutamente comercial, la nueva ‘The thing’ no está mal. Es decir, entretiene. En élla tenemos la crónica búsqueda del susto fácil como receta para conseguir la inquietud en el espectador, unido al despliegue de unos efectos especiales (me quedo con los viejos, aún siendo más modestos) que parecen, a diferencia de su antecesora, el fin último de la película y no el medio. Me da por ahí que todo es demasiado precipitado y ansioso, de puro nervio y ritmo impulsivo. Además, irrita comprobar que hay más de un calco, en alguna que otra escena, de su hermana mayor. Vamos, es como versionar a Carpenter pero despojando a su vástago de la fuente inspiradora paterna, quedando todo plenamente hueco.

En definitiva, buen presupuesto para un producto que no es más que fuegos artificiales. Muchos efectos especiales y sustos baratos como medida para paliar el déficit creativo (en la historia, dirección, reparto, música y demás) que ha habido para siquiera acercarse a la mítica cinta de los años ochenta. Esta cinta le da más mérito a la joya de Carpenter. Y sí, ya sé que las comparaciones son odiosas, pero aquí se prestaba a ello sobremanera.

6/10

‘The thing’. Gélida, angustiosa y espeluznante.

Estamos en la Antártida, año 1982. Un husky siberiano (¿o es un alaskan malamute?) huye aterrado a través de la nieve. Le persigue un helicóptero, a bordo del cual hay dos hombres, de nacionalidad noruega, que buscan acabar con la vida del can. Casi por casualidad, unos y otros acabarán en una base de investigación estadounidense. Paréntesis: Impresionante escena que uno no tiene más remedio que guardar en la retina hasta el fin de sus días.

Es el prólogo con el que inicia una de la mejores cintas de la década de los ochenta: ‘The thing’. Un grupo de hombres se ve sorprendido por la visita de una extraña criatura. ¿Qué es? ¿De dónde viene? ¿Hay motivos para tenerle miedo? Todos los interrogantes son resueltos con maestría por John Carpenter, quien nos sirve una ambientación espectacular, acompañada de una truculenta y sensacional BSO orquestada por el genio Morricone, dando con la tecla exacta, al remate, para conseguir transmitirnos sensaciones que ni uno sabía que existían a través de la historiada ingeniada por Bill Lancaster y protagonizada brillantemente por un Kurt Russell más en forma que nunca.

El mundo visual creado por el cineasta consigue sutilmente que, en primer lugar, nos intriguemos a la par que los protagonistas con el origen del mal (destellos del antecedente noruego); segundo, nos aterroricemos con la escena desencadentante de los perros y la jaula; tercero, mostremos recelos frente a todos como si fuésemos uno más de la expedición; cuarto, que se nos hiele la sangre como se nos hiela, no sé si tanto por el blanco y nevado paisaje, o por la presencia de la cambiante criatura; quinto y último, que nos frotemos los ojos ante el devastador, desasosegante e inquietante final presenciado (eso sí, también ambigüo… lo damos por positivo o negativo, el resultado final digo?).

La pulcritud, serenidad, saber estar y elegancia con la que Carpenter nos narra la acción, hace que devoremos las andanzas del mítico piloto MacReady, quedándonos perplejos, anodadados por el golpe sombrío y espeluznante asestado por “la Cosa”, fascinados, al mismo tiempo, ante el recital combinado de géneros  como el terror y el sci-fi que aquí nos era brindado.

En definitiva, aquí tenemos una obra que de tan tensa, tan intrigante, tan angustiosa, tan espeluznante, tan cautivadora, tan serena, tan gélida y tan terrorífica, no tiene otro remedio que pasar a formar parte del club personal. Mítica y entrañable.

9/10   

‘Star wars. Episode V: The Empire strikes back’. Así es, la mejor de la saga.

Todo es magno en ‘El Imperio contraataca’. Para comenzar, tiene uno de los mejores prólogos del género de aventuras que yo haya visto jamás, basándose en la supervivencia, in extremis, de Luke Skywalker, en ayuda de Han Solo, ante el asalto de una especie de yeti, aborígen de ese mítico planeta helado, Hoth, donde tienen su guarida las fuerzas republicanas. En segundo lugar, la búsqueda y captura de las fuerzas imperiales consigue transmitir el punto de acoso crónico durante todo el film, desde la batalla inicial en Hoth hasta la persecución por el campo de meteoritos, concluyendo en la emboscada de Bespin. Asfixia continua que nos invade hasta la irritación total, sintiendo como propia la desesperación de Chewbacca, cuando comprobamos que el pobre Han Solo ha caído en las redes de Darth Vader. Tampoco olvidemos el feeling existente, más álgido que nunca, entre la Princesa Leia y Han Solo, o entre los dos androides más populares de la historia del cine, R2-D2 y C3PO. Y qué decir de la entrada de Luke en el planeta Dagobah, lugar de exilio del maestro Yoda, con su aprendizaje jedi, combatiendo sus miedos y temores en una cueva oscura donde luchar contra los fantasmas que le persiguen. Por no hablar, impresionante, del combate final en Bespin, entre Darth Vader y Luke Skywalker, desvelando aquella frase, que no citaré textualmente aquí, tan impactante, nostálgica y eterna.

En definitiva, estamos aquí ante la obra más pulida y completa de toda la saga. Un auténtico lujo, un espectáculo gozoso, un hito en el género del sci-fi, intercalado éste con las inefables aventuras de nuestros intrépidos personajes que tantas horas de entretenimiento nos han ocupado. Sí, ésta es mejor que el Episodio IV. Una auténtica obra maestra de la factoría Lucas.

10/10