Malísima. Se podría resumir el film como una cadena de imágenes en las que siempre aparecen mujeres jóvenes ensangrentadas, mutiladas, magulladas, llenas de cortes y maltratadas de mil maneras. La violencia se apodera de la pantalla. Los verdugos ejercen su castigo sistemático contra las inocentes muchachas. Llega a desesperar ver lo que te enseñan.
Todo ello, forma parte de un tinglado montado por una vieja que tiene la extraña obsesión de averiguar cuál es la imagen que vemos antes de morir. Para ello, experimenta con humanos. Maltratarlos sistemáticamente hasta que por fin lleguen a ese momento en el que ya estén martirizados. Llegado el momento, se lo chivan a la abuela y ella ya puede morir en paz. Lamentable, ver esta basura sí que es un ejercicio de crear mártires en medio mundo. Un bodrio con letras mayúsculas.