Un joven aspirante a agente del FBI debe realizar una misión, para proseguir en su carrera profesional, un tanto peculiar: vigilar a un veterano del cuerpo por posibles abusos sexuales. Sin embargo, detrás de todo ello, se esconde una investigación diferente, la transferencia de datos desde USA a la URSS por parte del veterano agente. Ése es el punto de máxima tensión del film, una vez descubrimos eso, ya sabemos quién es el “malo” y como va a acabar el asunto.
La complicidad existente entre el joven y el veterano, esa relación de confianza extraoficial por parte del veterano hacia el inocente que empieza ahora, es lo mejor del film. El resto, intranscendental y rutinario. Carece de todo lo que necesita una película de espías: tensión, suspense. Floja.