Una reforma en el Museo de Historia Natural traerá consigo un problema. Ben Stiller, el antiguo guarda nocturno, reconvertido a empresario ricachón en esta segunda entrega, se las deberá ingeniar para que sus amigos del museo, no sean “descatalogados” por la nueva tecnología, ya que el museo ha decidido dar un nuevo aire renovando parte de sus piezas mediante la informática, enviando a nuestros entrañables colegas al museo Smithsonian de Washington.
Cuando se de cuenta de que la tabla de Ahkmenrah ha sido robada por nuestro amigo el mono capuchino, afrontará el gran problema que se le avecina: el museo Smithsonian, uno de los más grandes del mundo, cobrará vida al anochecer.
En esta segunda entrega, cambia un tanto el discurso de la primera cinta. Más de lo mismo, pero con batalla épica de por medio. Una batalla histórica en toda regla, una de esas que permanecerá en los manuales para toda la vida. Es la batalla de Smithsonian, en la que el intrépido Ben Stiller deberá, codo con codo, apoyarse en sus amigos “neoyorquinos” y en la inestimable ayuda de Amelia Earhart, para vencer a un todopoderoso ejército liderado por el sanguinario Kahmunrah, y en el que Al Capone, Iván el Terrible y Napoleón, entre otros, lucharán por ser los dueños del museo.
Se ha perdido parte de la frescura y encanto de la primera cinta. Se ha dado mayor terreno a la acción. Pese a todo, el ingenio y las situaciones creadas tergiversando la historia son dignas de admirar. Sigue en su línea, es un buen producto para el público infantil. Uno sigue disfrutando y divirtiéndose con el espectaculo histórico. Además, en esta ocasión cuenta con Amy Adams, palabras mayores. Recomendada.
