Es el último adiós. Los hijos se reunen de nuevo para apoyar a su madre. La familia y amigos acuden a expresar sus condolencias. Y el sermón ya está preparado para servirse. No obstante, nada será como debiera ser en este funeral.
La película no tiene nada del otro mundo. La crítica la infló como si estuviésemos ante la última gran comedia. A mi no me ha parecido ninguna barbaridad, la verdad. La receta es fácil: frescura, agilidad y cinismo. Alguna carcajada que otra soltaremos al presenciar el cómico y gamberro funeral que nos tenía preparado Frank Oz, un clásico por estos lares. Su fin es entretener y divertir al personal, y lo consigue. Sin embargo, es de fácil olvido. Le ha faltado contar con Hugh Grant.
6.5/10