Ambientada en la China rural de los años veinte, Zhang Yimou prestará especial atención al retrato de esa sociedad tradicional y de marcado sesgo patriarcal, esencializada en la figura de “El tío”, aunque también palpable en todos los aspectos del film.
Una sociedad en la que irrumpirá un amor. Un amor furtivo, destinado a perecer. La rebelión sentimental se llevará a cabo en la oscuridad, sembrando secretos de alcoba que más tarde terminarán por aflorar, dando pie así a un conflicto emocional que terminará resuelto por el peso de la tradición.
Historia sencilla, pero intensa. Aporta pequeños momentos de grandeza que transmiten puro sentimiento. Nos contagia el dolor al contemplar lo natural de la tortura; la atracción reflejada en ese pequeño agujero; la osadía de buscarse y encontrarse; la felicidad por esos pequeños e inolvidables instantes; la pena de no saber olvidarse del entorno; la pesadumbre de vivir con el tío; la amargura por ese hijo que te odia, por ese amor furtivo.